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Sebastián Schulz[1]
Journalist: “Are you reviewing the U.S. position on the Falkland Islands?”
Donald Trump: “I always review every position. That’s just one of many.”[2]
El 31 de agosto pasado, ante la consulta de una periodista británica, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump afirmó que su país podía evaluar la modificación de su posición diplomática en torno a la Cuestión Malvinas, como “una entre muchas” de las posiciones que el gobierno norteamericano estaría dispuesto a cambiar en el corto plazo en el marco de sus crecientes diferencias con gobiernos europeos miembros de la OTAN. Recordemos que la posición de los Estados Unidos en torno a Malvinas ha sido de supuesta neutralidad respecto de la soberanía, aunque de facto apoya la ocupación británica de las Islas y, de hecho, la administración Reagan apoyó decididamente a los británicos durante la Guerra de 1982[3]. La consulta de la periodista venía a colación de un informe filtrado en abril de este año por Reuters, en donde se sugerían posibles sanciones que la administración Trump evaluaba tomar como represalias ante la falta de apoyo de los países europeos a las operaciones militares estadounidenses contra Irán, entre las que se encontraba la reevaluación de la posición internacional en torno a Malvinas[4].
El manto de neblina
Las declaraciones de Trump fueron la excusa para que el presidente argentino, Javier Milei, adoptara una posición aparentemente soberanista y antibritánica, estableciendo un verdadero “manto de neblina” para ocultar los intereses geopolíticos de fondo. El vicepresidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, Agustín Romo, llegó a señalar que “ningún presidente hizo más por defender las Malvinas que Javier Milei. Ninguno”[5], luego que Milei anunciara por cadena nacional que sancionaría a las empresas extranjeras que realizasen exploraciones y/o explotaciones hidrocarburíferas en las aguas circundantes a Malvinas sin la autorización argentina. Declaraciones osadas, teniendo en cuenta que es el mismo presidente que aprobó el envío de 13 toneladas de oro pertenecientes a las reservas del Banco Central a Londres entre junio y agosto de 2024, además de que la mayoría de las medidas anunciadas por el presidente ya habían sido tomadas por administraciones anteriores y el propio gobierno nacional no las estaba cumpliendo[6].
De este modo, el sobreactuado “giro malvinero” de Javier Milei contradice la posición que el propio gobierno ha tenido desde antes de su asunción en torno a la Cuestión Malvinas. Antes de su elección como presidente, Milei había señalado a Margaret Thatcher como una de las “grandes líderes de la historia de la humanidad” y dijo que era una de sus “ídolas”. En abril de 2025, el presidente argentino señaló que la solución al diferendo de soberanía iría a resolverse cuando los “malvinenses quieran votarnos y ser argentinos”[7], avalando la estrategia británica que pone el foco en la autodeterminación, mientras que la actual Senadora nacional y ex Ministra de Seguridad de Milei, Patricia Bullrich, llegó a señalar, durante una declaración sobre las exigencias de Pfizer para la compra de vacunas contra el Covid-19, que “Pfizer no pidió los hielos continentales, ni las Islas Malvinas, bueno, las Islas Malvinas se las podríamos haber dado”[8]. Sin embargo, el evento más reciente fue la declaración de Milei criticando la acción de los jugadores de la selección argentina luego de ganar el partido de semifinales contra Inglaterra en el Mundial de fútbol (cuando mostraron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”), al cuestionar públicamente dicha acción señalando que “no se debe mezclar el deporte con la política” y que el hecho podía “tener graves consecuencias diplomáticas”.
La fractura geopolítica en el Norte Global
Si ampliamos el foco del análisis, la nueva estrategia gubernamental en torno a la Cuestión Malvinas se enmarca en un proceso de reconfiguración de los alineamientos geopolíticos en el Norte Global, derivado a su vez de una crisis sistémica del orden atlantista, un tendencial declive hegemónico de los Estados Unidos y un cambio acelerado en la distribución del poder a nivel internacional hacia nuevos polos emergentes que cuestionan la primacía occidental[9].
