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Fin del equilibrio estratégico: ¿nueva escalada armamentística nuclear?

Fin del equilibrio estratégico: ¿nueva escalada armamentística nuclear?

Cristian D. Reyes[1]

El pasado 5 de febrero expiró el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START, por sus siglas en inglés, o START III), la última garantía de seguridad global y control de armamento nuclear de largo alcance entre las dos potencias con mayor arsenal destructivo.

El tratado, firmado en 2010 en Praga, por el entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, limitaba a los signatarios el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas en los sistemas de vectores de largo alcance a un máximo de 1.550; en tanto, los sistemas de lanzamiento no debían superar los 800 y el número de misiles balísticos intercontinentales, desplegados en submarinos y bombarderos estratégicos equipados para armamento nuclear, quedaría estipulado en 700. Según Pila (17/02/2026): “En la práctica, este ´techo´ funcionaba porque había verificación. Incluía 18 inspecciones presenciales al año, intercambio de datos y notificaciones obligatorias para garantizar transparencia y control mutuo”.

Luego de su entrada en vigor en 2011, y tras la última prórroga en 2021[2] el techo dejó de funcionar y la comunidad internacional quedó expuesta a una nueva era sin límites de control y supervisión de armamento nuclear; una era marcada por la debilidad del multilateralismo, la fragilidad de los acuerdos internacionales, el auge de los nacionalismos, la incertidumbre estratégica, la desconfianza y la autoayuda.

Si bien, esta coyuntura sistémica alimentó la no renovación de un nuevo acuerdo o convenio vinculante, la erosión de la arquitectura que garantizaba un equilibrio disuasorio no fue abrupta ni repentina. Tanto Rusia como Estados Unidos, ante los cambios geopolíticos del orden global, mostraron un comportamiento esquivo hacia las obligaciones recíprocas que emanaban del tratado, y la retórica de los mandatarios respecto al uso de armamento nuclear, frente a situaciones que amenazaban su seguridad nacional o intereses estratégicos, dejó de ser pacífica.

Uno de los puntos de inflexión fue, sin dudas, la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, situación que estancó la cooperación en materia disuasoria, generando escepticismo entre ambas potencias nucleares. Sin embrago, es importante remarcar que las inspecciones previstas en el Nuevo START fueron suspendidas en marzo de 2020 debido a la pandemia de Covid-19 que azotó a la humanidad. Las reanudaciones de las mismas debían ser tratadas por las partes en noviembre de 2022 en Egipto, pero Moscú pospuso las conversaciones y Washington no mostró interés en fijar una nueva fecha.

Al cumplirse un año de la invasión a Ucrania, en febrero de 2023, y de manera unilateral, el presidente ruso, Vladimir Putin, decidió suspender tanto el cumplimiento como la participación de su país en el START III, luego de acusar a Occidente de estar directamente involucrado en perjudicar la imagen internacional de la Federación de Rusia, en socavar su economía con las sanciones impuestas y en intentar atacar sus bases aéreas estratégicas: “Me veo obligado a anunciar que Rusia suspende su participación en el tratado de armas estratégicas ofensivas”, sentenciaba Putin en un discurso sobre el estado de la nación (Aljazeera, 22/02/2023).

De esta manera, el Kremlin dejaba entrever que no se retiraba por completo del tratado, sino que se trataba de una medida momentánea, enfatizando su compromiso en el respeto a los límites numéricos contemplados en el Nuevo START, siempre y cuando Estados Unidos mantuviera la misma tesitura. Esta postura sostenida por Rusia, volvió a manifestarse en septiembre de 2025, cuando el mandatario ruso propuso mantener los límites del tratado por un año más para forzar la negociación de un nuevo acuerdo vinculante.

La propuesta rusa fue calificada como “una buena idea”, por parte del presidente Donald Trump, sin embargo, no suscitó ningún compromiso por parte de las autoridades estadounidenses. Meses después, en una entrevista concedida al New York Times, y ante el advenimiento de la finalización del tratado, Trump sostuvo: «Cuando expira, expira. Simplemente haremos un mejor acuerdo», dejando en claro que su intención era formalizar una mesa de negociación que incluya a China como flamante potencia nuclear (Hasselbach, 04/02/2026).

