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Un nuevo aniversario del fin de la Guerra de Corea

Unos días atrás, el 27 de julio, se cumplió un nuevo aniversario de la finalización de la Guerra Corea, esta vez el número treinta. El enfrentamiento entre las dos Coreas marcó la historia de la península, de los coreanos y, también, del mundo, un mundo que vio en este conflicto en plena Guerra Fría el primer episodio armado. La paz nunca llegó a firmarse, el cese de fuego provino de un armisticio y, aunque ello pudiera considerarse más que un hecho simbólico, las consecuencias de esta guerra trascienden el evento jurídico. Las de carácter inmediato nos remiten a una devastación de toda la península, en térmicos humanos y materiales. Millones de muertos, refugiados y desaparecidos, ciudades arrasadas con su consecuente daño para la salud, traumas psicológicos y emocionales, división de familias y una polarización política e ideológica que mantuvo, y mantiene, la hostilidad entre dos naciones hermanas.

La historia de estos treinta años nos ha mostrado dos Coreas dispares, diferentes. Una al norte del paralelo 38, de característica autoritaria, dictatorial, gobernada por la dinastía Kim y aislada de las principales naciones del mundo gracias a sanciones permanentes, reiteradas y cada vez más estrictas de la comunidad internacional que castiga su decisión de profundizar el desarrollo nuclear y armamentístico. Y una al sur que, tras décadas de gobiernos militares y dictaduras, ha sabido construir una democracia y ha experimentado un crecimiento económico que la convierte en uno de los centros tecnológicos de la región y del mundo. Aun así, la cuestión del “otro” -norte o sur- sigue siendo un desafío para ambas. El dolor que la memoria histórica trae con el recuerdo de la guerra sigue vigente, el homenaje a las víctimas y las repercusiones aún latentes, como la de aquellos que perdieron a sus padres, hijos, hermanos a un lado u otro de la frontera, nos invita a reflexionar sobre la importancia de lograr una convivencia pacífica, duradera, que estreche los lazos entre ambos Estados y que conlleve a la reconciliación de la península entera. Este aniversario es una buena oportunidad para bregar por ello.

Bárbara Bavoleo
Secretaria
Centro de Estudios Coreanos
Departamento de Asia y el Pacífico
IRI – UNLP