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Análisis de coyuntura n 63: Desarmando la Inteligencia Artificial. Aportes de León XIV desde Magnifica Humanitas.

AÑO 2026 / MES: agosto / Nº 63

El Centro de Reflexión en Política Internacional fue creado en 1995 y tiene como objetivos principales: promover e impulsar una instancia de análisis, discusión y seguimiento de la política internacional argentina, analizada en sus diversas fases pasadas, presentes y futuras; y constituir un ámbito de capacitación, actualización y producción académica en Política Exterior Argentina.

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Desarmando la Inteligencia Artificial.
Aportes de León XIV desde Magnifica Humanitas.

Por Sebastián Russo[1]

A más de un año de ser elegido Obispo de Roma, todavía existían ciertas dudas en cuanto al tono del pontificado de Robert Prevost como León XIV, especialmente en relación con la obra de su antecesor, el Papa Francisco, entre los sectores más tradicionalistas y los más reformistas de la Iglesia Católica. La publicación de su primera carta Encíclica, Magnifica Humanitas, en mayo de 2026, despejó las inquietudes sobre el estilo continuista del nuevo pontífice de quienes apoyaban las reformas y posicionamientos del papado de Jorge Bergoglio, dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Una encíclica es, desde hace siglos, la forma que tiene un Papa de fijar posición para toda la Iglesia que comanda en términos religiosos, pero también es una plataforma que utiliza para comunicar sus posturas sobre temas políticos, socioeconómicos, morales o culturales al resto del mundo, como jefe político. En este sentido, León XIV eligió iniciar su pontificado sumándose al debate en torno a uno de los temas centrales de la problemática contemporánea; el rol de los adelantos tecnológicos ligados a la Inteligencia Artificial (IA) en la vida de las sociedades humanas, en el contexto de un mundo cada vez más conectado y conflictivo.

El pontífice, de nacionalidad estadounidense y peruana, se propone hacer un llamado a la sociedad global, en torno a la custodia de la persona humana en el tiempo de la IA, forma en la que subtitula su encíclica. Con este documento, abierto al mundo, Prevost no solo fija agenda al interior de la Iglesia, sino que también busca generar impacto a nivel internacional, por la posición privilegiada que ocupa como Jefe de una de las Instituciones religiosas más importantes del mundo, así como Jefe de Estado del Vaticano. Por otro lado, el pontífice se presenta en la arena internacional tomando posición y enfrentándose a quienes, desde concepciones de tipo neoconservadoras, proponen una mirada diametralmente opuesta a la que la Iglesia como institución sostiene desde, por lo menos, el papado de Francisco.

Para ello, el Papa hace referencia explícita a uno de sus antecesores, León XIII, conductor de la Iglesia Católica entre 1878 y 1903, de quien toma el nombre y a quien reivindica como un pontífice clave en la reconexión de una Iglesia desplazada de su centralidad en la vida cotidiana de Occidente y su periferia a partir de los postulados ideológicos secularizantes del liberalismo y del socialismo del Siglo XIX, interpelando a las sociedades que estaban sufriendo las consecuencias negativas de la segunda oleada de industrialización que se expandía por algunos países de Europa y el norte de América.

Por eso, al ser electo Papa en 2025, el entonces cardenal Prevost eligió el nombre pastoral de este Sumo Pontífice como homenaje, pero también como mensaje. Es que León XIII se propuso reinsertar a la Iglesia en el debate público, así como recuperar terreno entre las clases bajas en pleno proceso de proletarización, tratando de alejarlas de las influencias del socialismo revolucionario. Para ello, planteó y sistematizó, en su famosa Encíclica Rerum Novarum sobre la situación de los obreros[2], de 1891, lo que se llamaría Doctrina Social de la Iglesia (DSI). En esa carta apostólica, cuyo título puede traducirse como “de las nuevas cosas”, ese Papa sentó las bases de la DSI; un conjunto de principios y valores religiosos y morales que se enraízan bien profundo en su historia milenaria hasta el mensaje de Jesucristo, desde los que la Iglesia Católica se posiciona al momento de analizar y responder a las realidades sociales, políticas y económicas del mundo.