En primer lugar, debemos mencionar la disputa de Donald Trump contra los espacios denominados como “globalistas” en Europa, a quienes el presidente de Estados Unidos acusa de ser responsables del peligro de la “desaparición de la civilización” europea como tal, según sostiene en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre de 2025. Esta puja ha llevado a Trump no solo a apoyar a partidos de ultraderecha como VOX en España, Alternativa por Alemania (AfD) o Reform UK en Gran Bretaña, sino a exponer la existencia de dos vertientes claramente disímiles en el Norte Global: los partidarios del avance de la transnacionalización financiera globalizada contra los defensores del sostenimiento del orden internacional dirigido por los Estados-naciones centrales de Occidente[10].
En esta puja geopolítica al interior del Norte Global, Javier Milei es un engranaje funcional a los intereses de los sectores neoconservadores expresados en el trumpismo, lo que quedó expuesto en su discurso en el Foro Económico de Davos de 2024, cuando señaló que “Occidente está en peligro […] porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente [los globalistas occidentales] se encuentran cooptados por una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo”. Otra manifestación es el sugerente lema de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) de 2024, una cumbre política en la cual Trump y Milei suelen encontrarse con otros líderes de ultraderecha como Nayib Bukele o Santiago Abascal: “Where globalism goes to die”, en castellano, “donde el globalismo va a morir”. Donald Trump ya había señalado en 2018 que “el americanismo y no el globalismo” sería su credo[11].
Es en esta puja donde se enmarca la discusión de Trump con los países europeos de la OTAN, y particularmente con Gran Bretaña. El señalamiento de Trump es que, aunque la OTAN se despliega principalmente en conflictos euroasiáticos, es Estados Unidos quien ha venido sosteniendo financieramente a la organización, por lo que desde su primer mandato ha demandado a los socios europeos de la OTAN que aumenten su cuota de aporte a la misma hasta un 5% de su PBI, pedido resistido por los países europeos. La situación escaló a partir del lanzamiento de la operación Furia Épica contra Irán en febrero de 2026, cuando el pedido norteamericano de apoyo militar y logístico fue rechazado por países europeos como España, Italia y Gran Bretaña. En este marco, Trump llegó a criticar el raciocinio del ex primer ministro Keir Starmer, al señalar que “obviamente no es ningún Winston Churchill”[12].
Este es el trasfondo principal del reciente comentario de Donald Trump sobre Malvinas. En una declaración posterior, Trump señaló que en 1982 Inglaterra había ganado la guerra con “bastante firmeza”, pero que ahora para poder atravesar los 13.312 kilómetros que separan Londres de Malvinas, Inglaterra iba a precisar mucho petróleo, el cual estaba comprometido luego de la renuencia británica a ayudar a Estados Unidos a “liberar” el estrecho de Ormuz. Entonces, Donald Trump da a entender que, si Gran Bretaña no aumenta su gasto militar en la OTAN ni ayuda a Estados Unidos en la guerra contra Irán, podría verse comprometido el apoyo del país norteamericano en un hipotético conflicto militar en Malvinas y sería difícil para Inglaterra defender militarmente las islas. Más recientemente, tuvo declaraciones provocadoras en Irlanda, al sostener que la reunificación con Irlanda del Norte (miembro del Reino Unido) sería “algo fantástico” e inevitable y que se daría bajo la iniciativa irlandesa (que no es parte del Reino)[13].
Sin embargo, como venimos señalando, la discusión de fondo parece estar planteada como una puja entre Trump y los intereses expresados por el laborismo británico, y no entre Estados Unidos y el Reino Unido como Estados nacionales. No es una discusión ideológica, pero tampoco es meramente pragmática. Ambos bandos expresan modelos de orden internacional objetivamente distintos y, en un contexto de crisis del orden atlantista occidental y de ascenso del protagonismo del Sur Global, la capacidad de uno de imponerse y disciplinar al otro podría significar su supervivencia como proyecto político estratégico.
