A2022 Asia Cecor Artículos Benítez

A2022 Asia Cecor Artículos Benítez
Departamento de Asia y el Pacífico
Centro de Estudios Coreanos

Artículos

Comentario crítico de un estudio comparado sobre los impactos de la desintegración del bloque socialista en Corea del Norte

Matías Benítez

A continuación, haremos un análisis crítico del artículo “Weathering the Storm, Toppled by the Storm: North Korea’s Non-transition Compared with the Transitions of Romania and Albania, 1989–1991” (Capeando la tormenta, derribado por la tormenta: la no transición de Corea del Norte comparada con las transiciones de Rumania y Albania, 1989-1991) escrito por el historiador húngaro Balázs Szalontai. En esta investigación se examinan los factores domésticos y externos que llevaron al colapso de los regímenes comunistas de Rumania y Albania en 1989-1990 junto con aquellos que permitieron la supervivencia del régimen norcoreano post desintegración de la Unión Soviética. Estos factores (quince en total) se van a encontrar integrados en tres dimensiones relacionadas entre sí: socioeconómica, simbólica e internacional.

Como primera cuestión para adentrarnos a los componentes del texto debemos identificar la cuestión a investigar, es decir, la pregunta, los objetivos que el autor pretende alcanzar, y lo que le interesa saber, explicar o comprender (Morlino, 2010: 49). Esto se encuentra ligado a la relevancia política que la pregunta-problema formulada tiene para la investigación. En este caso se encuentra vinculada a la explicación de la supervivencia y resiliencia al cambio del sistema político norcoreano, que según el autor no se corresponde a las profundas transformaciones sociales desencadenadas por la desaparición del sistema de comando económico y racionamiento (Szalontai, 2020:244).  En este marco el autor sostiene que los estudios sobre Corea del Norte que buscan explicar las causas del anquilosamiento de su sistema político recaen en modelos que son individualizantes, o que realizan comparaciones mediante la generalización de propiedades que son diferentes. Sobre el primer modelo de explicación, podemos plantear que sostener la incomparabilidad de Corea del Norte con otras ex naciones comunistas responde a discusiones particulares de la academia estadounidense que en la década de 1990 se debatía sobre el inminente colapso de Corea del Norte (Cumings, 2015). Ante el hecho de que el régimen de Pyongyang se mantuvo a flote a pesar de la caída del bloque socialista, los debates se orientaron hacia el carácter “estático” de la cultura política norcoreana, cuestión que según esta corriente se evidenciaría en la constitución de su filosofía política estatal de corte etnonacionalista (denominada idea Juche) alejada del marxismo-leninismo.

De manera crítica a estos planteos otros autores elaboraron modelos comparativos que sí tuvieron en consideración a otros países del Bloque del Este como Rumania (Chen y Lee, 2007 en Szalontai, 2020). A partir del análisis de una serie de elementos institucionales comunes se explica el peculiar desarrollo de Corea del Norte debido a la combinación de varios factores domésticos y externos, en lugar de considerar los factores individuales como únicos (acarreando explicaciones monocausales). El problema en este caso fue que en los enfoques comparados los factores internos se tendían a homologar, ocasionando que las explicaciones dieran mayor peso a cuestiones externas, como por ejemplo la ayuda económica de China a Corea del Norte que el régimen de Ceaușescu no tuvo. A pesar de sus diferentes ángulos, ambos enfoques se parecen parcialmente ya que tienden a simplificar, en lugar de analizar en profundidad, los casos con los que contrastan a Corea del Norte (Szalontai, 2020:245).

