ENCUENTRO TRUMP – KIM EN PANMUNJOM

Muchos halagos pocos resultados

 El domingo 30 de junio tuvo lugar uno de los encuentros más simbólicos en la historia del conflicto en la península coreana, el Presidente Trump y el líder Kim se reunieron en la zona desmilitarizada (DZM) para tratar la posible desnuclearización de Corea del Norte como contrapartida de una reducción de las sanciones impuestas por Estados Unidos a ese país.

Este acontecimiento forma parte de una serie de acercamientos entre ambos mandatarios iniciados en junio de 2018 con la cumbre bilateral en Singapur. Como resultado de ese primer encuentro se firmó un documento conjunto donde Corea del Norte se comprometió a trabajar en pos de la desnuclearización completa de la península coreana y Estados Unidos prometió brindarle garantías de seguridad.

A pesar de las intenciones el único avance que mostró Corea del Norte fue en relación al punto 4 de la declaración, la liberación de prisioneros estadounidenses y la repatriación de restos de soldados que combatieron en la Guerra de Corea.

En febrero de este año volvieron a reunirse en Hanoi, pero el fracaso fue rotundo ya que las posiciones contrapuestas impidieron llegar a un acuerdo. Pyongyang propuso una desnuclearización gradual acompañada del progresivo levantamiento de las sanciones de Estados Unidos, oferta que fue rechazada por Washington dado que su estrategia se basa en la reducción de sanciones luego de la total eliminación del programa nuclear norcoreano.

Todo parecía indicar que las relaciones entre ambos países se encontraban estancadas, pero una vez más el Presidente Trump sorprende con una peculiar invitación en twitter. El viernes escribió en su cuenta que viajaría Japón para la Cumbre G-20 y que “cuando esté allí, si el líder Kim de Corea del Norte ve esto, me gustaría reunirme con él en la frontera para darle la mano y decirle hola (?)!”. Según declaraciones de Kim el gesto lo tomó por sorpresa y decidió aceptar la invitación.

El encuentro tuvo una gran importancia simbólica, hasta teatral, donde dos de los líderes más controvertidos del mundo manifestaron una actitud de cooperación.  Se televisó en vivo, se vieron grandes muestras de respeto mutuo y Trump se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en pisar suelo norcoreano.

Para ambos mandatarios es de utilidad la imagen internacional que brinda el encuentro, Kim puede recuperarse de las malogradas negociaciones en Hanoi y continúa mostrándose al interior de su nación como el líder del cambio geopolítico, mientras que Trump podrá presentarse en su campaña de re-elección como el “pacificador de la península coreana”, tal como lo llamó el Presidente Moon.

Por otro lado no todos consideraron al encuentro como un símbolo de cooperación, una de las críticas más fuertes afirma que la corta visita de Trump al territorio norcoreano alcanzó para dar cierta legitimación al régimen autoritario, que posee uno de los mayores índices de violación a los derechos humanos.

Los resultados concretos de la reunión fueron muy pocos,se declaró que se reactivaron las conversaciones sobre desnuclearización, por ahora no se  levantará ninguna sanción y próximamente comenzarán las reuniones bilaterales de trabajo.

Es poco probable que Corea del Norte acepte una desnuclearización total mediante un acuerdo con Estados Unidos, teniendo en consideración el accionar estadounidense frente a otras naciones con programas nucleares, como Irán, Siria y en particular Libia.

Asimismo Corea del Norte cuenta con una economía deficiente, una población empobrecida y un sistema político autoritario que sólo puede sostenerse mediante la amenaza del uso de armas nucleares, es por ello que limitar su desarrollo y no su eliminación sería la única alternativa para su supervivencia.

El encuentro significa un acercamiento de las dos naciones y un intento de diálogo, pero no es suficiente para alcanzar la paz en la península y mucho menos para detener el plan nuclear norcoreano.

Desirée Chaure
Integrante
Centro de Estudios Coreanos – IRI – UNLP

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