Para el mandatario estadounidense, el nuevo escenario global en materia de armas atómicas debe incluir enfáticamente a la República Popular China en un acuerdo trilateral, ya que, según Trump, China estaría desarrollando progresivamente su programa nuclear, situación que el gigante asiático descarta de manera rotunda al sostener que su arsenal es infinitamente menor. Según Trump: “Somos la primera potencia nuclear, algo que me cuesta admitir, porque es terrible. Sería una situación terrible si alguna vez tuviéramos que usarla. Rusia es la segunda, China está muy por detrás, pero nos alcanzarán en cuatro o cinco años” (Atwood, 16/11/2025).

En este sentido, para la administración Trump, es indudable que China representa un verdadero desafío global. Como sostiene Pila (17/02/2026):

La postura de Estados Unidos consiste en que en el tratado se incluya a China, ya que Pekín está ampliando su arsenal y modernizando su triada profundamente. El Pentágono estima que China, a la que considera su principal adversario estratégico, podría superar las 1.000 ojivas nucleares hacia 2030. El país de la Gran Muralla rechaza un tratado con límites simétricos mientras su arsenal sea muy inferior al de las otras dos grandes potencias nucleares.

Con el tratado extinto y un marco de inspecciones caduco, Rusia apuesta a la sensatez de su principal interlocutor en materia nuclear, más aún, sabiendo que Estados Unidos no formalizó una respuesta concreta tras la oferta del presidente Putin de respetar los límites establecidos en el START III. Así lo hizo saber el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, ante la cámara baja del Parlamento ruso:  La moratoria declarada por el presidente se mantendrá mientras Estados Unidos no exceda estos límites. Actuaremos de manera responsable y equilibrada con base en el análisis de las políticas militares de Estados Unidos. Si se confirma la intención de nuestros colegas estadounidenses de mantener algún tipo de cooperación en esto, trabajaremos activamente en un nuevo acuerdo y consideraremos los temas que han quedado fuera de los acuerdos de estabilidad estratégica. (Isachenkov, 11/02/2026)

Las declaraciones del ministro Lavrov, se enmarcan en la reanudación de un diálogo militar de alto nivel entre las partes tras la extinción del tratado, por el cual, se barajaría la posibilidad de llegar a un acuerdo informal por seis meses que contemple la observación y seguimiento del compromiso asumió en el Nuevo START.

En este sentido, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la existencia de negociaciones entre las delegaciones de Moscú y Washington en los Emiratos Árabes Unidos: “Hay un entendimiento, y hablaron de ello en Abu Dabi, de que ambas partes tomarán posiciones responsables y ambas partes se dan cuenta de la necesidad de iniciar conversaciones sobre el tema lo antes posible” (Isachenkov, 11/02/2026).

La retórica nuclear: entre la financiación y el temor a un efecto contagio

En un escenario de transición global, convulso y anárquico como el actual, los discursos altisonantes pueden erosionar las reglas de convivencia pacífica y enarbolar sentimientos nacionalistas en rededor de la defensa de una soberanía exacerbada, generando una maximización de recursos duros capaz de poner en riesgo la supervivencia de la comunidad internacional, más aún, si tenemos en cuenta la creciente y acelerada utilización de la inteligencia artificial (IA) y la información cuántica.

En este sentido, la presidenta del Boletín de Científicos Atómicos, Alexandra Bell, puso énfasis en la decadencia de la cooperación internacional y alertó sobre el impacto negativo de las decisiones unilaterales de la administración Trump en áreas sensibles como medioambiente y armamento nuclear.

Para la especialista, el mandatario estadounidense: “está desmantelando activamente medio siglo de esfuerzos de control de armas para mantener la estabilidad entre las dos naciones con mayor arsenal nuclear del mundo y ha estado atacando las herramientas y tecnologías que pueden ayudarnos a gestionar el cambio climático” (DW, 28/01/2026).

Asimismo, Bell criticó los esfuerzos de la administración Trump por impulsar los combustibles fósiles y obstaculizar el desarrollo de las energías renovables. En este punto, y en referencia a la responsabilidad internacional que Estados Unidos debería fomentar como superpotencia, la especialista aseveró: «Hemos visto un fracaso flagrante del liderazgo y un giro hacia el neoimperialismo» (DW, 28/01/2026).

Esta tendencia al abandono de instrumentos normativos vinculantes que daban sustento al multilateralismo, también pudo verse en 2019 durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando el mandatario decidió retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio[3] (INF, por sus siglas en inglés), del cual Rusia se retiró poco tiempo después.

