En este momento estás viendo 1 de enero de 1959: triunfo de la “Revolución de los barbudos”

1 de enero de 1959: triunfo de la “Revolución de los barbudos”

En Cuba, ser un hombre barbudo y exhibirlo públicamente durante muchos años tuvo connotaciones diferentes a las del resto del mundo y es que, nada más y nada menos que Fidel Castro portó hasta sus últimos días una barba emblemática que, por razones prácticas, se había dejado crecer 60 años atrás cuando acampaba en las montañas cubanas con su ejército rebelde.

De la mano de “los barbudos de Sierra Maestra» la barba terminó por convertirse en un símbolo de poder, el distintivo estético del guerrillero y el constante recuerdo de una revolución con la que se vio triunfar por primera y única vez un régimen comunista en América Latina: la Revolución Cubana

El 1 de enero de 1959 una corajuda nación caribeña lograba poner fin a siglos de sometimiento. Españoles primero, y estadounidenses después (estos últimos en complicidad con los políticos de la isla), se habían dedicado a expoliar a la perla de las Antillas hasta aquella histórica jornada en que su pueblo dijo basta y triunfó la revolución.

Podría decirse que todo comenzó con un naufragio, cuando a fines de noviembre de 1956, el yate Granma zarpaba de México llevando a Fidel Castro y a otros ochenta guerrilleros entre quienes se encontraba Ernesto “Che Guevara” con el imperativo de hacer caer el gobierno de facto de Fulgencio Batista.

Luego de una azarosa travesía, la embarcación encalló en las costas orientales de Cuba. Perseguidos y atacados, los sobrevivientes lograron internarse en Sierra Maestra, donde establecerían su cuartel general e irían sumando adeptos.

Dos años más tarde (habiendo ya huido Batista del país), los revolucionarios fueron recibidos como héroes en Santiago y en la Habana. La revista Bohemia en un extenso editorial del 11 de enero de 1959 con el título “De las tinieblas a la luz”, enunciaría el cierre de una de las “etapas de sufrimiento más atroces que ha tenido que soportar cualquier país”.

En sus principios, el gobierno revolucionario contó con el apoyo del conjunto de la burguesía cubana, la Iglesia católica, amplios círculos influyentes de Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos, puesto que Fidel había declarado abiertamente que la revolución no era “ni capitalista ni comunista”. Ahora bien, luego de las primeras medidas económicas, graves conflictos con los EEUU y la pérdida del apoyo de los sectores moderados Castro se vio obligado a recurrir a los militantes comunistas y a refugiarse en la órbita soviética.

Desde entonces, el régimen cubano tuvo que resistir diferentes adversidades y represalias: el embargo comercial, las crisis de los misiles, la caída de la unión soviética, la emigración de más de un millón de ciudadanos cubanos, denuncias por violaciones de derechos humanos y falta de libertades y la enfermedad de su principal líder quien, en el 2008, debió delegar el poder en su hermano, Raúl Castro.

El año 2018, fue un punto de inflexión para todo este proceso, pues con Raúl Castro retirado de la presidencia Cuba, la isla pasó a ser gobernada por Miguel Díaz Canel, alguien que no era un Castro por primera vez desde 1959.

Bajo estas circunstancias hay quienes dicen que la Revolución Cubana está acosada por su crisis y busca aprender a vivir dentro del capitalismo global, adoptando una postura que mezcla resistencia y adaptación. Esto se evidencia en el proyecto de constitución a someterse a referéndum del 24 de febrero del corriente año, que ratifica el destino “comunista” de la sociedad y el sistema de partido único, pero a su vez reconoce el papel del mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera en su economía.

(De izquierda a derecha) Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro y Camilo Cienfuegos

María Solana Ledesma
Colaboradora de la Red Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
IRI – UNLP