El COVID-19 y su incidencia global: depresión económica y aceleración de la crisis de globalización

El COVID-19 y su incidencia global: depresión económica y aceleración de la crisis de globalización

El año 2019 fue el año con índices más altos de descontento democrático según el informe del Centro para el futuro de la democracia de la Universidad de Cambridge. El informe se basa en el estudio de 154 países y se realiza desde 1995 hasta la actualidad.

Comenzamos citando este informe para entender cual es el punto de partida, y centralmente para comprender que la depresión económica pos pandemia puede abrir las puertas del infierno si se conjugan la crisis política con una depresión económica.

La actual crisis no es una crisis financiera como lo fue la de 2008. En aquel entonces según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dicha crisis hizo perder al conjunto de las economías latinoamericanas el 1.7% del PBI, en tanto la presente crisis que es una crisis de salud, que afecta a las personas, tendrá un piso de caída de al menos 5% el PBI de la región.

La zona euro y Estados Unidos tendrán caídas de entre el 6 y el 10%, y el crecimiento chino será prácticamente nulo. Las últimas estimaciones de la CEPAL marcan que si los ingresos cayeran un 5% la pobreza extrema subiría en nuestra región de 67 a 82 millones de personas, pero si la caída es del 10% el número de personas en extrema pobreza llegaría a 90 millones.

La crisis del COVID-19 tendrá dos elementos centrales, uno es el nivel de contagio del virus que exista en las sociedades y otro es la duración de la pandemia. Aplanar las curvas es un elemento central para evitar el colapso de los sistemas de salud, pero no conocer el tiempo de duración de la pandemia agrega a la ya muy mala situación económica un elemento de incertidumbre muy amplio.

Si nos focalizamos en nuestra región, la caída absoluta del turismo le hará perder al Caribe 1 punto de su PBI. Pero no es menos cierto que la actividad económica se verá afectada casi en su totalidad. A ello debemos agregar que países como Argentina y Ecuador suman la carga de un fuerte endeudamiento externo, que les impide hoy tener espacio fiscal para endeudarse y sostener niveles razonables de protección a sus empresas y ciudadanos.

Argentina corre el riesgo de ver perturbadas sus políticas de aislamiento obligatorio dada su extrema fragilidad macroeconómica, sumada a la renegociación de su deuda externa y su reducido margen de maniobra para sostener niveles mínimos de ingresos para sus ciudadanos, sostener a sus empresas y sostener el empleo formal público y privado. Al ser considerado un país de renta media, no se le ha otorgado el beneficio para suspender el pago de la deuda externa como si lo están pudiendo hacer países pobres durante 2020, y lucha para poder renegociar los pagos de una deuda que no es sostenible según el propio FMI con un plazo de gracia de 3 años. Cae en la trampa de los países con ingresos medios.

Ahora bien, es central que en nuestra región haya una voz unificada para las decisiones a adoptar de cara al futuro, tanto en el G20 como también ante el FMI y el BM. Nuestros países, aún siendo considerados países de renta media deben acceder a préstamos sin condicionalidades para reforzar sus reservas y poder sostener todo lo que se pueda a sus ciudadanos con ingresos informales, a las empresas y a los salarios de los trabajadores formales públicos y privados. Una de las claves para la salida de la crisis será poder sostener a las empresas y su capacidad instalada, ya que dichas empresas son dadoras de millones de puestos de trabajo, y jugarán un rol clave en la recuperación.

Sanahuja sostiene que desde 2008, la globalización tomada como estructura está en un periodo de crisis, tras 40 años de funcionamiento hegemónico, y cuando la estructura es hegemónica el dilema de la causalidad entre agencia y estructura que se da en las ciencias sociales es menos relevante, dado que si la estructura está firme, la agencia tiene un margen de acción acotado. Pero desde 2008, la estructura está en crisis, y el factor agencia allí tiene un margen de acción más amplio.

Sanahuja nos marca al menos 4 crisis de la globalización liberal o neoliberal: la deslocalización productiva que se producía para llevar a las empresas a lugares con salarios más bajos ya no es lo que era, no sólo porque esos salarios han ido mejorando si no porque el modelo de transnacionalización llevado a cabo por multinacionales a través de la deslocalización (off shoring) está en crisis, las plataformas digitales de integración vertical y la automatización están produciendo dos procesos, uno es el on shoring, en donde las empresas se quedan en sitios que no son de su origen pero no con la lógica de deslocalización sino para abastecer mercados emergentes ¿A quiénes se les cobrarán impuestos para sostener un mínimo estado de bienestar? Hay propuestas para cobrar por robots, por facturación, propuestas que están en debate. Y finalmente están los límites políticos. La agenda desplegada por los nacionalismos y la extrema derecha es hoy dominante a nivel global. Estados Unidos, India, China, el grupo de Visegrado, Brasil. Dichos países o bien son nacionalistas o bien tienen gobiernos de extrema derecha como el caso de Estados Unidos con Donald Trump o el Brasil de Jair Bolsonaro, con un accionar temerario en los tiempos que corren.

A modo de conclusión, creemos que estamos en el ingreso no sólo a un virus que ha generado y seguirá generando una severa crisis sanitaria, decenas de miles de muertos y el confinamiento de la mitad de la población global. Los efectos económicos pos pandemia van a ser muy duros, ¿imaginamos la posibilidad de que a países ya muy golpeados se les someta a una crisis económica sin precedentes que puede extenderse en el tiempo?. ¿Como harán países pobres o de renta media para poder sobrellevar esta crisis en un mundo cada vez menos colaborativo? Las condiciones objetivas para el reverdecer de los peores males estarán dadas. Pero también sabemos que existen salidas, la cooperación sigue siendo un elemento central. El mundo se regionalizara aún más, y es momento de que nuestra región vuelva a unirse para afrontar juntos la salida de la crisis económica y de la crisis sanitaria, deberemos reforzar el comercio intra regional, como así también unificar nuestra voz en todos los escenarios internacionales. Este es el camino, unidad regional estratégica y coordinación para tener estados fuertes e inteligentes, que potencien la innovación tecnológica y la industria estratégica como lo es la farmacéutica. En tiempos en donde recrudecerán guerras comerciales, y la imagen internacional de EEUU y China irá en declive, la solución para nuestra región es afianzar nuestra tan compleja integración, desde México a Argentina, pasando por Brasil y Perú, allí está la puerta para dar el primer paso del nuevo mundo que debemos construir, después de pasar por una crisis que de ser gestionado en forma errónea será superior a la década perdida de los 80.

Luis María Nielsen
Miembro
IRI – UNLP

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