Trump y el BID, jugada ambiciosa y de final abierto

Trump y el BID, jugada ambiciosa y de final abierto

El último lunes de julio, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) inauguró el proceso oficial de candidaturas para la elección de su nuevo presidente. En el caso de no producirse alguna postergación en las decisiones -lo que no se descarta, ya que varios socios lo pidieron- ocurriría en la reunión virtual de los gobernadores del BID el 12 y 13 de septiembre en Barranquillas, Colombia, luego del anuncio del Directorio Ejecutivo del Banco.

Como se sabe, la novedad es que por primera vez en los 61 años de historia del BID el gobierno de Estados Unidos avisó que quiere la presidencia, tradicionalmente ocupada por un dirigente de América Latina y el Caribe.

La determinación impulsada por el presidente Donald Trump levantó una polvareda en la región, donde ex presidentes y ex cancilleres de todos los colores políticos, aún muchos de derecha y alineados en general con las políticas de Washington, cuestionaron la jugada. Sin embargo, varios gobiernos latinoamericanos anunciaron que la acompañarán, entre ellos la mayor economía regional, el Brasil de Jair Bolsonaro, completamente consustanciado con los deseos de la Casa Blanca.

Hay varias razones para explicar la movida de Trump, que en noviembre se juega su reelección presidencial y no las tiene todas consigo en esa disputa contra el Partido Demócrata. De hecho, ahí hay una pista del porqué la iniciativa de ir por el BID. El candidato que propone el magnate jefe de Estado, Mauricio Claver-Carone, es cubano de origen y una carta fuerte para el electorado de La Florida, un estado clave en todas las elecciones presidenciales de EE.UU. Ultra conservador, es asesor presidencial, fue director del FMI por su país y en la jura del presidente Alberto Fernández montó un pequeño y olvidable espectáculo al retirarse “ofendido” por la presencia del expresidente ecuatoriano Rafael Correa y de la delegación oficial de Venezuela. Desde luego, Claver-Carone es un fervoroso partidario de acabar con el gobierno de Nicolás Maduro, a quien no reconoce, y de terminar con experiencias como las de Cuba o Nicaragua. Nadie duda que si llegara a presidir el BID, los gobiernos díscolos a los deseos de EE.UU. podrían empezar a olvidarse de los créditos provenientes de la principal fuente de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Una tercera causa de la ambición de Trump por el BID es la presencia de China en América Latina. El país asiático fue elegido por el republicano como chivo expiatorio de sus fracasos y por el Pentágono como rival estratégico fundamental de este siglo XXI, junto con Rusia, según la Doctrina de Seguridad Nacional dada a conocer a fines de 2017. La pelea con China -que es comercial, tecnológica, financiera y geopolítica- es un capítulo que transcurre en nuestra región, donde bancos chinos han realizado cuantiosas inversiones en los últimos años, más importantes que las que hizo el propio BID. De hecho en 2019 la cita del BID iba a tener lugar por primera vez China, en la ciudad de Chengdu, y EE.UU. la boicoteó.

Dos trabajos elaborados por la UNAM (uno por Oscar Ugarteche y Carlos de León y otro por Enrique Dussel Peters) informan que entre 2005 y 2018, bancos comerciales (en especial el ICBC) y de desarrollo (Exim Bank y Banco de Desarrollo de China, CDB) prestaron a la región US$ 141 mil millones, dos tercios de lo cual fue para proyectos de energía, como represas en Ecuador, parque solar en Jujuy y producción petrolera en Brasil y Venezuela. Este último país fue el que más se endeudó con China (casi la mitad del total) y paga con petróleo, en tanto Argentina fue el que más recibió para obras de infraestructura.

EE.UU. quiere recuperar posiciones en lo que siempre ha considerado su “patio trasero” y desplazar a China en ese rol,  más cuando asoma en la perspectiva que también llegue a la región el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (BAII).

Por lo pronto, desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego ya están operando los bancos chinos mencionados sumados a otros como el Bank of China en Panamá y otros países como Argentina, donde llegó en 2018, el Banco de Construcción de China (por ejemplo en Chile, donde desde 2016 se encarga de ofrecer el clearing en yuanes en Latinoamérica) o el Haitong Bank en Brasil, por señalar algunos ejemplos. A eso hay que añadir los swaps de monedas entre el banco central de China y bancos centrales de varios países del Cono Sur, como Argentina.

En declaraciones periodísticas a los medios que lo dejaron explayar sin contratiempos, como Clarín o Infobae, Claver-Carone minimizó la presencia china en la región en cuanto a inversiones y créditos, comparada con el stock acumulado por capitales de EE.UU. Pero es inocultable que el desembarco chino en el Cono Sur, también y muy especialmente en temas de tecnología y telecomunicaciones como 5G, están en la preocupación central de Washington. En una de esas entrevistas, el funcionario estadounidense también recordó “la propuesta de América Crece de los Estados Unidos -del cual fui el arquitecto conceptual- en el crecimiento conjunto para la región”. Para muchos, esa iniciativa no significa otra cosa que una respuesta a la de la Franja y la Ruta que impulsa China y busca llegar, también, a América Latina y el Caribe.