Desde la perspectiva de Sartori (1999) podemos sostener que los dos casos pueden caracterizarse bajo la denominación “perro-gato”, ya que parten de errores de clasificación en los atributos de las entidades macrosociales que son objeto de la comparación científica. Tengamos en cuenta que este tipo de comparación va más allá de actividad cognoscitiva presente en toda reflexión humana, ya que se constituye como un “método de investigación que comprende un junto complejo y articulado de decisiones prácticas que se conducen de modo razonablemente sistematizado y organizado” (Piovani, 2018:308). En el caso que nos ocupa, podríamos denominar al primer perro-gato “Corea única-incomparable” (explicación endógena por el carácter único del caso) y al otro “Corea idéntica-intercambiable” (explicación por factores exógenos, sin diferencias sociopolíticas internas sustanciales con otros casos similares). Con mayor o menor incidencia en cada caso estos conceptos fallidos nacen de cuatro fuentes que se refuerzan mutuamente: el parroquialismo, la clasificación incorrecta, el gradualismo y el alargamiento conceptual. En “Corea única-incomparable” se expresan los sesgos de la comunidad académica de Estados Unidos que llevaron a la creación de explicaciones sui generis sobre la ausencia de transformaciones sustanciales en el sistema político norcoreano después de la desintegración de la URSS con términos “fabricados a medida y, al mismo tiempo, sin medida” (Sartori, 1999:37). Lo cual a su vez se liga a problemas de clasificación que también encontramos en “Corea idéntica-intercambiable” ya sea definiendo como iguales propiedades diferentes, o como diferentes atributos similares. Esto incide en la demarcación de las diferencias entre los elementos a comparar que pasan a situarse en una frontera difusa que puede ser manipulada por los intereses del investigador de forma arbitraria. En estos dos casos extremos Corea del Norte no se puede comparar a las ex naciones de Europa del Este, o las diferencias entre el colapso y la supervivencia en sistemas que son muy similares recaen preponderantemente en factores externos.

Con el fin de evadir este dualismo entre particularismo y generalidad Szalontai se propone crear un modelo de análisis comparado donde no se exageren ni las diferencias ni las similitudes (2020:245). En este sentido nos aproximamos al modelo desplegado por el autor por medio de las siguientes preguntas: ¿Qué se compara?, ¿Cómo se compara? y ¿Qué limitaciones y potencialidades tiene la estrategia de investigación empleada?

¿Qué se compara?

En el artículo se comparan tres países (Corea del Norte, Rumania y Albania) que pertenecían al bloque socialista ante el shock que representó la desintegración de la Unión Soviética y el consecuente proceso de transición hacia democracias de mercado que se aceleró especialmente en Europa Oriental desde fines de los 80’s. En este marco es central considerar que la comparabilidad de los casos elegidos por el autor se define por la posibilidad de considerar las realidades empíricas a estudiar dentro de las mismas categorías conceptuales (o clases). Con ese fin “hay que identificar las propiedades, es decir, el conjunto de características o aspectos de las unidades o casos que se consideran relevantes para la investigación” (Morlino, 2010:57). Asimismo, los criterios para la selección de las unidades de análisis y los modelos comparativos posibles van a depender de la cantidad de casos a estudiar. En esta ocasión el autor se propone abordar tres países, pero los casos definidos son cuatro ya que para Albania propone una división entre el período pre 1985 (régimen de Enver Hoxha) y el post 1985 (sucesión de Ramiz Alia).

Los casos entonces son Corea del Norte, Rumania durante el régimen de Ceaușescu (1965-1989), Albania pre 1985 y Albania post 1985. Estos casos se van a comparar a partir de sus factores externos e internos que se encuentran integrados en tres dimensiones (socioeconómica, simbólica e internacional). Estos factores, que combinados explican la transición en Albania y Rumania y la no-transición de Corea del Norte, son: La estatalidad previa régimen comunista, el liderazgo, la represión política, la liberalización política, las causas de la crisis económica, la reacción estatal a la crisis económica, el potencial social para generar oposición, las disparidades regionales, el rol político del nacionalismo, el rol político de la religión, la fuerza militar, la reacción de los regímenes a las transiciones de Europa del Este, el apoyo externo para la democratización, el apoyo externo para la no-transición y las percepciones de amenaza externa (Szalontai,2020:275-276).

