Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares
Presentación
Coordinador: Gabriel Alejandro Chapunov
Secretaria: Valeria Romina González
Integrantes: Daniel Blinder
Lucio Marinsalda Pastor
Gabriel Balbo
Carlos Alberto Villulla
Juan Carlos Pérsico
Ignacio Portela
Lucía Barazutti
Martín Zuliani
Andrés Pienizzio
Andrés Dragowski
Camila Pugnaire
Renata Sato
Anahí Ávalos Magno
Matías Carpignano
Lucas Fernández
Azul Raimundi
Stefanía Pintos
Presentamos, una vez más, el dossier del Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares en el Anuario del IRI.
El GEEyN es un espacio de investigación, docencia y extensión del Instituto de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. Analiza las dimensiones jurídicas, estratégicas, geopolíticas y de políticas públicas del espacio ultraterrestre y de la tecnología nuclear.
El proceso institucional se delineó desde 2017 y se consolidó en 2022. En esa trayectoria se inscriben la gestión, de quienes años después fundarían el GEEyN, de la recordada participación de Conrado Varotto —director de CONAE durante más de dos décadas, fundador del INVAP y pionero del desarrollo espacial argentino— en la mesa de apertura del IX Congreso de Relaciones Internacionales del IRI-UNLP, en 2018, ocasión en la que se le realizó un homenaje. Su presencia, junto al entonces viceministro de Ciencia y Tecnología, brindó un apoyo clave a la iniciativa de abordar el Derecho Internacional de la Actividad Espacial desde esta casa de estudios. A ello se suman, entre otros hitos, la clase especial del agregado científico de Italia sobre la cooperación SAOCOM en el marco de la Cátedra de Derecho Internacional Público; la visita a la Base Aeronaval Punta Indio con el CIEE-UNLP; y el seminario de investigación en derecho y política espacial dirigido por nuestro integrante del GEEyN, Carlos Villulla, con la participación permanente del director del CIEE-UNLP, Juan Cruz González Allonca.
Actividades
2025
Segundo semestre
Como reseñamos en la presentación del Boletín N.º 2, el año 2025 consolidó una agenda de gestión, docencia y extensión que el Grupo desarrolla.
En julio de 2025, Andrés Pienizzio elaboró el análisis sobre el triunfo argentino en la CanSat Competition 2025 de la NASA, con la delegación universitaria del ITBA Rocketry Team en el Space Center de Houston, que incluyó la entrevista a uno de sus integrantes. Entre el 23 y el 26 de julio integrantes del Grupo participaron del XVII Congreso Nacional de Ciencia Política de la SAAP, en Rosario.
En agosto, Andrés Dragowski y Carlos Alberto Villulla prepararon dos ensayos interdisciplinarios sobre el centenario de la visita de Albert Einstein a La Plata (1925-2025) y su huella en la física nuclear argentina. En septiembre se publicó en línea el dossier del GEEyN en el Anuario 2025.
El 10 de octubre de 2025, integrantes del Grupo disertaron en el conversatorio «Jóvenes, ciencia y futuro espacial», organizado por Constel AR y Meliora, sobre el desarrollo espacial argentino en sus aspectos legislativos y de diseño. Entre el 13 y el 16 de octubre participamos de la charla de Irina San Sebastián en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas sobre el superbólido pampeano y, a continuación, la recibimos la semana siguiente en la sede del IRI para una reunión de trabajo sobre la titularidad y la preservación jurídica de fragmentos meteóricos. En esos mismos días se exploró, con esta investigadora del Instituto de Astrofísica de La Plata, una articulación en divulgación y ciencias planetarias.
El 13 de noviembre el coordinador del GEEyN expuso en las VI Jornadas Cuyanas de Relaciones Internacionales, en la mesa «Política internacional y sus hacedores» de la Universidad Nacional de Cuyo, moderada por Lucio Marinsalda Pastor, una presentación sobre la crisis de gobernanza global en los dominios espacial y nuclear ante el contexto actual de conflictividad geopolítica.
