Italia, Argelia y el Sáhara occidental

Italia, Argelia y el Sáhara occidental

Poco más de tres meses antes de la invasión rusa a Ucrania el presidente italiano, Sergio Mattarella, realizó a principios de noviembre de 2021 una visita oficial a Argelia. En esa ocasión, el mandatario manifestó la posición de la República Italiana en el conflicto del Sáhara Occidental precisando que en la solución del mismo deben tenerse en consideración los derechos del pueblo saharaui, expresando su deseo de que se reanuden las negociaciones directas entre las partes con el objetivo de alcanzar una solución justa y duradera. Asimismo, refirió que Italia sigue de cerca esta cuestión, que siempre ha apoyado con convicción el papel de las Naciones Unidas y que celebra el nombramiento del diplomático ítalo-sueco Staffan de Mistura como enviado personal del Secretario General de la ONU. Además, aseguró que su país apoya el papel de Argelia en el aludido conflicto y que apela al derecho internacional para resolver el inconcluso proceso de descolonización del Sáhara Occidental.

Continuando con la política de acercamiento ítalo-argelina, el 11 de abril de 2022el ex primer ministro italiano, Mario Draghi, realizó una visita oficial a Argeldu rante la cual firmó 15 acuerdos bilaterales con Argelia. Dichos acuerdos abordan diversas materias, a saber: migración, justicia, lucha contra el crimen organizado, desarrollo de energías renovables, hidrógeno verde y, fundamentalmente, la que incrementa significativamente las exportaciones de gas natural argelino a Italia por medio del gasoducto Transmed que une a la isla de Sicilia con el norte de África (vía Túnez), desplazando de ese modo a Rusia como su principal proveedor y reduciendo, en consecuencia, la dependencia energética de dicho paísen consonancia con lo resuelto por las más altas autoridades de la Unión Europea. A la vez, ese acuerdo significó el alejamiento de Argelia de España -que, hasta ese momento, era su principal cliente energético-. Ello responde al giro de la política exterior efectuado por el gobierno de Pedro Sánchez quien con su apoyo al plan de autonomía propuesto por Marruecos para el territorio del Sáhara Occidental, según la consideración de las autoridades argelinas, ha agraviado a Argelia y al pueblo saharaui. En definitiva, a través del mencionado convenio, Italia pasó a convertirse en el gran socio europeo de Argelia en relación a la importación de gas natural en detrimento de España.

A mediados de mayo de 2023, el gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha estrechado aún más la relación ítalo-argelina-saharaui a raíz de la inauguración de un consulado italiano en la ciudad argelina de Tinduf, en cuyos alrededores están ubicados los campamentos de refugiados saharauis. Ello se traduce en un claro gesto de apoyo a éstos últimos. De esta manera, Italia se convierte en el primer país (y también primer país del espacio Schengen) que abre instalaciones consulares en este lugar estratégico, cercano a las fronteras de Marruecos y Mauritania. Precisamente, en este lugar se encuentra una numerosa población saharaui que debió abandonar su país luego de la salida de las tropas españolas y de la Marcha Verde realizada por Marruecos. Al no existir población italiana en el lugar la apertura de dicha oficina consular debe ser interpretada como una evidente muestra de  la solidaridad italiana con el pueblo y la causa saharaui. Además, en el Consulado italiano de Tinduf se llevará a cabo una experiencia piloto denominada “Pequeños Embajadores para la Paz”, que contempla la acogida de 250 niños de la región por parte de asociaciones y familias italianas.

Argelia considera que Italia es un país amigo que siempre ha estado presente en las circunstancias más difíciles y demuestra un constante apego a posiciones de principios en las cuestiones regionales de interés común, sin duplicidades ni cálculos estrechos y egoístas. A su vez, existe una convergencia de visiones en razón que ambos países apoyan la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), que tiene un papel fundamental para resolver este conflicto. De este modo, Italia se ha convertido en la principal puerta de entrada del gas argelino a la Unión Europea, y en el aliado y socio estratégico del país magrebí en el viejo continente, posicionándose como una pieza clave en la nueva arquitectura energética del bloque regional europeo.

