Día de Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico

Día de Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico

10 de junio de 2020
El día 13 de septiembre de 1973 el Senado de la Nación Argentina aprobó un proyecto del senador Carlos Fonrouge, posteriormente convertido en Ley 20.561, que establecía la fecha 10 de Junio como «Día de afirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas y Sector Antártico», que con el tiempo fuera denominado indistintamente como «Día de Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur» o «Día de Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes».

Dicho proyecto se fundamentó en que precisamente un día 10 de junio correspondiente al año 1929 se dictara el decreto del General Martín Rodríguez, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por el que se creaba la «Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacencias del Cabo de Hornos en el Mar Atlántico», designándose posteriormente para este cargo al señor Luis Vernet.

Pero también debemos recordar que un día 10 de junio, correspondiente al año 1770, la expedición española comandada por Madariaga llegó al Puerto de la Cruzada (ubicado en un islote cercano a la Isla Gran Malvina) y le presentó al comandante inglés Antony Hunt una protesta formal de la Corona Española por la usurpación del islote perteneciente al archipiélago de las Islas Malvinas, por encontrarse el mismo dentro de los límites del Virreynato del Río de la Plata. Finalmente, la escuadra española regresó el 8 de mayo del año siguiente y logró la capitulación sin resistencia de la guarnición usurpadora, la  que restituyó el islote a sus legítimos dueños.

El Reino Unido había firmado el Tratado de San Lorenzo, por el cual se comprometía a no establecerse en las posesiones españolas de la América del Sur y sin embargo fundó Puerto Egmont también denominado de la Cruzada, del cual fue desalojado por las autoridades del Virreynato del Río de la Plata; luego firmó un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas del Río de la Plata y siete años después -sin haberlo denunciado- usurpó el archipiélago de las Islas Malvinas y desde hace 187 años se niega a devolverlo al pueblo argentino, pese a los reclamos de la Asamblea General de las Naciones Unidas, su Comité de Descolonización y numerosos foros regionales y multilaterales.

Asimismo, que un desangelado día 10 de junio de 1982 el general Mario Benjamín Menéndez se encontraba negociando la rendidión de todas las tropas de nuestro país en el archipiélago por intermedio del capitán de la Armada de la República Argentina Barry Melbourg Hussey en momentos en que su interlocutor, Sir Michael Rosse -oficial británico del SAS- estaba sumamente preocupado porque «las municiones y la logística británicas se encontraban en dificultades». Lo que ratificara el almirante Sandy Woodward al declarar al mes siguiente ante el parlamento británico que al momento de la rendición del general Menéndez: «Las fuerzas británicas de tierra tenían solo seis balas por arma, y yo tenía tres fragatas inutilizadas». Posteriormente el Gral. Jeremy Moore, comandante en jefe de las fuerzas terrestres británicas, confirmaba esta situación al afirmar: «entramos raspando, si los argentinos resistían cinco minutos más, nosotros no podíamos resitir esos cinco minutos, todavía sigo sin entender por qué se rindieron».

En 1982 el Reino Unido envió al Atlántico Sur una expedición punitiva integrada por navíos que transportaban armas nucleares y submarinos de propulsión nuclear -en violación de las normas del Tratado de Tlatelolco- con el objetivo de recuperar el enclave colonial, y desde ese momento ha establecido en el mismo una fortaleza militar que cuenta con armamento de primera generacion que no posee ningún país de América del Sur; y todos sus primeros ministros, desde Margaret Thatcher a Boris Johnson han manifestado que «la soberanía británica sobre las islas no se negocia». Pese a ello, este último nos ofrece ahora «firmar un tratado de libre comercio», no solo a los argentinos sino a todos los países latinoamericanos, para redireccionar las exportaciones industriales de su país como consecuencia de la reciente salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Durante estos últimos 38 años la República Argentina ha logrado la aprobación de 7 resoluciones de la Asamblea General y 39 resoluciones del Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas exhortando al Reino Unido a cumplir con el mandato de la Resolución 2065 -que desde hace más de 54 años insta a las partes en conflicto a encontrarle una solución pacífica al diferendo de soberanía sobre los  archipiélagos australes- y el apoyo a su reclamo por parte de la Asamblea General de la OEA, el MERCOSUR y sus Estados Asociados, las distintas Cumbres Iberoamericanas, las Cumbres Suramericanas, el Grupo de los 77 más China, el Grupo de Río, las Cumbres de los Países Americanos y Países Arabes, las Cumbres de América del Sur-Africa, el Consejo de Relaciones Exteriores de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), las reuniones de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), la Comunidad de Estados  Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y otros foros internacionales en  los que nuestro país participa.

Asimismo, el 11 de marzo de 2014 el Parlamento Centroamericano, con sede en la ciudad de Guatemala, aprobó por unanimidad la designación del día 10 de junio como «Día de Solidaridad Centroamericana con las Islas Malvinas Argentinas».    

La mejor forma de conmemorar el «Día de Afimación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur y sus espacios marítimos circundantes» es conociendo al adversario a traves de sus actos, no de sus promesas, y comprender que nos encontramos ante un país que siendo uno de los miembros fundadores de la Organización de las Naciones Unidas, con un asiento permanente en su Consejo de Seguridad e importante presencia en sus organismos especializados y en las instituciones multilaterales de crédito creadas en la Conferencia Monetaria y Financiera de Breton Wood, el cual se presenta ante los demás países del mundo como un ejemplo de democracia y de apego a la ley internacional, no cumple sin embargo con aquellas resoluciones de la Asamblea General o del Comité Especial de Descolonización que perjudican sus intereses cuando la contraparte resulta ser un pacífico y lejano país sudamericano a quien le arrebató parte de su territorio insular por la fuerza hace 187 años y hasta alguna vez, en 1908, pretendió incluir como propios en sus mapas oficiales a toda la región patagónica.

Desde el Departamento del Atlántico Sur del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata lo venimos advirtiendo desde hace 30 años, no solo para el esclarecimiento de la comunidad académica sino también, y muy especialmente, para todos aquellos que en algún momento tengan la responsabilidad de tomar decisiones sobre esta importante cuestión, en el marco de lo ordenado por la cláusula transitoria primera de nuestra Constitución Nacional.

Carlos Alberto Biangardi Delgado
Coordinador
Departamento del Atlántico Sur
IRI – UNLP

 

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