En este momento estás viendo Lula y Trump: cumbre de los dos “grandes” de las Américas

Lula y Trump: cumbre de los dos “grandes” de las Américas

El 7 de mayo del corriente se realizó la primera visita oficial de Lula da Silva a Estados Unidos durante su tercer mandato, oportunidad en la cual tuvo lugar la mencionada cumbre bilateral. La misma se desarrolló en el marco de tensiones político-económicas entre ambos países. Los puntos más comprometidos de la reunión se manifestaron en los siguientes ejes:

  • la disputa comercial que se inició tras la imposición en el año 2025 de aranceles (del 10 %) por parte de Estados Unidos a la importación de ciertos productos brasileños, porcentaje que se incrementó al 50 % luego de finalizado el proceso judicial contra el ex presidente de Brasil Jair Bolsonaro, quien fuera condenado a 27 años y 3 meses de prisión por liderar una conspiración y posterior intento de golpe de Estado contra Lula da Silva el 8 de enero de 2023. Cabe destacar que Jair Bolsonaro, durante su gobierno, fue aliado estratégico de Trump y de otros países como Israel y Hungría, a la vez que mantuvo una política de alejamiento de sus vecinos y socios regionales.
  • Brasil cuestionó públicamente la posición de Estados Unidos en relación a Irán, al bloqueo de Cuba y las acciones de Estados Unidos respecto al ataque a Venezuela, a la captura de Nicolás Maduro y la posterior apropiación del recurso petrolero venezolano por parte del país del norte.

En este entramado de cuestiones, la visita de Lula a Estados Unidos también se enmarcó en un contexto político complejo para ambos Estados. Por un lado, Brasil se prepara para las elecciones presidenciales del año próximo (2027), en la cual se prevé una nueva candidatura de Lula da Silva (la cuarta) que competirá con la del hijo de Bolsonaro, con predicciones bastante comprometidas para el actual presidente de Brasil.

Brasil con esta visita a Estados Unidos también trata de recomponer la relación con el país del norte, a la vez que busca minimizar y evitar una eventual intromisión de Trump en el proceso electoral de Brasil y en los asuntos internos del país, fundamentalmente en lo que refiere al tema del narcotráfico y terrorismo en Brasil. Estados Unidos amenazó en alguna oportunidad al gobierno de Lula con declarar de narcoterroristas a las bandas del Comando Vermelho y Primer Comando de la capital, lo cual podría implicar que Estados Unidos pueda intervenir en asuntos internos de Brasil para “controlar” a las bandas criminales.

Por otra parte, Brasil intenta revitalizar su rol de referente en la región, realzando el foro India, Brasil y Sudáfrica (IBSA), en virtud que su rol en los BRICS, se ha visto limitado por las agendas principalmente de China y Rusia. En palabras de Mongan[1], los cambios evidenciados en los BRICS disminuyeron el nivel de autonomía de Brasil al interior del organismo. Para poder sostener este posicionamiento, resulta necesario un apoyo, aunque no sea explicito, de los Estados Unidos.

Por su parte Estados Unidos, también tiene varios frentes sin resolver tanto en la política interna como internacional, tales como el conflicto con Irán en el estrecho de Ormuz, que ha impactado muy negativamente en el interior del país por el aumento del petróleo y la generación de inflación inédita, a la vez que enfrenta un descontento cada vez mayor de la población que se traduce en el aumento, a pasos agigantados, de su impopularidad como presidente. Por otro lado, como sabemos, Estados Unidos mantiene el “enfrentamiento comercial” con China que lleva ya varios años y que ha impulsado a Estados Unidos, entre otras políticas, a frenar sin éxito, las inversiones de China en varios países del mundo y en especial en su zona de influencia de América Latina y el Caribe.  En este sentido, cabe recordar que ya son 23[2] los países de nuestra región que han ratificado el memorándum de entendimiento del megaproyecto chino de la Franja y la Ruta, el cual  ha permitido la realización de cientos de proyectos de infraestructura de conectividad en las áreas más variadas. Resulta oportuno mencionar en este aspecto la reciente visita de Trump a China en la cual se analizaron desde las cuestiones vinculadas a la geopolítica internacional actual, hasta cuestiones necesarias para destrabar los intercambios de minerales, energía y productos agrícolas entre China y Estados Unidos[3].