De forma simbólica, León XIV firmó su Encíclica Magnifica Humanitas al cumplirse 135 años de la publicación de Rerum Novarum. Allí, no solo postula una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia para la era digital, sino que, además, se plantea la necesidad de que, como León XIII en la era industrial, la Iglesia revitalice y retome un poder de agencia abordando las “nuevas cosas” que afectan a este mundo contemporáneo, atravesado por las consecuencias de la irrupción de la IA en nuestras vidas y el aceleramiento de las innovaciones tecnológicas de nuestro tiempo.  

En estos tiempos, los nuestros, el capitalismo se estructura a partir de lo que Alejandro Galleano llama Industria 4.0, y se configura con base en la combinación de 3 tipos de tecnologías:

primero, la difusión de internet, que amplió la interacción, la cantidad de usuarios, la información disponible, la conectividad y los dispositivos a través de la ´internet de las cosas´, es decir, la conexión de cualquier objeto físico a la red para recibir y enviar información. Luego, la aparición de las plataformas: infraestructuras digitales intermediarias sobre las cuales diversos usuarios interactúan, de las cuales es posible extraer datos. Finalmente, el desarrollo de algoritmos: instrucciones o secuencias de pasos que permiten automatizar respuestas o soluciones, y clasificar e incorporar continuamente grandes volúmenes de datos para aprender nuevas respuestas y soluciones (Galliano, 2020, p.11)

La idea de Industria 4.0 nos sirve para entender la complejidad del espacio cibernético en el que nos empezamos a mover hace años y que, sin darnos cuenta, empezó a permear nuestra forma de pensar, decidir o relacionarnos con otros a través diversas redes sociales que, a través del direccionamiento algorítmico y del sesgo de confirmación, tienden a reafirmar lo que pensamos, al mostrarnos lo que queremos ver.

En este contexto, el pontífice parte de un diagnóstico crítico del sistema internacional, alertando sobre una profunda crisis del ámbito multilateral que se evidencia en el debilitamiento de sus Instituciones rectoras, a partir de sus propias limitaciones estructurales y de la falta de vocación de sus Estados parte para reestructurarlas. En ese sentido, afirma que el fin de la Guerra Fría

vino acompañado de una globalización predominantemente económica, carente de una arquitectura política adecuada capaz de sostener el diálogo y la paz. Se confió casi ciegamente a los mercados la capacidad de producir bienestar, democracia y estabilidad, mientras que, en realidad, la globalización no ha generado automáticamente unidad y paz, sino que ha suscitado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas. El resultado está lejos de un auténtico multilateralismo: se presenta más bien como un multipolarismo desordenado y conflictivo, donde prevalece la desconfianza hacia el otro (León XIV, 2026, párrafo 201)

Es en ese escenario en el que Magnifica Humanitas retoma la obra de Francisco. En su Encíclica Laudato Sí, de 2015, Jorge Bergoglio denunciaba el afianzamiento de un paradigma tecnocrático por el que la relación con la tecnología pasó a determinar las decisiones humanas, personales y sociales en un mundo cada vez más interconectado, en el que se «volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador» (Francisco, 2015, párrafo 108). Sobre esto, León XIV agrega que «la técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio, termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse» (León XIV, 2026, párrafo 92), imponiéndose los parámetros de quien controla el algoritmo, que en general tiene fin de lucro privado.

Este último punto es de vital importancia, y se relaciona con lo que Francisco llamaba periferias existenciales, donde habitan física y espiritualmente los excluidos y descartados de un sistema que, desde hace tiempo, autores como Samir Amin (2003) han caracterizado como “capitalismo senil”. Asistimos, desde este punto de vista, a una fase decadente del desarrollo capitalista occidental en el que se profundiza un doble proceso de polarización y concentración de la riqueza, en la que cada vez hay más distancia entre los pobres y los ricos, lo que redunda en la radicalización del fenómeno de la exclusión y la marginalidad.  Ante esto, León XIV llama la atención sobre los peligros del descarte de pretensiones neutrales y “asépticas” que las grandes multinacionales intentan estructurar a partir de una inteligencia artificial sin capacidad de empatía hacia los más pobres.

En este punto, el pontífice plantea uno de los principales puntos de su Encíclica; la gobernanza de lo digital y lo parcial de sus criterios de producción y control. Afirma que

el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación. Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades (León XIV, 2026, párrafo 95).