Ahora bien, siguiendo a Nohlen (2020) para llevar a cabo la delimitación de los casos y aplicar una estrategia metodológica comparativa idónea se deben tomar una serie de decisiones referidas al ámbito del objeto, el contexto, el tiempo y el espacio. En cuanto al primer aspecto se comparan estructuras muy amplias (Estados) con similitudes sociopolíticas y un contexto relativamente homogéneo cruzado por la situación geopolítica. En cuanto al tiempo de comparación es importante puntualizar la distinción que hace Sartori (1999) entre la temporalidad cronológica y la histórica. En este sentido, Szalontai sostiene que si bien su estudio tiene como propósito referirse a un período que se ubica entre fines de los 80’s y principios de los 90’s, una explicación consistente a partir de las tres dimensiones propuestas necesita de una visión de más largo plazo. De esa manera se podrá analizar con mayor profundidad la combinación de factores que en sistemas sociopolíticos similares dieron resultados diferentes (incluso dentro de las transiciones de Albania y Rumania). Es por este motivo que Albania es dividida en dos casos, debido a los cambios que se producen en los factores socio-económicos que permiten una mayor liberalización política y el surgimiento de una oposición organizada al régimen de Alia. A esto se le agrega que la divergencia o convergencia entre factores no fue de naturaleza constante, sino que en determinadas fases de su desarrollo, los tres regímenes eran más parecidos que en otros períodos. (Szalontai, 2020:249).

A partir de estos elementos podemos decir que la comparación que se realiza en este artículo es diferida en el tiempo (Nohlen, 2020:47), ya que hay una combinatoria de análisis longitudinales, con otros de tipo sincrónico debido al desfasaje temporal en que se originan los factores que permiten u obturan la transición de estos regímenes de partido único. En cuanto al espacio de la comparación, la unidad elegida es el Estado. De forma que la comparabilidad de estos casos radica en que “son similares en un gran número de características importantes, pero disímiles con respecto a las variables entre las cuales la hipótesis supone una relación”: (Lijphart, 1975: 159 en Nohlen, 2020:50). En este caso dos factores que se destacan en Corea del Norte son la ausencia de condiciones para el surgimiento de una oposición organizada al régimen junto con el mayor peso de las presiones externas para la no transición (con un rol parcial pero relevante por parte de China) que para la democratización (subordinada a otros objetivos). En torno a esta combinación específica de factores se identifica la hipótesis central del artículo, cuyas diferencias implicaron el colapso de los regímenes comunistas de Rumania y Albania. Esto se inscribe en una concepción donde la causalidad de cualquier fenómeno de la vida social es tanto múltiple como coyuntural (Cais, 1997:15): “múltiple en tanto es el resultado de un conjunto de causas diversas combinadas de ciertas manera y no de otra y, es coyuntural porque ocurre en un espacio y tiempo determinado y no en otro (de tal forma que una misma causa puede tener efectos distintos en función del contexto)” (Makón, 2004:3). A partir de estas consideraciones podemos adentrarnos más detalladamente a la estrategia de análisis desarrollada a lo largo del artículo.

¿Cómo se compara?