Del 18 al 20 de noviembre, en el VII Congreso del Consejo Federal de Estudios Internacionales (CoFEI) celebrado en la Universidad Católica de Salta, el GEEyN coordinó una mesa de temática espacial y nuclear. El panel, moderado por la coordinación del Grupo, contó con los aportes de Carlos Villulla, titular de Derecho de la Minería y la Energía de la UNLP, y de Lucio Marinsalda Pastor, director del Centro de Relaciones Internacionales y Medio Ambiente de la UNCuyo, para debatir el rol de las tecnologías estratégicas.
El 27 de noviembre el Grupo participó del lanzamiento de la Revista de Estudios Espaciales, impulsada por la Secretaría de Investigación de la FCJyS y el CIEE, donde se reconocieron funciones docentes de integrantes del equipo en el marco del Seminario de Investigación sobre derecho y política espacial.
Hacia el cierre del año se compiló el Boletín N.º 2, con contribuciones de Carlos Biangardi Delgado sobre militarización del espacio y de José Converti (docente emérito del Instituto Balseiro) y una entrevista a la entonces Secretaria de Investigación de la FCJyS-UNLP, Carola Bianco, entre otras, y con las secciones permanentes de sección cronología y sección documental, edición que se publicó en febrero de 2026.
2026
Primer semestre
A lo largo del primer semestre de 2026, el Grupo mantuvo continuidad de su agenda de articulación institucional, docencia, producción analítica e intervenciones en foros científicos y de divulgación. El racconto que sigue se incorpora también a la presentación institucional del Boletín Nº 3 del GEEyN.
En febrero, las actividades se centraron en el análisis estratégico y la vinculación con el sector productivo de alta tecnología. El 6 de febrero, el coordinador del grupo, Gabriel Chapunov, publicó en el portal del IRI el artículo de análisis «El fin del New START: Un mapa para entender la nueva inseguridad nuclear», abocado al estudio del régimen internacional de control de armamentos. Pocos días después, realizó una visita de trabajo al Parque de Innovación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para explorar vías de articulación con startups y laboratorios aeroespaciales del acelerador +54Lab (nota institucional en el IRI).
En abril, en el campo del New Space Economy y las dinámicas internacionales de la actividad espacial, Daniel Blinder (CONICET/UNPAZ) examinó las tendencias regionales y globales en su trabajo «Una geopolítica espacial a contramano de Argentina», editado en la Revista Bordes. Asimismo, en el plano de la formación e innovación aeroespacial, Camila Pugnaire integró los equipos de trabajo interdisciplinarios en las Jornadas de Innovación Aeroespacial y Política Internacional YD Lab II, celebradas en la Facultad de Ingeniería de la UNLP, convocadas por Youth Diplomats. El 22 de abril, Lucio Marinsalda Pastor analizó la gobernanza y dimensión política del programa lunar estadounidense en su artículo de opinión «Artemis II: ¿Toda la humanidad?», publicado en el diario Los Andes.
Durante mayo y junio, integrantes del equipo desarrollaron participación en debates multilaterales y eventos académicos. En materia de prospectiva y políticas públicas, Gabriel Chapunov representó a la institución en el Taller sobre Prospectiva y Vigilancia para Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación, de cuatro jornadas, organizado por la CEPAL/ILPES y reseñado en Noticias del IRI el 5 de junio, donde se comparten las grabaciones publicadas por su organización. Paralelamente, el 27 de mayo integrantes del grupo asistieron en representación del Instituto a la Sesión Académica del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) sobre la coyuntura espacial internacional, que contó con las disertaciones del Emb. Ricardo Lagorio y de Francisco Del Canto Viterale (University of North Dakota).