Este es uno de los nodos de la obra de León XIV, y nos interesa remarcar su importancia. El Papa cuestiona, de esta forma, lo cerrado de la formación de estos medios tecnológicos y los algoritmos que los estructuran, así como el poder de las corporaciones que los crean y controlan. En otras palabras, alerta sobre la no neutralidad de lo que, a simple vista, nos parece neutral; los criterios que mueven lo cibernético, especialmente la IA, están dados por grandes corporaciones multinacionales, como OpenAI, Google o Meta, que escapan, en gran medida, del control de los gobiernos de los países en los que hacen sede, especialmente por lo rápido de sus modificaciones y avances, “tomado el control de aspectos de la sociedad, la economía y la seguridad nacional que durante mucho tiempo fueron dominio exclusivo del Estado” (Bremmer, 2 de octubre de 2021).

De igual forma, en Magnifica Humanitas, León XIV busca interpelar a la sociedad global sobre los potenciales daños que produce en una cotidianeidad cada vez más atravesada por lo virtual la falta de claridad en la forma en la que se estructuran estas redes que intervienen todo el tiempo en nuestra vida, moldean nuestras formas de pensar, decidir y vivir. Ante esto, el Papa no solo promueve regulaciones, sino que también propone desarmar la IA, entendiendo esto como “sustraerla de la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva” que las potencias utilizan para “consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás”. En esta proposición, el Papa afirma que no es necesario renunciar a la tecnología, sino “impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable (…). La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora” (León XIV, 2026, párrafo 110).

De forma directa, este desarme al que el Papa invita en torno de la IA discute, como decíamos más arriba, con posicionamientos de tipo neoconservador, principalmente ligados al gobierno de Trump en Estados Unidos. León XIV critica la utilización de la IA como una forma de obtener ventaja geopolítica o militar entre potencias, bajo riesgo de caer en una carrera armamentística que, por las características del desarrollo tecnológico actual y la rapidez de sus innovaciones y automatización, podría poner en peligro la estabilidad mundial. Por su parte, Trump apuesta por utilizar todo el potencial de la IA en la disputa inter-hegemónica con China, inclusive en el terreno militar, al sostener que “estamos por delante de China, estamos por delante de todos, y no quiero hacer nada que se interponga en esa ventaja” (Clarín, 31 de mayo de 2026), al referirse al tema, e imponiendo sanciones al gigante asiático para acceder a insumos clave en la disputa. A las claras, desde el gobierno norteamericano se piensa y actúa como si el mundo asistiera a lo que algunos autores han catalogado como Guerra Fría 2.0, cuyo mayor peligro “sería suponer confiadamente que Estados Unidos está destinado a ganarla” (Ferguson, 2 de diciembre de 2019). Para alcanzar esa victoria, desde ese punto de vista y aunque las pretensiones papales pueden ser ponderadas como nobles éticamente, es de vital importancia la IA, su aplicación en todo ámbito que posibilite tal cosa y, especialmente, entorpecer el acceso del contrincante a las cadenas de valor que la posibilitan.

De todas formas, el Papa no parece estar de acuerdo con una forma de regulación estadocéntrica, aunque discute fundamentalmente el carácter mercadocéntrico del proceso. En Magnifica Humanitas, León XIV llama, desde una postura que parece más ligada al constructivismo, a la comunidad internacional a tener un rol activo en las formas de control del espacio cibernético. En sus palabras, “las comunidades y los cuerpos intermedios no pueden ser reducidos a destinatarios de decisiones tomadas en otros lugares, sino que deben poder contribuir al discernimiento y a la vigilancia” (León XIV, 2026, párrafo 108). También, hace énfasis en la necesidad de que las Instituciones del sistema internacional, a pesar del multipolarismo desordenado y conflictivo que describe, puedan ser el medio para formar un régimen de gobernanza internacional vinculante para la IA, en el que se democratice y transparente su proceso de producción.

En este punto, la postura del Papa es acompañada, incluso, por referentes del mundo empresarial de la IA. De hecho, de la presentación de Magnifica Humanitas participó Christopher Olah, cofundador de la empresa Anthropic[3], quien no solo viene sosteniendo la necesidad de regular la IA, sino que, en esta oportunidad planteó que el espacio cibernético necesita «críticos informados que avisen a los laboratorios cuando estemos fracasando. Necesitamos voces morales que los incentivos no puedan doblar» (HuffPost, 30 de mayo de 2026).