Ragin (2007) sostiene que la investigación comparativa pone el centro en “usar los contrastes entre casos para profundizar la comprensión que tiene el investigador de la diversidad existente entre ellos” (192). En este artículo el autor trabaja con un número pequeño de casos definidos de forma teórica. Esto permite que los casos se comparen de forma global entre sí “para llegar a generalizaciones modestas sobre orígenes y resultados históricos” (Cais, 1997:18). Szalontai plantea que las similitudes en la combinación de los distintos factores a considerar oscilan con mayor distancia o cercanía en distintas coyunturas. Un aspecto común entre estos regímenes es que el proceso de desestalinización iniciado a mediados de los 50’s influyó en que se genere una corriente política interna en el partido gobernante que puso en cuestión a la dirección del Estado. En los tres casos las direcciones salieron airosas llevando adelante importantes purgas. En los 60’s se produce un distanciamiento de los tres gobiernos de la URSS y un acercamiento hacia China, como expresión de un polo “anti revisionista” del período estalinista. A la par de esto en Rumania, durante los primeros años de Ceaușescu (1962-1970), se liberaron presos políticos, se desmantelaron los campos de trabajo, se liberalizó considerablemente la vida intelectual y (después de la muerte del líder anterior) se rehabilitaron a las víctimas de las purgas previas. El sistema de campos de trabajo permaneció prácticamente intacto. Esta liberalización obedecía a un intento de acercamiento a Occidente por parte de Rumania que ni Albania ni Corea del Norte seguirían (Szalontai, 2020:247). En los 70’s y 80’s hay una nueva convergencia ya que se produce un reforzamiento de los mecanismos represivos de la disensión interna en el marco del proceso de sucesión del liderazgo. Kim Il-sung y Enver Hoxha pueden definir a sus sucesores, cosa que no logra Ceaușescu en un marco de mayor oposición política que empezaba a visibilizarse públicamente. Además, en los 70’s debido a las crisis económicas sucesivas se produciría un desmejoramiento progresivo de las condiciones de vida de la población en los tres países. A la par tanto Albania como Corea del Norte expandieron el gasto militar, cosa que no sucedió en Rumania.

A partir de la forma en que se presentan estos factores se podría caracterizar que en el artículo el autor emplea la técnica de sistemas más semejantes. Esta consiste en aislar factores causales eliminando otras variables como causas posibles. Para ello se eligen como objetos de investigación “sistemas que son similares o idénticos en el máximo de variables posibles, con la excepción de la variable que caracteriza el fenómeno que se quiere examinar” (Cais, 1997:23). En el caso del artículo se comparan países que comparten una serie de factores, pero que tienen respuestas distintas ante un cambio en la situación geopolítica (transición o no-transición). Sin embargo Szalontai reconoce que si se analizan más detenidamente los casos a partir de las dimensiones propuestas las diferencias sobresalen más que las similitudes. Esto sumado a que por los propios intereses de investigación del autor la comparación es (en sus propias palabras) asimétrica ya que cubre más extensamente a Corea del Norte; sin por eso dejar de prestar mucha atención a las características individuales de Albania y Rumania, que no quedan delimitados sólo como un «grupo de control» (Szalontai, 2020:246). De todas maneras, sí podemos definir esta investigación comparativa como transcontextual, más específicamente cross national ya que se “utilizan sistemáticamente datos comparables de dos o más naciones” (Piovani y Krawczyk, 2017:829).

En lo que refiere a la clasificación de estudios cross national distinguida por Kohn (1987 en Piovani y Krawczyk, 2017), el artículo se ubica en aquella donde la nación es una unidad de análisis. En este tipo de investigación cross national  “se busca establecer relaciones entre las características de las naciones en cuanto tales. En este sentido, las naciones se clasifican a partir de una o más dimensiones” (Piovani y Krawczyk, 2017:830).  En este caso las dimensiones son tres (socioeconómica, simbólica e internacional). Con respecto a la primera se describen pormenorizadamente cuestiones ligadas a la situación de la economía, del liderazgo y las elites, las instituciones políticas, las disparidades regionales y los sectores subalternos. De Corea del Norte se alude al proceso de estancamiento económico desde fines de los 70’s que deriva en crisis económica en los 80’s que no desencadenó protestas por parte de la población. El autor plantea que estas “actitudes sociales” marcadas por la frustración individual sin resistencia colectiva se deben por un lado a los mecanismos represivos que desalentaban la manifestación de opiniones contrarias al régimen y por otro en la legitimidad del Kim Il-sung que mostraba preocupación por estos problemas. Hay que considerar además el sustento de las personas dependía principalmente de sus raciones más que de sus minúsculos salarios, lo cual dificultaba la realización de huelgas con reivindicaciones salariales, sobre todo porque los trabajadores no podrían ejercer presión interrumpiendo la producción en su fábrica si la operación de esta última ya de por sí se encontraba paralizada. A su vez, un elemento que atentaba contra la organización opositora era la estratificación social llevada adelante por medio del sistema denominado songbun que establece un gradiente de jerarquías entre distintos grupos sociales según su afinidad al régimen.