De hecho, en la visita que realizó el Rey Carlos III de Gran Bretaña a los Estados Unidos en abril de este año, Trump señaló que “los británicos son nuestros amigos más cercanos”[14], algo que también había afirmado Zbigniew Brzezinski en 1997, quien, si bien definió a Gran Bretaña tanto como un “apéndice del poder estadounidense” y un “jugador geoestratégico jubilado”, señaló asimismo que la alianza con “Gran Bretaña sigue siendo importante para los Estados Unidos”[15]. La pregunta que queda planteada es, entonces, que pasaría en un hipotético caso de que el Partido Conservador, u otro sector afín al trumpismo, se quede con el poder en el Reino Unido desplazando a los laboristas, y cual pasaría a ser la postura del presidente norteamericano sobre Malvinas en ese caso.
Malvinas, Antártida y el Hemisferio
En segundo lugar, las acciones de Trump se enmarcan en una redefinición de su agenda internacional, planteada en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, donde se señala explícitamente que “Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave de toda la región”[16]. En este marco, las prioridades del gobierno norteamericano, en un momento de declive hegemónico, se trasladan al reaseguro del control de su “patio trasero”, redefinido ahora como “su hemisferio”[17]. Dentro del control de las llamadas “geografías clave” se contemplan, por supuesto, tanto las Islas Malvinas, el Estrecho de Magallanes y la Antártida, por su importancia estratégica en el actual proceso de cambio geopolítico[18].
Esta Doctrina “Donroe” señala taxativamente la indicación de negar “a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio”. De este modo, desde su segundo mandato, Donald Trump ha avanzado, discursiva y prácticamente, en intentar controlar los territorios americanos desde Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá, hasta el Atlántico Sur y la Antártida. Como está planteado en el documento, las amenazas están puestas en lo que Estados Unidos considera como “competidores no hemisféricos”, entre los que se encuentran China, Rusia, Irán, y podría ubicarse también al Partido Laborista británico, pero no a Gran Bretaña como tal. De hecho, la propia ESN señala que Estados Unidos, “tiene un profundo apego al continente europeo y, por supuesto, a Gran Bretaña e Irlanda. El carácter de estos países también es estratégicamente importante, ya que contamos con aliados creativos, capaces, seguros y democráticos para establecer condiciones de estabilidad y seguridad”. El decir, queda explicitado que el problema de Trump no es con Gran Bretaña en sí, sino con la estrategia desplegada por el gobierno laborista actual, el cual es encuadrado dentro del eje globalista[19].
Argentina es un actor clave en esta estrategia hemisférica de Trump. La propuesta de construcción de una Base Militar en Tierra del Fuego (más allá la discusión sobre es “integrada” o “combinada”), está pensada para, como señaló el entonces vocero presidencial Manuel Adorni, convertir “a la Argentina y Estados Unidos en la puerta de entrada al continente blanco»[20]. Milei lo manifestó así en abril de 2024 cuando señaló que una Base Naval Integrada entre Estados Unidos y Argentina “convertirá a nuestros países (sic) en la puerta de entrada al continente blanco”[21]. De este modo, el discurso “malvinero” de Milei es en realidad un engranaje funcional a la estrategia de Donald Trump contra el laborismo británico en el marco de una puja geopolítica al interior del Norte Global.
En esta estrategia se enmarca la renovada propuesta de administración tripartita de las Islas Malvinas que empezó a circular mediáticamente[22], y que habilita a que la bandera de Estados Unidos flamee sobre Malvinas afirmándola como su nuevo Estado 51. Esta propuesta diplomática ya había sido presentada en abril de 1982 por Estados Unidos en plena mediación previa a la Guerra de Malvinas (a través de su secretario de Estado, Alexander Haig), pero fue rechazada en ese entonces por el gobierno militar argentino, aunque podría prosperar ahora de la mano de Javier Milei.
La disputa por el petróleo
Finalmente, podemos incorporar una tercera dimensión de análisis: la disputa por los recursos energéticos globales y, particularmente, por el petróleo. Desde el inicio de su segundo mandato, Donald Trump ha impulsado una ofensiva internacional orientada a garantizar el acceso y control norteamericano sobre las grandes reservas estratégicas de hidrocarburos, con el fin de incidir directamente en sus precios internacionales, su comercio en dólares y el control del abastecimiento de dicho recurso a los países emergentes, particularmente China. Venezuela constituye, en este sentido, el caso más emblemático: luego de la operación militar de enero de 2026 que terminó con el secuestro de Nicolás Maduro, Estados Unidos impuso la firma acuerdos que le garanticen el control del petrolero venezolano, presentándolos como una operación destinada a garantizar la “dominación energética” estadounidense durante el próximo siglo. La guerra iniciada contra Irán, en tanto, tiene entre sus dimensiones centrales el control de uno de los principales corredores energéticos del planeta, el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 35 % del petróleo mundial transportado por mar.