La coyuntura saharaui

Diversas fuentes saharauis consultadas han visto este gesto del gobierno italiano “con buenos ojos”. Cabe recordar que el anuncio de la apertura de un Consulado en Tindufllega en un momento particular por, al menos, dos razones.

Una de ellas es histórica y se relaciona con que, el pasado 20 de mayo, el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, movimiento de liberación nacional saharaui), ha conmemorado el quincuagésimo aniversario del inicio de la lucha armada, exigiendo su independencia del colonialismo español. Dicho acto se llevó a cabo en consonancia con lo que  sucedía por entonces en el continente, conocido como “proceso de descolonización africano”, en el marco del cual las potencias europeas se retiraron de África y sus excolonias pasaron a ser Estados, ya sea mediante la lucha armada o por vía pacífica.

Esto no ocurrió con España en relación con el territorio del Sáhara Occidental (ex Sáhara español). Con el dictador Francisco Franco en agonía, el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón entregó de manera ilegal el territorio saharaui a Marruecos y Mauritania, a través de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, en violación a las normas del derecho internacional y hasta del propio derecho interno español. En ese marco, el Frente Polisario libró una guerra de guerrillas con sus vecinos, derrotando al ejército mauritano pero sin lograr que sucediera lo mismo con las fuerzas marroquíes, que ocuparon también el espacio que Mauritania había reconocido como saharaui. Todo ello, a pesar de las numerosas Resoluciones de la ONU que, desde 1963, exhortaban a España a retirarse del Sáhara Occidental y más tarde, exigirían lo mismo a Marruecos, llamándolo “potencia ocupante”.

La guerra entre el Frente Polisario y las fuerzas marroquíes se extendió hasta 1991, cuando se firmó el “alto el fuego”, dado que la ONU llamó a la realización de un referéndum de autodeterminación, en el que el pueblo saharaui pudiese elegir libremente su destino. Este referéndum, aún habiendo transcurrido varias décadas, hasta el día de hoy no se ha realizado. De esta manera, se cristaliza un statu quo que mantiene a alrededor de 177.000 saharauis viviendo como refugiados en los campamentos cercanos a Tinduf y a otra parte de ellos que, desde los territorios ocupados, denuncian sistemáticamente la existencia de represión, prisioneros políticos, expolio de sus recursos naturales y aniquilamiento o asimilación de su propia cultura dentro de la cultura marroquí.

Esto nos lleva a la segunda razón que marca la particularidad de la coyuntura. Desde el 13 de noviembre de 2020, el ejército saharaui ha vuelto a las armas en la zona de El Guerguerat, un territorio que no pertenece a Marruecos pero que es usado por la corona marroquí para comercializar hacia África subsahariana recursos naturales extraídos de los territorios ocupados del Sáhara Occidental. El Frente Polisario, en octubre de ese año, denunció que un grupo de saharauis que protestaban contra el expolio fueron reprimidos por fuerzas marroquíes rompiendo el alto el fuego, con lo cual se reanudó el conflicto armado.

He aquí, en síntesis, el marco en el que se produce la apertura del Consulado italiano en Tinduf, hecho cuyo análisis debería ir mucho más allá de cuestiones de “derechas” o “izquierdas” e, incluso, de razones puramente económicas. Para comprender cabalmente la situación, es necesario también tomar en consideración los aspectos históricos, geopolíticos y culturales de un conflicto cuyos únicos protagonistas son Marruecos y el Frente Polisario, pero en el que tienen sus ojos puestos varias potencias mundiales y regionales. El verdadero significado de cada gesto político en general y de esta acción diplomática italiana en particular sólo va a poder dilucidarse una vez transcurrido algún tiempo, acorde con el carácter vertiginoso que vienen manifestando  (no sólo en este tema) las dinámicas internacionales.

Juan Carlos Pérsico
Coordinador
Centro de Estudios Italianos
IRI – UNLP

Luz Marina Mateo
Secretaria
Cátedra Libre de Estudios sobre el Sáhara Occidental
IRI – UNLP

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