El 1 de junio, Chapunov participó como disertante invitado en el I Congreso Nacional de Sociólogas y Sociólogos (UNLP), exponiendo la ponencia «Epistemología, gentrificación, sostenibilidad y el regreso protagónico de la ética», enfocada en el impacto de la inteligencia artificial, los requerimientos de infraestructura de centros de datos y los desafíos de gobernanza astropolítica y ética ante la exploración del espacio profundo (véase el sitio del CSPBA, cobertura institucional de la UNLP y nota de prensa en El Día). La ponencia advirtió sobre la tentación de utilizar la exploración del espacio profundo como válvula de escape de las crisis del propio planeta, sin antes haber resuelto los criterios éticos fundamentales de gobernanza global.
En esa misma fecha, Gabriel Balbo publicó la columna «SpaceX llega a Marte y la space economy está de moda» en Infobae.
A mediados de junio, integrantes del equipo participaron activamente en la Conferencia Latinoamericana sobre el Espacio y la Sociedad de la Academia Internacional de Astronáutica (2nd IAA Conference), celebrada en Salta. Allí, Lucio Marinsalda Pastor, Andrés Pienizzio y Camila Pugnaire presentaron ponencias en coautoría cada uno con otros participantes, sobre aspectos normativos, industriales y sociales del sector espacial. En dicho encuentro, Sandra Torrusio —Decana de la FCNyM-UNLP y ex gerenta de la CONAE— moderó el Panel de Autoridades de Agencias Espaciales junto a directivos de la CONAE y de la Agencia Espacial Brasileña. La reseña institucional que nos comparte Torrusio se incluye en el Boletín N.º 3 y en este dossier.
En materia de producción académica, el 27 de junio Andrés Pienizzio dio a conocer una investigación arbitrada sobre la constitucionalización de la política espacial editada en España (Revistas Colex), proponiendo además la donación de un ejemplar físico para la biblioteca de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP). Asimismo, en el ecosistema de publicaciones del Instituto, la Revista Electrónica de Derecho Internacional Contemporáneo (REDIC N.º 9) incorporó en su sección Recensiones el trabajo de Aritz Obregón Fernández titulado «Los desafíos actuales para la paz y la seguridad en la nueva era espacial».
Contribuciones
El contenido de este Anuario se articula con los trabajos reunidos en el Boletín Nº 2 y el Boletín Nº 3 del Grupo y con las secciones permanentes que el Anuario solicita a cada espacio.
Del Boletín Nº 2, publicado en febrero de 2026, se incorporan las contribuciones que ese número reunió sobre soberanía nacional, defensa y nuevas fronteras tecnológicas. Carlos Biangardi Delgado ofrece una advertencia lúcida sobre la militarización del espacio y su impacto directo en el conflicto del Atlántico Sur, analizando las implicancias del radar en Tierra del Fuego. En un diálogo entre tecnología y estrategia, José Converti, referente histórico del sector y profesor emérito del Instituto Balseiro, argumenta la vigencia de la tecnología nuclear aplicada a la defensa, recordándonos que la capacidad de propulsión naval es una herramienta de autonomía que no debemos dejar disipar. Mirando hacia las nuevas fronteras tecnológicas, Anahí Ávalos Magno explora la intersección entre la inteligencia artificial y la energía nuclear, desglosando los beneficios y los riesgos críticos de automatizar la seguridad en infraestructuras sensibles. Ese boletín incluye, además, dos entrevistas: con Irina San Sebastián, sobre el histórico evento del «superbólido pampeano» de 2025 —un hito científico que tiene a la Argentina en el mapa de la defensa planetaria y la ciencia ciudadana—; y con Carola Bianco, secretaria de Investigación de la FCJyS, sobre la decisión institucional de impulsar el derecho espacial en esa casa de estudios. La primera entrevista está a cargo de Carlos Villulla, Roberto Cadenas, Valeria Romina González y Gabriel Chapunov; la segunda, de Gabriel Chapunov.