Es en este contexto donde adquiere una relevancia particular el petróleo existente en las aguas circundantes a Malvinas. El principal proyecto actualmente en desarrollo, Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte, contiene aproximadamente 1.700 millones de barriles de petróleo. Las estimaciones más recientes elevan las reservas recuperables probadas y probables a unos 314 millones de barriles, mientras que las reservas posibles alcanzan aproximadamente 408 millones. A ello deben sumarse más de 626 millones de barriles clasificados como recursos contingentes, todavía sujetos a distintos grados de riesgo técnico y comercial. De este modo, la dimensión energética aporta otra dimensión para comprender la disputa que actualmente se desarrolla alrededor de las Islas. Las declaraciones de Trump sobre Malvinas podrían expresar el interés norteamericano por apropiarse de los recursos estratégicos ubicados en el Atlántico Sur.
Vientos de cambio
En la cadena nacional del 3 de septiembre, Milei afirmo que “en el mundo corren vientos de cambio favorables a nuestro reclamo” por la soberanía de las Islas Malvinas. El interrogante que se abre es si esos vientos de cambios vienen de la fractura circunstancial entre Donald Trump y el laborismo británico, o del proceso paulatino y tendencial transición a la multipolaridad que se abre a partir del reposicionamiento de diversos países emergentes y en desarrollo del Sur Global.
Mientras Donald Trump agudiza su puja con determinadas fracciones económicas y políticas europeas, en la Declaración Final de la XVIII Cumbre del BRICS en Nueva Delhi el bloque volvió a manifestarse en favor del respeto “a la soberanía y la integridad territorial de los Estados” y por la erradicación del “colonialismo en todas sus formas y manifestaciones”[23].
De la forma en que se responda este interrogante se derivará la estrategia de política exterior nacional, es decir, si la restitución de la soberanía sobre el Atlántico Sur vendrá de una alianza incondicional con Estados Unidos o de una asociación más fuerte con los países del BRICS y del Sur Global.
[1] Centro de Reflexión en Política Internacional (CERPI-IRI-UNLP)
[2] «¿Está revisando la postura de Estados Unidos sobre las islas Malvinas?»; «Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas». Reuters, 31 de agosto de 2026. https://www.reuters.com/world/americas/trump-says-reviewing-us-position-falkland-islands-2026-08-31/
[3] “Crisis in the South Atlantic: The Reagan Administration and the Anglo-Argentine War of 1982”. Office of the Historian, Shared Knowledge Services, Bureau of Administration United States Department of State. https://history.state.gov/milestones/1981-1988/south-atlantic
[4] “Pentagon email floats suspending Spain from NATO, other steps over Iran rift, source says”, by Phil Stewart. Reuters, 24 de abril de 2026. https://www.reuters.com/world/pentagon-email-floats-suspending-spain-nato-other-steps-over-iran-rift-source-2026-04-24/
[5] «Ningún presidente hizo más por defender las Malvinas que Javier Milei». La Derecha Diario, 5 de septiembre de 2026, https://www.facebook.com/laderechadiario/posts/-ning%C3%BAn-presidente-hizo-m%C3%A1s-por-defender-las-malvinas-que-javier-milei-ninguno-l/1729358382530938/
[6] «Sanciones, Base Naval y Seguridad Nacional: qué hay de nuevo y qué retoma Milei en su ofensiva por Malvinas». Escenario Mundial, 9 de septiembre de 2026. https://www.escenariomundial.com/2026/09/09/sanciones-base-naval-y-seguridad-nacional-que-hay-de-nuevo-y-que-retoma-milei-en-su-ofensiva-por-malvinas/
[7] «Javier Milei defendió la autodeterminación de los kelpers y Patricia Bullrich salió a justificarlo». Página 12, 3 de abril de 2025. https://www.pagina12.com.ar/815407-javier-milei-defendio-la-autodeterminacion-de-keplers-y-patr/