De forma paralela comienza a darse un proceso de creciente militarización que viene ligado a un discurso de que los pesares económicos se deben exclusivamente a causas externas (abandono soviético y sanciones de Estados Unidos) más que a la mala administración gubernamental (Szalontai, 2020:252). En Rumania, en cambio, la implementación de planes de austeridad orientados a cumplir con compromisos de deuda externa y focalizar la producción hacia la industria pesada sí generó protestas de trabajadores. Estas medidas comienzan a ser aplicadas luego de un período relativamente largo de desarrollo económico, liberalización política parcial y mejoramiento de las condiciones de vida (1964-1970), lo que implicó un agravamiento de las relaciones Estado-Sociedad (Szalontai, 2020:253). En cuanto a Albania, luego del fin de la asistencia de China en 1978 comienza a darse un proceso de estancamiento económico que pasaría a ser caída a partir de 1986. El gobierno intentó paliar la caída económica incentivando la creación de empleos y otorgando subsidios a industrias y granjas colectivas, lo que profundizó el déficit fiscal. Ya hacia fines de los 80’s estaba más allá de la capacidad del gobierno resolver los problemas ligados al crecimiento del desempleo rural y urbano. En este contexto el gobierno de Alia comienza a tomar medidas de liberalización política que serían el preludio de las protestas que surgieron en 1989 y se extendieron durante 1990-1991, destacándose las huelgas. A diferencia de Corea del Norte, en Albania las prestaciones de bienestar social estaban totalmente relacionadas con los salarios, por los que los trabajadores tenían una fuerte motivación para exigir aumentos salariales (Szalontai, 2020:256).

Recapitulando, la élite partidaria norcoreana tuvo mayor estabilidad que la de Rumania y Albania. A su vez la estratificación social de Corea del Norte contribuyó a que no se genere la cohesión suficiente para enfrentar al Estado de la misma manera que los trabajadores rumanos y albaneses lo hicieron en 1977-1987 y 1990-1991. Además, la relación entre crisis económica, respuesta estatal e impacto social fue de naturaleza considerablemente diferente en los tres países. En Rumania la intransigencia del gobierno llevo a un grado confrontación social que resultó en una transición violenta (que incluyó el asesinato de Ceaușescu). En Albania, Alia intentó perseguir la industrialización pesada sin enfrentarse directamente a la sociedad. Cuando estos objetivos incompatibles hundieron al estado en una crisis fiscal, reaccionó ante el creciente descontento haciendo concesiones parciales. Gracias a este enfoque, la transición de Albania resultó menos violenta que la de Rumania. En Corea del Norte, el proceso espontáneo de desindustrialización no enfrentó al Estado y la sociedad entre sí de una manera tan clara, sino que creó una situación en la que predominaron las estrategias de supervivencia individualizadas, más que la acción colectiva (Szalontai, 2020:257).

Con respecto a la dimensión simbólica se consideran los elementos que pueden contribuir tanto a la legitimidad de los regímenes como los de su oposición política. Se consideran las formaciones estatales previas a las del régimen comunista, los componentes que configuran los discursos nacionalistas en los tres países y la posibilidad de recuperar símbolos nacionales alternativos a los hegemónicos por parte de sectores opositores.

En primer lugar, creación del régimen norcoreano en 1948 no tiene un estado-nación moderno como precedente oficialmente reconocido, ya que le preceden 3 años de tutelaje soviético (1945-1948), 35 años de anexión japonesa (1910-1945) y antes de eso un Imperio (1897-1910). En cambio, en Albania y Rumania la población podía considerar al régimen comunista como una entidad secundaria superpuesta a un estado-nación preexistente, mientras que la población coreana estaba dividida entre dos estados-nación antagónicos que emergieron simultáneamente.