Del Boletín Nº 3, Stefanía Pintos analiza la diplomacia científica y el ecosistema espacial argentino. Anahí Ávalos Magno examina Artemis II y el nanosatélite ATENEA, con entrevista a Erick Molina del Centro Tecnológico Aeroespacial de la FI-UNLP. Camila Pugnaire estudia la política espacial de la India. Lucio Marinsalda Pastor sistematiza las deliberaciones de la conferencia de la IAA en Salta, y Sandra Torrusio, decana de la FCNyM-UNLP, aporta la crónica institucional sobre el rol de la universidad pública en esa gobernanza espacial regional. Camila Pugnaire, conjuntamente con Azul Raimundi, desarrollan como crónica un racconto sobre la Sesión Académica del CARI del 27 de mayo de 2026 del Grupo de Trabajo Especial «Asuntos Internacionales del Espacio Ultraterrestre», que convocó bajo el nombre «Escenarios globales, actores y poderes espaciales en el siglo XXI».
El dossier incluye, además, una entrevista de Camila Pugnaire a Juan Cruz González Allonca —director del Centro Interdisciplinario de Estudios Espaciales de la UNLP— y a Elena Panettieri, estudiante de Abogacía de la FCJyS-UNLP que integra el equipo jurídico del proyecto MIRA. La conversación documenta el mencionado proyecto MIRA (sigla de Monitoreo de Impactos y Reingresos Atmosféricos): una plataforma de la universidad pública para el seguimiento de la basura espacial y de los reingresos atmosféricos, articulada con el análisis de la responsabilidad internacional, de la soberanía de los datos y de la sostenibilidad del entorno orbital.
La Sección Cronología, a cargo de Valeria Romina González, y la Sección Documentos, compilada por Azul Raimundi, cubren el mapa de acontecimientos y de instrumentos internacionales del período.
Reflexión final
El escenario internacional configurado a mediados de 2026 muestra que el conocimiento científico y la capacidad industrial soberana determinan el margen de libertad geopolítica de las naciones. El Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares permanece en su compromiso con el estudio interdisciplinar, la formación de cuadros jóvenes y la valoración de los proyectos insignia de la ciencia y la tecnología argentinas. Desde la universidad pública y en la tradición académica de la Universidad Nacional de La Plata, continuamos aportando análisis para que el país mantenga su voz propia en la conversación.
Panorama
Cerramos 2025 con la certeza de que las hipótesis que planteamos al iniciar nuestra labor no solo se han confirmado, sino que se han acelerado con una contundencia que obliga a reconfigurar nuestra prospectiva. El período 2024-2025 consolidó el desplazamiento del epicentro de la contienda global. La competencia entre grandes potencias ya no se dirime únicamente en los dominios tradicionales de la tierra, el mar y el aire, sino que se trasladó, con una fricción sin precedentes, a los dominios estratégicos del siglo XXI: el espacio ultraterrestre y la tecnología nuclear, además de al ciberespacio.
Desde una perspectiva de realismo defensivo, observamos una reconfiguración del sistema donde la tecnología ha dejado de ser un mero vector de desarrollo para convertirse en el campo de batalla principal por la seguridad, el prestigio y la autonomía. La expansión de las capacidades de China —superando los mil satélites en órbita y las quinientas ojivas nucleares— y la respuesta doctrinal de Estados Unidos —definiendo explícitamente al espacio como un «dominio de guerra» (warfighting domain)— han creado un ciclo de escalada que fractura la gobernanza global.
Asistimos a lo que hemos denominado una «guerra fría normativa». El ideal de una gobernanza universal bajo el paraguas de la ONU, legado de la posguerra fría, se está quebrando en dos bloques operativos: por un lado, los Acuerdos Artemisa, liderados por Estados Unidos; por el otro, la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), impulsada por el eje sino-ruso. Esta bifurcación debilita los foros multilaterales como la COPUOS y pone a los países del Sur Global ante un dilema de alineamiento tecnológico que definirá sus capacidades por décadas.
En el plano nuclear, vivimos una paradoja alarmante. Mientras se degradan las normas de seguridad —con ataques a instalaciones civiles que violan tabúes fundamentales y desafían la autoridad del OIEA—, el mundo experimenta simultáneamente un «renacimiento nuclear» impulsado por la seguridad energética y la crisis climática. La tecnología de los pequeños reactores modulares (SMR) emerge como la nueva moneda de cambio geopolítica.