Estas proposiciones de la Santa Sede promueven una revisión integral de la manera en la que se construye la IA y se media en el espacio digital. León XIV se levanta como un Papa que, desde lo religioso y como cabeza de la Iglesia Católica, intenta llevar luz a sus fieles sobre las “nuevas cosas” de nuestros tiempos. Pero también, en términos políticos y de proyección internacional, trata de lograr que la Iglesia, como institución, tenga un lugar en la mesa de discusión de estos temas a nivel global.

Toda su Encíclica, así como sus posicionamientos en torno a la desestabilización de Medio oriente a partir de la intervención de Estados Unidos en Irán y su pelea pública con el presidente Donald Trump, van delimitando un tipo de liderazgo que se refleja en la continuidad del legado reformista de Francisco, no solo en lo religioso, sino también en una férrea crítica a la forma en la que se configura el capitalismo de nuestros días por sus consecuencias ecológicas y sociales, así como por la impronta y las consecuencias de las cada vez más rápidas innovaciones tecnológicas que no tienen antecedentes en la historia de la Humanidad.

Bibliografía:

Amin, S. (2003). Más allá del capitalismo senil: Por un siglo XXI no norteamericano. El Viejo Topo.

Bremmer, I. (2 de octubre de 2021). The Technopolar Moment. How Digital Powers Will Reshape the Global Order. Foreign Affairs, Nueva York, noviembre-diciembre de 2021.

Clarín (31 de mayo de 2026). Donald Trump quiere vía libre para usar la Inteligencia Artificial en guerras pese a las advertencias de los altos mandos militares. Recuperado de: https://www.clarin.com/mundo/donald-trump-quiere-via-libre-usar-inteligencia-artificial-guerras-pese-advertencias-altos-mandos-militares_0_WsyNP3ymXM.html

Ferguson (2 de diciembre de 2019). The New Cold War? It’s With China, and It Has Already Begun. The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2019/12/02/opinion/china-cold-war.html   

Francisco. (2015). Carta encíclica Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común. Tipografía Vaticana.

Galliano, A. (2020) ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no? Buenos Aires, Siglo XXI.

HuffPost (30 de mayo de 2026). Quién es Cristopher Olah, el único «empresario de la IA» que el papa León XIV quiso escuchar en el Vaticano. Recuperado de: https://www.huffingtonpost.es/global/quien-cristopher-olah-unico-empresario-ia-papa-leon-xivquiso-escucharvaticano-f202605.html

León XIV. (2026). Carta encíclica Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Tipografía Vaticana.

 


[1] Sebastián Russo. Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La plata (FAHCE- UNLP). Maestrando en Relaciones Internacionales (IRI-UNLP). Cosecretario del CeRPI-IRI (Centro de Reflexión en Política Internacional del Instituto de Relaciones Internacionales) de la UNLP. Correo Electrónico: sebastian_russo@outlook.com. Twitter: @Russo_Sebag

[2] León XIII publicó esta encíclica como una forma de denunciar los malos tratos a los que era sometida la clase obrera europea en las nuevas industrias de la época, criticando los efectos nocivos del capitalismo liberal sobre la vida de las instituciones básicas de la sociedad tradicional -como la familia-, apelando a la necesidad de que se preserve su integridad, un salario justo, un mínimo de derechos laborales y organizaciones sindicales de orientación católica, como una forma de que las clases proletarias respetasen el derecho a la propiedad privada de los medios de producción de la burguesía industrial y se alejasen de los planteos ateos y revolucionarios de las tendencias marxistas y anarquistas.

[3] La dirigencia de esta multinacional tuvo, por su parte, una disputa a cielo abierto con la administración Trump, en cuanto al uso de la IA. Anthropic se opuso a que el Departamento de Defensa de Estados Unidos usara su tecnología sin supervisión por los posibles abusos o el peligro de las armas autónomas, lo que le costó que el gobierno republicano ordenara a las agencias gubernamentales y contratistas cesar negocios con la empresa a principios de 2026.