Brasil ha sido históricamente un buen aliado de Estados Unidos, salvo en los gobiernos anteriores de Lula cuando la relación se vio deteriorada por situaciones concretas que generaron distanciamiento entre ambos países. Ello estuvo motivado, a su vez, por los nuevos rumbos de la política exterior brasileña, que lograron transformar al país en un líder regional con aspiraciones globales durante la primera década del siglo XXI.  No cabe dudas de que Lula está intentando por todos los medios retomar el rumbo del «Brasil que participaba en las grandes ligas», lo que lo llevó a impulsar el proyecto IBSA tal como expusiéramos con anterioridad.

En otro orden, con la visita Estados Unidos, Brasil ha intentado ampliar la cooperación en áreas estratégicas como la defensa del narcotráfico en toda la región de las Américas y también profundizar el comercio con Estados Unidos de minerales estratégicos para la industria. Cabe destacar que Brasil posee una de las principales reservas mundiales de estos recursos y es productor de minerales y “tierras raras” necesarios para construir drones y robots, coches eléctricos y misiles teledirigidos. El aumento del intercambio de estos recursos con Brasil, reduciría la dependencia que tiene Estados Unidos con China en esta área.

A modo de cierre, las principales repercusiones de la visita se enmarcaron en la celebración de acuerdos comerciales y tecnológico, especialmente vinculados con minerales y tierras raras. Lula obtuvo de Trump -al menos de palabra- la garantía de no intervención estadounidense en las elecciones brasileñas de 2027, donde el bolsonarismo es la principal oposición del gobierno. Asimismo, se alcanzó un compromiso de no intervención militar en Cuba. Por su parte, Brasil se comprometió a fortalecer las inversiones de Estados Unidos en la región Latinoamericana para balancear la presencia China en la región. Para algunos sectores del gobierno de Brasil, la visita fue vista como un éxito de política exterior por parte de Lula para estabilizar la relación bilateral y fortalecer su posición política interna de cara a su cuarto mandato. El tiempo dirá si Trump mantendrá la palabra dada en el marco de este encuentro y si Brasil logrará los objetivos que se plantea en sus líneas de política exterior que le ayuden a obtener el triunfo en un cuarto mandato de gobierno.

Laura Bono
Laura Bogado Bordazar
Coordinadoras
Departamento de América Latina y el Caribe
IRI-UNLP

Referencias

[1] Mongan Matias en opiniones en el IRI “Lula quiere relanzar IBSA para reforzar la capacidad de agencia de Brasil” ver en https://www.iri.edu.ar/index.php/2026/05/06/lula-quiere-relanzar-ibsa-para-reforzar-la-capacidad-de-agencia-de-brasil/

[2] El primer país de América Latina y el Caribe en ratificar el Memorandum de Entendimiento de la Iniciativa China de la Franja y la Ruta fue Panamá (diciembre, 2017), seguido por Trinidad y Tobago, Surinam (mayo 2018), Antigua y Barbuda, Bolivia (junio, 2018), Dominica, Guyana (julio, 2018), Uruguay (agosto, 2018), Venezuela, Costa Rica, Granada (septiembre, 2018), Chile, República Dominicana, Cuba, El Salvador (noviembre, 2018), Ecuador (diciembre, 2018), Barbados (febrero, 2019), Jamaica y Perú (abril, 2019), Argentina (2022), Nicaragua (2022), Honduras (2023) y Colombia (2025).

[3] Para mayor información ver: TRUMP-XI en Pekín: ¿un nuevo realismo sino-estadounidense?, opinión a cargo de Maria Francesca Staiano, disponible en: https://www.iri.edu.ar/index.php/2026/05/15/trump-xi-en-pekin-un-nuevo-realismo-sino-estadounidense/