En este escenario de alta volatilidad, Argentina se ha convertido en un caso de estudio sobre los desafíos de la autonomía en contextos de restricción. Durante 2025 analizamos con preocupación la contradicción interna que atraviesa nuestra política de alta tecnología. Por un lado, observamos la parálisis de proyectos emblemáticos del desarrollo soberano, como el reactor CAREM-25 y el satélite ARSAT-SG1, junto a la crisis en eslabones críticos del ciclo de combustible nuclear. Por el otro, surgen iniciativas que buscan un cambio de paradigma, priorizando la atracción de inversión para la explotación de recursos naturales por sobre el desarrollo tecnológico autónomo basado en el Estado.
Esa tensión sugiere una «balcanización» de la política científica, donde distintas agencias y lógicas operan en direcciones opuestas. Sin embargo, la persistencia de la excelencia técnica en organismos como INVAP, la CONAE y la CNEA demuestra que las capacidades nacionales, aunque amenazadas, mantienen su resiliencia.
El orden internacional contemporáneo atraviesa una fase de reestructuración profunda caracterizada por la convergencia acelerada entre la expansión estratégica en el espacio ultraterrestre y la revitalización de la energía nuclear como vector insustituible de desarrollo tecnológico y autonomía de los Estados y sus economías. Durante el primer semestre de 2026, las tensiones sistémicas entre las grandes potencias abandonaron las formulaciones diplomáticas ambiguas para materializarse en una rivalidad más explícita, infraestructural, y aún normativa que alcanza a la carrera renovada para el regreso a la Luna. La frontera espacial y el ciclo de combustible atómico dejan de actuar como escenarios de cooperación científica multilateral para empezar a operar como pilares centrales sobre los cuales se proyecta el equilibrio militar multipolar y, también, la seguridad energética global.
En el dominio astropolítico, la dinámica internacional refleja la consolidación de un esquema de bipolaridad normativa marcado por la contienda entre dos modelos de gobernanza espacial. Por un lado, la coalición impulsada por los Estados Unidos y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio a través de los Acuerdos Artemisa ha continuado expandiendo su red de adhesiones bilaterales, alcanzando sesenta y ocho Estados firmantes al cierre de junio de 2026 tras la incorporación de naciones latinoamericanas como Paraguay (67.º signatario, el 7 de mayo) y países africanos en expansión estratégica como Botsuana (68.º signatario, el 25 de junio). Sin embargo, este crecimiento de alcance diplomático ha coincidido con un reajuste técnico de envergadura en la arquitectura del programa estadounidense, traducido en la decisión ejecutiva de cancelar el desarrollo de la estación orbital Lunar Gateway para priorizar los recursos financieros y logísticos directamente en la infraestructura de la superficie lunar tras la misión tripulada Artemis II.
En contraposición a este esquema, la alianza estratégica entre la República Popular China y la Federación de Rusia formalizó el paso de la Estación Internacional de Investigación Lunar a su segunda fase de construcción prevista entre 2026 y 2035. Con la institucionalización de su organismo de cooperación en Hefei y la adscripción de más de cincuenta institutos científicos y diecisiete estados de Eurasia, África y América Latina, el bloque chino-ruso viene estructurando una plataforma alternativa que apela al Sur Global mediante estrategias que se apoyan en denunciar el sesgo extractivo y privatizador de las normativas impulsadas desde Occidente. Este proyecto contempla, como hito tecnológico fundamental, la instalación conjunta de una central automatizada de energía nuclear en el polo sur lunar hacia mediados de la década de 2030, lo que permite vislumbrar la articulación tecnológica que avanza entre la física atómica y la logística del espacio profundo.