En segundo lugar, el nacionalismo norcoreano buscó homologar la nación al Estado. Esto implicó la subordinación de otros elementos históricos y la constitución de un extendido culto a la personalidad de Kim Il-sung. En consecuencia, la población norcoreana carecía de símbolos de movilización alternativos, a diferencia de lo que se observó en las protestas en Rumanía y Albanía podían inspirarse en los símbolos nacionales ampliamente conocidos heredados de los movimientos nacionalistas del siglo XIX.

En tercer lugar, las comunidades religiosas de Corea del Norte fueron totalmente reprimidas. Esta situación tenía mucho en común con la Albania de Hoxha (pre 1985) pero contrastaba notablemente con la Rumania de Ceaușescu y la Albania de Alia, en donde la liberación de algunos sacerdotes encarcelados alentó a los creyentes católicos a expresar su fe (Szalontai, 2020:265).

En cuanto a la dimensión internacional, esta se compone de aquellos factores relacionados con la influencia externa hacia la transición o la no-transición, a la orientación de la política exterior y las percepciones de amenaza externa por parte de las cúpulas dirigentes. Se destaca que Corea del Norte pudo obtener la asistencia de China mientras que Rumania y Albania no pudieron detener el “efecto dominó” de las transiciones en Europa Oriental.  Además, Corea del Norte logró llevar adelante una política de intimidación militar frente a los Estados que podrían haber presionado por su democratización (principalmente Estados Unidos y Corea del Sur).  Esto se contrapone a las fuertes demandas de democratización que Estados Unidos y los países de Europa Occidental plantearon frente a Rumania y Albania en 1988-1990. Finalmente, la élite y los funcionarios norcoreanos tenían en consideración que un posible colapso del régimen no se limitaría al reemplazo de los principales líderes, sino que también podría implicar la absorción por Corea del Sur, es decir la completa desaparición como estado soberano. Sus percepciones de amenaza externa, centradas sistemáticamente en Estados Unidos y Corea del Sur, se vieron reforzadas, en lugar de mitigadas, por el debilitamiento de la influencia global de Moscú. Por el contrario, las doctrinas de seguridad rumanas y albanesas fueron invalidadas con posterioridad a la desintegración del bloque soviético. En estos últimos países, los cuadros podían esperar razonablemente que la caída de su líder supremo y/o el fin del régimen de partido único no constituirían una amenaza para toda la élite y para el estado como tal, ni tampoco una pérdida total de influencia en el escenario política post-transición (Szalontai, 2020:273).

A partir de esta descripción de las dimensiones de análisis, podemos ubicar a este estudio dentro del campo de la historia comparativa, más específicamente como contraste de contextos. Esta orientación que también puede denominarse “sociología histórica interpretativa” (Badie y Herment, 1993 en Piovani, 2018) que consiste en la búsqueda de las particularidades de cada caso en discusión, focalizando en las diferencias. Por ende:

“el objeto de la comparación se basa en la singularidad histórica y su significación. Esta perspectiva se centra en el caso y en la interpretación de su unicidad. Tiene la ventaja de la descripción densa pero la limitación sobre su alcance teórico” (Piovani, 2018:316).

¿Qué limitaciones y potencialidades tiene la estrategia de investigación empleada?

En las investigaciones comparativas cualitativas como las del artículo analizado la situación a estudiar se encuentra caracterizada por una gran cantidad de variables y un pequeño número de casos. Allí radica también su especial dificultad, ya que los criterios de investigación seleccionados son casi “siempre estructuras muy extensas, como una sociedad, un Estado o un sistema político, cuyo número es limitado, su estructura compleja y su selección por consiguiente no tan fácil de determinar, en caso de que se persigan afirmaciones generales o se traten de confirmarlas” (Nohlen,2020:45).

