A partir del 1º de Enero de 2026 Bulgaria abandonará el lev y adoptará el euro como su moneda oficial, convirtiéndose de este modo en el vigésimo primer país que pasa a integrar la Eurozona.
Por cierto, el proceso para poder adoptar el euro ha sido largo y nada sencillo. Dicho país balcánico debió dar cumplimiento a estrictos requisitos, que fueron evaluados por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Al respecto, debió demostrar que poseía estabilidad de precios, finanzas públicas saneadas, tasas de interés sostenibles a lo largo del tiempo, un tipo de cambio estable, disciplina fiscal, un nivel de deuda compatible con las reglas europeas, y que había alcanzado la convergencia económica y la integración del sector financiero. En el mes de Junio de este año ambas instituciones europeas confirmaron que Bulgaria estaba en condiciones de adoptar el euro por haber cumplido con los criterios económicos exigidos, pero, no obstante ello, la Comisión Europea señaló que era necesario que el país continúe avanzando en ciertas áreas tales como la lucha contra la corrupción, la independencia judicial, la modernización administrativa, la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, debiendo además prestar atención a posibles desafíos sociales y regulatorios durante el período de transición.
Ya habiéndose pronunciado favorablemente la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, el 8 de Julio el Parlamento Europeo aprobó la incorporación de Bulgaria a la Eurozona por una amplia mayoría, arrojando la votación 561 votos a favor, 69 en contra y 79 abstenciones. Ese mismo día, el Consejo de la Unión Europea también se expidió afirmativamente por mayoría calificada, estableciendo que el tipo de conversión será de 1,95583 levas por euro.
Para evitar confusiones desde ya hace varios meses atrás los precios de los productos en Bulgaria se muestran en doble divisa (euro y lev) para de esa manera impedir subas injustificadas. Además, durante los primeros treinta días del año 2026, podrán convivir el euro y el lev, pero todos los establecimientos comerciales deberán devolver el cambio por las compras realizadas exclusivamente en euros para acelerar el proceso de adopción de la nueva moneda oficial del país. Así también, para que la operatoria sea transparente todas las cuentas bancarias pasarán automáticamente de lev a euro, los contratos se convertirán a la divisa europea sin necesidad de firmar nada, y los cajeros automáticos sólo dispensarán euros desde el 1º de Enero de 2026.
Con el ingreso de Bulgaria a la Eurozona, el alfabeto cirílico se suma al latino y al griego en las monedas de euro, ya que aparecerá en el anverso de las búlgaras. Las monedas de uno y dos euros mantienen los retratos de figuras icónicas de la identidad búlgara, San Iván de Rila en la moneda de un euro, y Paisio de Hilandar en las de dos euros. En las monedas de menor valor (1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos) se reproduce el Caballero de Madara, un relieve medieval que se convirtió en uno de los símbolos nacionales más reconocibles del país. Todas las nuevas monedas tienen diseños prácticamente idénticos a los de las antiguas levas, y además las monedas de dos euros incluyen un borde grabado en cirílico con la inscripción “Dios salve a Bulgaria” un detalle para reforzar el vínculo entre la tradición nacional y la transición actual.
Cuando se resolvió el ingreso de Bulgaria a la Eurozona, su Primer Ministro, Rossen Zhelyazkov, agradeció a las instituciones europeas la decisión adoptada con respecto a su país. Pese a ello, la adopción del euro ha generado controversia en la sociedad búlgara. Los sondeos de opinión efectuados indican que casi la mitad de los ciudadanos se oponen a ello, estando preocupados por posibles incrementos de precios y la pérdida del poder adquisitivo del dinero. Asimismo, se han producido manifestaciones de protesta reclamando mantener el lev como símbolo nacional y exigiendo que se realice un referéndum sobre la adopción del euro. En dicho contexto, los partidos de la oposición, especialmente los de extrema derecha, han aprovechado la ocasión para formular discursos muy críticos hacia la Unión Europea. Cabe acotar que dicho país viene sufriendo en los últimos tiempos una alta inestabilidad política.
Por el contrario para las autoridades de la Unión, la adopción del euro aportará a Bulgaria numerosas oportunidades de inversión, mayor empleo, más estabilidad financiera, un acceso más fluido a los mercados de capitales, fortalecerá la confianza del sector empresarial y hará crecer a la economía búlgara.
Indudablemente, para la Unión Europea el ingreso de Bulgaria a la Eurozona a partir del 1º de Enero de 2026 significa el fin de una etapa de estancamiento (el último que había ingresado había sido Croacia a comienzos del año 2023), sumando un país más al núcleo duro de integración (la política monetaria de Bulgaria pasará a estar gestionada por el Banco Central Europeo), logrando una mayor cohesión económica del bloque, reforzando al mismo tiempo la presencia de la Unión en su zona oriental, y a la vez, en cierto modo, ejerciendo presión para que también ingresen los seis países que integran la Unión, pero que aún no poseen la moneda única europea que son República Checa, Hungría, Polonia, Rumania, Suecia y Dinamarca. Con respecto a los dos mencionados en último término, cabe mencionar que los suecos rechazaron mayoritariamente el euro por medio de un referéndum celebrado en el año 2003, y los daneses cuando se adhirieron a la Unión Europea, incluyeron una cláusula por la que dicho país opta por no adoptar la divisa europea. En definitiva, y a pesar de los difíciles tiempos actuales por los que transita la Unión Europea, este nuevo crecimiento de la Eurozona demuestra que el proceso de integración regional está vivo y continúa avanzando.
Juan Carlos Pérsico
Coordinador
Departamento de Europa
IRI-UNLP