Paralelamente, el dominio nuclear terrestre experimenta, en lo que hace a producción de energía, una transformación acelerada, que se deriva de la irrupción al público de la Inteligencia Artificial generativa y la demanda cada vez mayor de electricidad requerida por los centros de datos. La necesidad de descarbonizar las matrices energéticas sin comprometer la estabilidad operativa de las redes industriales, en este contexto, pone a los Reactores Modulares Pequeños (SMRs) en un primer plano de la agenda. En este escenario, China marcó un hito comercial al comisionar operativamente el reactor Linglong One desarrollado por la Corporación Nacional Nuclear de China, mientras Estados Unidos y la Unión Europea intentan acelerar sus marcos regulatorios de licenciamiento y promover programas de asistencia técnica internacional como la iniciativa FIRST, de la cual es firmante, desde no hace tanto, también la Argentina. Al mismo tiempo, el Organismo Internacional de Energía Atómica, conducido por el diplomático argentino Rafael Grossi, intenta intensificar las labores de inspección de salvaguardias en zonas de conflicto armado activo (Irán, Ucrania) y en instalaciones sujetas a crecientes tensiones de proliferación, de lo que es emergente el informe GOV/2026/33 sobre el programa nuclear de la República Islámica de Irán que se acompaña en nuestra Sección Documental.
La realidad tecnológica e industrial de la Argentina durante este tramo del ciclo manifiesta una paradoja entre la calidad del capital humano y la madurez de sus proyectos de ingeniería, por un lado, y las restricciones presupuestarias y reorientaciones institucionales, por el otro. En el ámbito espacial, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales alcanzó la culminación de la fabricación del satélite de observación ambiental SABIA-Mar y concretó el hito histórico del vuelo del nanosatélite universitario ATENEA a bordo de la misión lunar Artemis II de la NASA a comienzos de abril de 2026. Sin embargo, estos logros han coexistido con dificultades severas tanto operativas como financieras que afectaron varias líneas de trabajo, entre ellas la continuidad del desarrollo del vehículo lanzador nacional Tronador II.
El sector nuclear nacional evidencia este claroscuro con intensidad. Por una parte, la Comisión Nacional de Energía Atómica alcanzó un hito histórico de trascendencia, con la recepción del agua pesada requerida para el llenado del tanque reflector del reactor multipropósito RA-10, lo que es clave de cara a la puesta en marcha, inminente al parecer, de una instalación capaz de consolidar la soberanía sanitaria del país y su liderazgo en el mercado global de exportación de radioisótopos medicinales como el Molibdeno-99.
Por otra parte, el proyecto nacional del reactor modular pequeño CAREM-25 atravesó una fase de incertidumbre y paralización técnica vinculada con revisiones de diseño, reestructuraciones corporativas en proveedores estratégicos como IMPSA, a la sombra de una inclinación gubernamental creciente a profundizar la estrategia que tuvo como puntapié inicial la incorporación de Argentina al programa FIRST patrocinado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Frente a esta coyuntura, resulta indispensable señalar la correlación entre la suscripción de acuerdos como el marco FIRST y la necesidad soberana de preservar el activo tecnológico que representan los proyectos nacionales de reactores modulares. El acercamiento a esquemas de cooperación internacional debería, entiendo, ser concebido como un viraje táctico y temporal de inserción estratégica, pero no como una renuncia definitiva ni como una sustitución del programa tecnológico autónomo.
Es oportuno en este punto recordar que hay realmente poquísimos países en el mundo dotados de la capacidad científica, metalúrgica e institucional requerida para diseñar una arquitectura SMR propia en cuanto a knowhow, y contadísimos los Estados que exhiben el grado de avance físico en la construcción de ingeniería civil y electromecánica que ostenta el CAREM en Lima. Reemplazar la ingeniería propia por licencias o diseños importados implica subordinar décadas de inversión estatal de la Comisión Nacional de Energía Atómica y desarticular la red de proveedores industriales de alta tecnología acumulados y vitalizados por la industria nuclear argentina. La autonomía estratégica está en articular las oportunidades de cooperación internacional sin ceder la propiedad intelectual ni desmantelar la capacidad de decisión soberana sobre el ciclo de combustible y el diseño de reactores.
Gabriel Chapunov
Coordinador