En este artículo gran parte de las divergencias entre los casos que se estudian son presentadas como particularidades contextuales que impiden que aparezca algún tipo de generalidad de procesos, lo cual no impide que se identifiquen coincidencias como las que se dieron en las transiciones de Albania y Rumania. La intención es mostrar “las particularidades únicas de cada caso que se incluye en su análisis, y mostrar que esas particularidades afectan el funcionamiento de los procesos sociales en cada caso individual haciéndolo diferente de los otros” (Cais, 1997:73).

A partir de los 15 factores identificados por el autor, los casos más similares son Corea del Norte y Albania pre 1985 que solo comparten siete, mayormente ligados a la represión política, la reacción a la crisis económica, el distanciamiento de la URSS y la percepción de amenazas externas (Szalontai, 2020:274). En relación con los otros casos las similitudes entre factores con Corea del Norte son mucho menores. En este sentido el autor destaca que el régimen de Kim Il-sung nunca experimentó una fase de liberalización política, que los sectores de trabajadores no pudieron presentar una resistencia efectiva, que los símbolos nacionales alternativos quedaron en gran parte marginados y que las disparidades regionales estuvieron menos presentes que en Albania y Rumania. Por lo tanto, sostiene que es razonable plantear que estos factores jugaron un rol relevante tanto en el colapso de Albania y Rumania como en la supervivencia del sistema norcoreano (Szalontai, 2020:277). En esta conclusión se observa una de las principales ventajas que tiene interpretar sucesos históricos de forma comparativa. En este tipo de estudios se despliegan “explicaciones combinadas, complejas, que son difíciles de probar de una manera consistente utilizando el método estadístico” (Cais, 1997:34). Este último punto es especialmente relevante para estudiar a un país como Corea del Norte, cuyo acceso a fuentes estadísticas oficiales es por demás exiguo.

Con respecto a las limitaciones, se puede identificar que hay una gran cantidad de variables (en este caso factores) para pocos casos. En este sentido Piovani advierte que cuando el número de casos es pequeño “tanto el sesgo en la selección como en los casos desviados adquieren una particular relevancia por su impacto sobre los resultados” (2018:321). Esto puede ocasionar que el estudio se vea sobrepasado por un número elevado de variables y pierda “la posibilidad de descubrir relaciones controladas analizando sólo las variables clave y omitiendo las que son de importancia marginal” (Cais, 1997:38). Como estrategia para minimizar estos problemas el autor aumentó el número de casos ya que, si bien los países a estudiar son tres, las entidades macrosociales a comparar son cuatro (dividiendo a Albania en pre y post 1985). Sin embargo, consideramos que se presentaron inconsistencias al restringir el análisis de los casos a los factores clave. Esto se observa en la falta de integración en el análisis de las tres dimensiones propuestas, así como también de las configuraciones de los distintos factores (no solo como propiedades individuales que están presentes o ausentes). Lo cual se suma a las limitaciones que el propio autor reconoce al caracterizar el estudio como una comparación asimétrica, dado que el centro está puesto en Corea del Norte como caso distintivo. A pesar de ello consideramos que esta investigación ofrece una representación densa de los patrones de diversidad (Ragin, 2007) que existen entre los casos, que es uno de los propósitos nodales de la metodología comparativa.

En relación a esto último es pertinente para finalizar este escrito referirse a la siguiente reflexión de Nohlen: “Corresponde a la experiencia de las ciencias sociales que exista, a menudo, un manojo de factores, portadores respectivamente de explicaciones parciales, entrelazados de manera estructural o dinámica entre sí y formadores de cadenas causales.(…) Las estrategias de investigación comparativas no deben cerrarse a patrones de explicación contextualmente sensibles, no lineales y sistémicos” (2020:56). El trabajo de Szalontai es un aporte en esta perspectiva.

Referencias bibliográficas

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