La travesía china: Chang’e-5 llega a la Luna

La travesía china: Chang’e-5 llega a la Luna

La sonda Chang’e-5 realizó el alunizaje el pasado 1° de diciembre, convirtiendo a China en el tercer país en el mundo que ha logrado recolectar muestras lunares, después de Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS). La misión comenzó con el lanzamiento del cohete Gran Marcha-5 (長征五o Log March 5) este 23 de noviembre desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la provincia sureña de Hainan.

Esta misión forma parte del Programa Chino de Exploración Lunar (中国探月), también conocido como Programa Chang’e (嫦娥工程) -en referencia a la deidad china de la Luna-, bajo la órbita de la Administración Espacial Nacional China (CNSA, por sus siglas en inglés) y que cuenta con un ambicioso plan para complementar los conocimientos acerca de nuestro satélite natural. Sin perjuicio de que el Programa ha llevado a cabos varias misiones, la Chang’e-5 tendría los objetivos científicos de realizar detección topográfica y exploración del fondo geológico; y el estudio sistemático a largo plazo de muestras lunares para conocer los orígenes y la evolución de la Luna. Esta misión ayudaría a promover el desarrollo científico y tecnológico de China y sentaría una importante base para futuros alunizajes tripulados y la exploración del espacio profundo.

Este nuevo logro se suma a los tantos que dan cuenta del desarrollo económico y tecnológico de China de los últimos años y su posicionamiento como potencia de primer orden. En el nuevo escenario de crisis global y cuestionamientos al sistema internacional, las actividades espaciales vuelven a la agenda y China no se queda atrás; sin embargo, sus pares tampoco. Tanto Rusia como Estados Unidos cuentan también con programas de exploración de la Luna, por lo que se presentaría el desafío de coordinar conjuntamente políticas para la cooperación en materia de investigación y desarrollo.

Asimismo, y sin perjuicio del impacto científico que tienen este tipo de misiones, debemos recordar que nos encontramos en el campo de las tecnologías duales, por lo cual, el desarrollo en actividades espaciales también implica la obtención de otras capacidades. La utilización del espacio es aprovechada en áreas como los re-mapeos a la Tierra, las telecomunicaciones, recolección de datos, gestión de desastres naturales y respuestas de emergencias, telemedicina, gestión de las aguas, agricultura, y, naturalmente, la estrategia y la defensa, entre otras. En consecuencia, los sostenidos progresos en esta materia confirman al espacio como un escenario de conflictos, con una regulación normativa que demanda un dinamismo que aún no posee, donde la participación de aquellos con capacidades suficientes para encarar la empresa de la exploración espacial es determinante, marginando al resto de la sociedad internacional. Es un verdadero desafío para la China contemporánea cohabitar este espacio con otros poderosos que también esperan beneficiarse de estas actividades.

Respecto a la sonda Chang’e-5, se prevé que retorne durante este diciembre, aterrizando en la bandera Siziwang en la región autónoma de Mongolia Interior, con una carga de aproximadamente 2 kg. de muestras recogidas de la Luna. Seremos espectadores, entonces, de los nuevos conocimientos que se obtengan sobre la Luna y de los beneficios que esta experiencia brinde en las actividades espaciales.


Abundio Gadea
Integrante
Centro de Estudios Chinos
IRI – UNLP

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