[8] «Es verdadero que Patricia Bullrich dijo que “podríamos haber dado” las Islas Malvinas en una negociación con Pfizer». Chequeado, 26 de junio de 2023. https://chequeado.com/verificacionfb/es-verdadero-que-patricia-bullrich-dijo-que-podriamos-haber-dado-las-islas-malvinas-en-una-negociacion-con-pfizer/
[9] Schulz, J. (2022). Crisis sistémica del orden mundial, transición hegemónica y nuevos actores en el escenario global. Cuadernos de Nuestra América (3), 34-50. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.14066/pr.14066.pdf
[10] «La violencia decadente de las derechas globalista y continentalista». Tektónikos, 6 de marzo de 2024. https://tektonikos.website/la-violencia-decadente-de-las-derechas-globalista-y-continentalista/
[11] “Americanism, not globalism”: President Trump and the American mission”. Lowy Institute, https://www.lowyinstitute.org/publications/americanism-not-globalism-president-trump-american-mission
[12] «Trump says Starmer is ‘not Winston Churchill’ over Iran strikes». BBC, 3 de marzo de 2026. https://www.bbc.com/news/articles/c62gwkjg0k9o
[13] “Trump asegura que la reunificación de Irlanda sería «algo fantástico» durante una visita a Dublín”. BBC, 12 de septiembre de 2026. https://www.bbc.com/mundo/articles/cd94kjxqjqwo
[14] «Trump recibió al rey Carlos III: “Los británicos son nuestros amigos más cercanos”». Infobae, 28 de abril de 2026. https://www.infobae.com/america/mundo/2026/04/28/trump-recibio-al-rey-carlos-iii-los-britanicos-son-nuestros-amigos-mas-cercanos/
[15] Brzezinski, Z. (1997). El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos estratégicos. Paidós.
[16] “National Security Strategy of the United States of America, November 2025”. The White House, noviembre de 2025. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
[17] «Nuestro hemisferio». Tektónikos, 28 de enero de 2026. https://tektonikos.website/nuestro-hemisferio/
[18] Schulz, S.; Dupuy, H. y Patronelli, H. (2022); El colonialismo en las Islas Malvinas: Análisis geopolítico de un fenómeno vigente. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; 271-298.
[19] Trump llegó a acusar a los Laboristas de “injerencia extranjera”, afirmando que habían apoyado al Partido Demócrata estadounidense durante las elecciones de 2024, mientras que el Ministro de Hacienda Darren Jones, afirmó que la era de la globalización había «terminado» en respuesta a Keir Starmer, luego de que el ex primer ministro británico sugiriera que estaba a punto de anunciar la intervención del Estado para proteger a las empresas británicas afectadas por las medidas arancelarias de Trump.
[20] «Posse afirma que la Base Naval Integrada de Ushuaia no se hará en conjunto con Estados Unidos». Sur54, 14 de mayo de 2024. https://www.sur54.com/noticias/2024/05/14/111800-posse-afirma-que-la-base-naval-integrada-de-ushuaia-no-se-hara-en-conjunto-con-estados-unidos
[21] «El Presidente Milei se reunió en Ushuaia con Laura Richardson, Jefa del Comando Sur de los Estados Unidos», República Argentina, 4 de abril de 2024. https://www.argentina.gob.ar/node/421209
[22] «El insólito plan de las «Tres Banderas» en Malvinas: el choque constitucional y el riesgo de un terremoto político en Argentina». Red Castrense, 10 de septiembre de 2026. https://redcastrense.com.ar/nota/4475/el-insolito-plan-de-las-tres-banderas-en-malvinas-el-choque-constitucional-y-el-riesgo-de-un-terremoto-politico-en-argentina/
[23] BRICS India 2026. New Delhi Declaration: Building for Resilience, Innovation, Cooperation and Sustainability New Delhi, India 12 September 2026. https://d2jiw2zrmmyqt8.cloudfront.net/wp-content/uploads/2026/09/12171332/New-Delhi-Declaration-2026.pdf