29 de octubre de 1945. A 75 años del golpe de estado brasilero que derrocó al presidente Getulio Vargas

29 de octubre de 1945. A 75 años del golpe de estado brasilero que derrocó al presidente Getulio Vargas

El 29 de octubre de 1945, un golpe de estado depuso al entonces presidente de Brasil Getulio Vargas. Militares que formaban parte de su propio gobierno, en medio de una situación de inestabilidad política y social, aprovecharon la oportunidad.

Vargas alcanzó el rango de primer mandatario por medio de un golpe en 1937, con una trayectoria política ya de peso sobre todo en su estado de origen, Río Grande del Sur. Fue previo a su actuación como presidente, un protagonista de las disputas políticas entre las oligarquías estaduales (las élites económicas artífices del modelo agrario-exportador que imperó en Brasil hasta la llegada de Vargas) y el tenentismo (movimiento político-militar que generó grandes revueltas desde comienzos de los 30).

La compleja construcción de las relaciones y alianzas de poder en el Brasil siempre estuvieron signadas por la detentación del capital económico como definitorio en la toma de decisiones a nivel gubernamental. Las élites de San Pablo y Minas Gerais fueron las que manejaron la vida institucional hasta que se vieron inmersas en un entramado de disputas territoriales con el tenentismo y la derecha conservadora. Vargas habría de asumir primero como gobernante provisional para luego convertirse en presidente en 1937.

La experiencia varguista, conocida como Estado Nuevo, resulta el paradigma de la historia política del Brasil. Similar en muchos aspectos a la primera etapa peronista en la Argentina, el régimen de Getulio Vargas se caracterizó por una fuerte impronta industrializadora en lo económico, yendo en contra hasta donde pudo de los poderes locales (no sin cultivar lazos potentes con las élites políticas de por ejemplo Minas Gerais y Pernambuco, Hirst [1]). Sin embargo, no se puede comparar el carácter movimentista del régimen peronista con el “varguismo”: la canalización de demandas y el encadenamiento de identidades sociales disímiles en el autoritarismo varguista no alcanzó la profundidad que sí encontramos en los primeros dos gobiernos de Perón. Aun así, coinciden ambos en el impulso de una política de industrialización profunda de la mano con una economía planificada desde el Estado. Numerosas reformas laborales vieron la luz: la promulgación de la ley sindical y el establecimiento del salario mínimo se erigen como grandes hitos.

Getulio Vargas permaneció en las más altas esferas del poder durante 15 años a partir de 1930, hasta que en octubre del 45’ fuera derrocado por un movimiento militar interno de su gobierno. La debilidad del régimen para ser volteado desde adentro provenía de una situación institucional delicada, sumada a las presiones exteriores que la ruptura con el Eje durante la Segunda Guerra Mundial había generado.

Sin embargo, Vargas permaneció activo políticamente durante los 6 años que lo separan de su derrocamiento hasta su victoria en el 51’: fue elegido senador y diputado, además de haber apoyado la candidatura presidencial del que sería su sucesor constitucional luego del 45’ hasta que volviera a la presidencia, Eurico Gaspar Dutra.

Referencias

Hirst, Mónica (1981). La época de Vargas: 1930-1945. En Crítica & Utopía, N°5. DOI: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/critica/nro5/Hirst.pdf


Ignacio Alfredo Grassia
Colaborador de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales (CoFEI)
Departamento de Historia
IRI – UNLP

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