La semana del 7 al 12 de abril representó un nuevo capítulo en las relaciones a través del Estrecho de Taiwán, uno de posible acercamiento y cooperación, en un contexto global de conflicto recurrente. Cheng Li‑wun, presidente del partido Kuomintang de la República de China (ROC), visitó oficialmente la República Popular de China (RPCh) y se reunió con el secretario general del Partido Comunista de China, Xi Jinping. Las palabras de este último en el encuentro ilustran la seriedad de la situación:
‘‘Hoy el mundo está lejos de ser tranquilo, y la paz es aún mucho más valiosa’’.
El evento debe ser visto a la luz de una situación de progresivo deterioro con respecto al diálogo entre Beijing y Taipéi, en una disputa que persiste sin resolverse desde el año 1949: la cuestión de una sola China. La guerra civil de hace un siglo llegó a su fin en el campo de batalla con la proclamación de la RPCh, pero la derrotada ROC persiste, replegada en su último reducto: la isla de Taiwán. La RPCh ostenta la representación internacional oficial de China y busca la reintegración de la isla al Estado chino, en un proceso liderado por el Partido Comunista de China. La ROC aún debate su vinculación con el continente y su futuro en un sistema internacional donde está mayoritariamente excluida, e internamente en un clivaje bipartidista: el Kuomintang, partidario del diálogo con Beijing, y el Partido Demócrata Progresista, defensor de una postura más alejada respecto del continente.
Xi Jinping remarcó:
‘’A pesar de las vicisitudes de la historia, los compatriotas de Taiwán nunca han olvidado que sus raíces están en el continente, que sus corazones están con la patria y que sus almas pertenecen a la nación china.’’
Los demócratas progresistas gobiernan Taiwán desde el año 2016, con tres períodos consecutivos marcados por incesantes cruces de declaraciones con China continental, un plan activo de equipamiento militar que cuenta con apoyo norteamericano y una incesante actividad militar del Ejército Popular de Liberación en torno a la isla (patrullas de barcos, sobrevuelo de aviones sobre la zona de identificación aérea de Taiwán y periódicos ejercicios militares).
La visita oficial de Cheng Li‑wun resulta ser un renovado esfuerzo de las partes interesadas a ambos lados de los estrechos en la reunificación. El Kuomintang es el principal garante del diálogo con Beijing, apoyando la idea de un solo país y a su vez aceptando la realidad política de las últimas décadas: un proceso de reunificación no puede dictarse desde Taipéi, derrotados los nacionalistas en la guerra civil, sino complementando el liderazgo de Beijing. Una idea central alinea a los oficiales de ambos partidos: Una China, diferentes interpretaciones[1]. Para el partido comunista chino, el regreso de la región de Taiwán a la soberanía china es un paso angular en el más ambicioso proyecto nacional: El Sueño Chino de Rejuvenecimiento Nacional. Esto ha quedado marcado en la reunión oficial entre Xi Jinping y Cheng Li‑wun.
Las aguas que ambos participantes deben surcar son por demás sinuosas.
En este sentido, la RPCh observa con atención los diversos focos de conflicto en diversas áreas del globo. Áreas en las cuales tiene cada vez más peso, merced de sus crecientes lazos y su ascenso en el tablero internacional[2]. A su vez, debe atender crecientes tensiones en sus fronteras inmediatas: disputas por delimitación del Mar del Sur de China con al menos 5 Estados de ASEAN, periódicos cortocircuitos en su relación con la India, el reciente estallido de combates entre Pakistán y Afganistán, una vigilancia incesante sobre las acciones de Corea del Norte y el acelerado deterioro en la relación con Japón -en un punto especialmente erosionado tras las declaraciones de la Primera Ministra Sanae Takaichi en noviembre pasado al respecto, puntualmente, de Taiwán-. Ello sin considerar los vaivenes diplomáticos con Washington que a pesar de sus diversas administraciones mantiene inalterable su política de Ambigüedad Estratégica: combina el no reconocimiento oficial de la ROC, pero compromete a los EE.UU a su defensa en caso de una invasión desde el continente. Tanto las recientes administraciones Biden y Trump han asegurado ventas de paquetes de armamento a la isla, lo cual Beijing considera una línea roja al intervenir en lo que considera un asunto interno.
Un importante recordatorio: la RPCh está determinada a lograr la reunificación en términos pacíficos, pero nunca descarta el uso de la fuerza si se ve empujada a ello. En este panorama, en el que las tensiones con las administraciones de la isla de Taiwán son recurrentes, esfuerzos de diálogo y acercamiento son fundamentales en la construcción del liderazgo internacional de China y la consecución de sus objetivos sin agotar sus esfuerzos y recursos políticos.
Para Cheng Li‑wun la situación es igualmente delicada. En el marco de la reunión ha invitado a Xi Jinping a la ROC para el año 2028, en una hipotética victoria electoral que devuelva a su partido al poder tras doce años. El Kuomintang debe poder balancear su diálogo con Beijing sin que sea percibido como complaciente por la población de la isla. Un mal cálculo puede perjudicar una vez más su desempeño electoral, en el marco de una sociedad para la cual mayoritariamente la idea de una reunificación con China no es una propuesta atractiva: un tercio apoyaría diversas alternativas de reunificación frente a dos tercios que prefieren mantenimiento del Statu Quo actual y/o independencia[3].
En la arena local, los esfuerzos de este partido junto con otras formaciones en el yuan legislativo han conseguido bloquear algunas iniciativas de los demócratas progresistas en el poder. Una doble demostración de capacidad de oposición al actual gobierno y de poder de seducción a la sociedad taiwanesa, es lo que el partido de Cheng Li‑wun busca presentar hacia Beijing. En palabras de la presidente:
‘‘Es mi esperanza que, mediante los esfuerzos incansables de nuestros dos partidos, el Estrecho de Taiwán no será más un foco de potencial conflicto’’.
Los contendientes de ayer son los socios de hoy. En esta reunión oficial -la más significativa de los últimos 10 años- los líderes de los respectivos partidos han marcado su camino.
En palabras de Xi Jinping:
‘’Estamos dispuestos (…) a fortalecer los intercambios y el diálogo con todos los partidos políticos, incluido el Kuomintang chino, grupos y personas de todos los sectores de la sociedad taiwanesa para trabajar por la paz a través del Estrecho, por el bienestar de nuestros compatriotas y por el renacimiento de la nación china, y para mantener el futuro de las relaciones a través del Estrecho firmemente en manos del propio pueblo chino.’’
Por su parte, Cheng Li‑wun señaló que:
‘’La paz y la reconciliación a ambos lados del Estrecho no deben ser más que el punto de partida de los esfuerzos conjuntos de nuestros dos partidos. Tenemos una responsabilidad y una misión aún mayores para con los pueblos de ambos lados del Estrecho (..) El «gran renacimiento de la nación china» debe ser un renacimiento compartido por los pueblos de ambos lados del Estrecho. Debe ser un renacimiento y un resurgimiento del espíritu de la civilización china.’’
Una China, una civilización. Todo bajo el cielo (天下).
Diego Riddick
Secretario
Centro de Estudios Chinos
IRI-UNLP
Referencias
[1] Idea emanada del siempre citado Consenso de 1992, el principio de acuerdo entre las partes contendientes.
[2] China es el principal socio comercial de la mayoría de los Estados de nuestro planeta.
[3] De acuerdo a mediciones del propio gobierno de ROC en su Consejo de Asuntos del Continente o de otras asociaciones como La Fundación de Opinión Pública de Taiwán.