El marco ideológico de estas iniciativas lo dio el propio vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, cuando recientemente reflotó la llamada Doctrina Monroe. O bien las continuas provocaciones del secretario de Estado, Mike Pompeo, respecto de China y de los países latinoamericanos que no obedecen al país del Norte.

En sendas entrevistas que le realicé, el historiador Waldo Ansaldi ha señalado que la candidatura estadounidense al BID “es algo que violenta una norma no escrita, pero mantenida a lo largo de los años de vida del Banco, creado en 1959, en el contexto de la Alianza para el Progreso, contrapartida de la Revolución Cubana». Mientras que Diana Tussie, quien ha escrito hace ya varios años un libro sobre la historia del Banco, recordó que en los 70 ya hubo intentos similares de copamiento durante el gobierno de Richard Nixon, así como trabas a créditos para países díscolos, tal es el caso de Chile de la Unidad Popular, conducida por Salvador Allende.

Argentina y Costa Rica, en las figuras de sus dirigentes Gustavo Beliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación en su país y ex director del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL, del BID), y de Laura Chinchilla, expresidenta del país, eran los países que, hasta la irrupción de Claver-Carone, aspiraban a presidir el Banco. También parecía que iba a lanzarse, hasta que Bolsonaro decidió apoyar a Trump, la expresidenta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), María Silvia Bastos, viuda del editor de la red de medios O’Globo, Rodolfo Fernandes.

El BID es una institución creada para facilitar el desarrollo de su región y está formado por 48 países de los cuales hay 22 prestamistas (EE.UU. el principal, junto a Canadá y socios extra regionales europeos y asiáticos) y 26 prestatarios, de los cuales los centroamericanos quizá fueron los más beneficiados en la historia del BID, dado su menor nivel de desarrollo y atendiendo la finalidad del Banco que es otorgar créditos blandos, con poca condicionalidad[1] o concesionales.

Suele actuar por consenso, tratando de no discutir demasiado con EE.UU. El país norteamericano, aún sin contar hasta hoy con la presidencia, tiene el peso gravitante, con el 30% de los votos; siempre contando con aliados, por convicción o conveniencia.

El tema sigue abierto. La jugada de Trump es ambiciosa pero también riesgosa. De acá a la fecha prevista para la cumbre pueden pasar muchas cosas.

Referencias

[1] Excepto desde que el Consenso de Washington presionó por los “planes de ajuste estructural” y el BID cayó en una suerte de tutelaje por parte del Banco Mundial.

Bibliografía y material consultado

Dussel Peters, Enrique. “Monitor de la infraestructura china en América Latina y el Caribe 2020”, Red AL China, https://www.redalc-china.org/monitor/infraestructura/images/pdfs/menuprincipal/DusselPeters_MonitorInfraestructura_2020_Esp.pdf

Luzzani, Telma, y Restivo, Néstor. “Trump al límite: asalto al BID y cierre de consulado chino en Houston”, Sputnik/Radio Cooperativa, https://mundo.sputniknews.com/radio_voces_del_mundo/202007241092194367-trump-al-limite-asalto-al-bid-y-cierre-del-consulado-chino-en-houston/

Niebieskikwia, Natasha, “Mauricio Claver-Carone: ‘Venezuela es una dictadura, como lo fue la de Argentina 1976-1983’”, https://www.clarin.com/suscripciones/landing.html?apw-origin=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com%2Fpolitica%2Fmauricio-claver-carone-venezuela-dictadura-dictadura-argentina-76-83-_0_uUfwTAqC1.html&wb=PW_covid4

Pérez Izquierdo, Laureano. “Mauricio Claver-Carone, aspirante a presidir el BID: ‘Mi candidatura representa un gran compromiso por parte de los EEUU’. Infobae, https://www.infobae.com/america/america-latina/2020/07/17/mauricio-claver-carone-aspirante-a-presidir-el-bid-mi-candidatura-representa-un-gran-compromiso-por-parte-de-los-eeuu/

Restivo, Néstor. “La pelea por el BID tiene de víctima a Latinoamérica”, Página 12, https://www.pagina12.com.ar/280279-la-pelea-por-el-bid-tiene-de-victima-a-latinoamerica

Ugarteche, Oscar, y De León, Carlos. “El financiamiento de China en América Latina”, Observatorio de Trabajadores,  https://observatoriodetrabajadores.wordpress.com/2020/03/05/el-financiamiento-de-china-a-america-latina-oscar-ugarteche-y-carlos-de-leon/

Página oficial del BID. https://www.iadb.org/es/acerca-del-bid/acerca-del-bid-0

Néstor Restivo
Licenciado en Historia (UBA). Periodista y docente.

Invitado por el Director del Instituto y las Coordinadoras del Departamento de América Latina y el Caribe del IRI, Laura Bonoy Laura Bogado a expresar su opinión sobre la designación del futuro Presidente del BID

Artículos Relacionados