2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

2 de febrero: Día Mundial de los Humedales

(Es) hora de proteger nuestros humedales

Cada 2 de febrero desde el año 1997 ​se celebra el Día Mundial de los Humedales en conmemoración de la firma de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, más conocida como Convenio de Ramsar (Irán, 2 de febrero de 1971). Este convenio es el primer tratado en el planeta relativo a la conservación y el uso racional de los humedales.

La presente columna de opinión surge de la intención de continuar reflexionando en torno a algunos de los desafíos a los cuales nos enfrentó el año recientemente concluido. La agenda ambiental actual se encuentra marcada por una serie de crisis interrelacionadas que se originan en comportamientos antropogénicos, cuya gestión definirá las posibilidades sociales, culturales, económicas y ambientales de las presentes y futuras generaciones. La crisis climática, el incremento de la desertificación, la crisis de biodiversidad global y, la escasez creciente de agua dulce, suponen tan solo algunos ejemplos.

El panorama en materia ambiental del pasado año en Argentina, no fue particularmente alentador. Esto último se debe, en partea la consecución de incendios que asolaron un gran número de provincias argentinas. Los graves incendios de los humedales en las provincias del centro y litoral argentino suponen un llamado de atención respecto a la gestión de estos recursos y ponen sobre la mesa la necesidad de robustecer los criterios de protección y uso sustentable. Teniendo lo mencionado en consideración, proponemos en la presente columna reflexionar en torno a la situación de los humedales del país, particularmente a partir del caso del Delta del Paraná.

 Según el Convenio de Ramsar, el término humedal se refiere a toda área terrestre que está saturada o inundada de agua de manera estacional o permanente. Entre los humedales continentales se incluyen acuíferos, lagos, ríos, arroyos, marismas, turberas, lagunas, llanuras de inundación y pantanos. Entre los humedales costeros se incluyen todo el litoral, manglares, marismas de agua salada, estuarios, albuferas o lagunas litorales, praderas de pastos marinos y arrecifes de coral.

Más allá de la caracterización y determinación de los ecosistemas o recursos que los conforman es relevante reflexionar en torno a ¿por qué deberían importarnos los humedales? Los humedales, tradicionalmente considerados como terrenos baldíos o focos de enfermedades, son esenciales para la humanidad por distintas razones. Entre muchas otras, los humedales son imprescindibles en la lucha contra el cambio climático por su capacidad de absorber gases de efecto invernadero y de liberarlos durante los procesos de degradación o cambio en el uso de los suelos; también en el ciclo hídrico, indispensables para el sostenimiento de la vida y la satisfacción de necesidades básicas; en el proceso de producción de alimentos; son amortiguadores de la naturaleza, albergando más de 100.000 especies de agua dulce conocidas; son imprescindibles para la reducción del riesgo de desastres y para la adaptación al cambio climático.

Argentina cuenta con una gran riqueza de estos recursos naturales. A la fecha, se contabilizan 23 Sitios Ramsar, distribuidos en 16 provincias[1]. Los mismos abarcan una superficie total de 5.687.651 ha de ambientes diversos, tales como lagunas altoandinas, zonas costeras marinas, lagunas endorreicas, turberas y llanuras de inundación, entre otros.

Durante el último año, los humedales, y algunos de ellos especialmente, adquirieron una gran notoriedad en nuestro país por los procesos de degradación a los que se encuentran sometidos. Entre los casos más visibles se puede mencionar Jaaukanigás y Delta del Paraná en la provincia de Santa Fe. La sequía, los incendios y el avance de la frontera productiva sobre estos ecosistemas despertaron el alerta de numerosos sectores y un acalorado debate sobre la necesidad de elevar el estándar de protección de los mismos mediante una Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Humedales.

A lo largo de los últimos años, se presentaron 13 proyectos de ley entre las dos cámaras del Poder Legislativo Nacional. De modo general, incluso el actual proyecto de ley con estado parlamentario en el Congreso de la Nación, la mayoría de estos proyectos han buscado establecer los presupuestos mínimos para la conservación, protección y uso sustentable de los humedales, la realización de un Inventario Nacional de Humedales, establecer un ordenamiento territorial (clasificación de los humedales en cuanto a si deben ser preservados o son aptos para usos múltiples), el establecimiento de moratorias y la creación de un fondo nacional para su sustentación.

En este sentido, la discusión por los humedales tomó estado público en la Argentina tras los graves incendios ocurridos durante los últimos meses en el Delta del Paraná. Estos incidentes no solo sirvieron de disparador para que se instale en la agenda la necesidad de sancionar una ley de humedales, sino también para lanzar acusaciones cruzadas entre ambientalistas, tomadores de decisiones y sector agropecuario, sobre las responsabilidades de los incendios.

Resulta necesario reconocer que la destrucción de los humedales forma parte de un modelo de negocios y acumulación que tiene a la expansión de la frontera productiva como punta de lanza. Así también es evidente la alteración significativa y duradera de bienes y servicios ecosistémicos claves, alteración que afecta tanto a la biodiversidad como a los actores sociales que hacen uso de los humedales.

El caso de los incendios en el río Paraná nos abre los ojos sobre ecosistemas “desprotegidos” y desconocidos para muchos, incluso en nuestro propio país. Asimismo, nos recuerda la constante degradación a la que sometemos recursos de nuestro planeta que resultan indispensables para el sostenimiento de la vida y nos obliga a abogar, en su día y siempre, por un uso sustentable y racional de los mismos, es decir, manteniendo sus características ecológicas mediante la implementación de enfoques por ecosistemas y en beneficio de la humanidad.

Queda claro el invaluable valor ecosistémico de los humedales, así como la necesidad (y urgente obligación) de protegerlos y conservarlos para las actuales y las futuras generaciones.

Referencias:

[1] https://www.argentina.gob.ar/ambiente/agua/humedales/inventarionacional

Joel González
Secretario
Guillermina Elias
Integrante
Departamento de Medio Ambiente y Desarrollo
IRI – UNLP

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