Desde este enfoque, resulta insoslayable observar cómo los nacionalismos perjudican la gobernanza global en detrimento de la institucionalidad, aumentado la desconfianza con discursos que alimentan a las industrias armamentísticas, las cuales adquieren enormes beneficios con la modernización de sistemas nucleares.

Según un informe de PAX y la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) de 2025, titulado: “A un alto precio: las empresas que fabrican armas nucleares y sus financiadores”, entre enero de 2022 y agosto de 2024, 260 instituciones financieras mundiales (incluidos fondos de pensiones, compañías de seguros y gestores de activos) financiaron a 24 fabricantes de armas nucleares, con inversionistas que poseían algo menos de 514.000 millones de dólares en acciones y bonos y con alrededor de 270.000 millones de dólares en préstamos y suscripciones (Tricontinental, 19/02/2026).

En tal sentido, otro informe de ICAN de 2025, titulado: “Costos ocultos: gasto en armas nucleares en 2024”, estima que los 9 países con armas nucleares gastaron 100.200 millones de dólares en sus arsenales nucleares en 2024, y que el sector privado ganó al menos 42.500 millones de dólares en contratos relacionados con armas nucleares[4]. Lo cual nos demuestra la relación intrínseca entre la retórica discursiva y el financiamiento que los nacionalismos están dispuestos a sostener en pos de una disputa por la supremacía y el poder global.

Cuenta regresiva hacia la extinción

Cuando en 1947 la Junta Directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago creó el Reloj del Apocalipsis (o del Juicio Final) para tratar temas relacionados con la guerra nuclear o las armas de destrucción masiva, a modo de respuesta tras la utilización de un arma nuclear por primera vez, la medianoche fue tomada como una analogía para marcar el momento cumbre de la extinción humana.

De esta manera, el mismo año de su creación, que también coincidiría con el inicio de la Guerra Fría, el reloj quedaría a siete minutos para el Juicio Final. Dos años más tarde, en 1949, cuando la Unión Soviética llevó a cabo el primer ensayo de una bomba nuclear, el minutero pasó a marcar tres minutos para el fin del mundo. Y en 1953, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética pusieron a prueba sus primeras armas termonucleares, el reloj quedó a solo dos minutos para el desastre total.

Con la expiración del Tratado Nuevo START, el deterioro de las normas vinculantes en materia atómica, la continuación de la guerra en Ucrania y el conflicto en Medio Oriente, el reloj pasó de contar minutos a contar segundos, situándose este año a 85 segundos para la medianoche (fin de la existencia). Con este nuevo retroceso y un panorama sombrío, la humanidad está muy cerca de su némesis.

Referencias y medios consultados

_ Atwood, K. (16 de noviembre de 2025). El último pacto nuclear entre EE.UU. y Rusia está por expirar en medio de amenazas de Trump y Putin y pruebas nucleares. CNN. https://cnnespanol.cnn.com/2025/11/16/mundo/tratado-nuclear-ee-uu-rusia-expirar-trax

_ Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares. (s.f). ¿Qué países tienen armas nucleares? https://www.icanw.org/nuclear_arsenals

_ Hasselbach, C. (4 de febrero de 2026). Fin del Nuevo START y amenaza de una nueva carrera nuclear. Deutsche Welle. https://www.dw.com/es/fin-del-nuevo-start-y-amenaza-de-una-nueva-carrera-armament%C3%ADstica-nuclear/a-75809482

_ IA y armas nucleares acercan el Reloj del Apocalipsis al fin. (28 de enero de 2026). Deutsche Welle. https://www.dw.com/es/ia-armas-nucleares-y-clima-el-reloj-del-juicio-final-marca-su-peor-momento/a-75703267

_ Isachenkov, V. (11 de febrero de 2026). Rusia afirma que respetará los límites nucleares del Nuevo START siempre que EEUU lo haga. Apnews. https://apnews.com/article/rusia-eeuu-pacto-nuclear-nuevo-start-conversaciones-394be646843102e3772aa2edd62f2986

_ Las bombas que pulen los cráneos de los muertos. (19 de febrero de 2026). Tricontinental. https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-start-armas-nucleares/

_ Pila, J. A. (17 de febrero de 2026). Expiró el New START. Un mundo nuclear más inestable. Defensa.com. https://www.defensa.com/opinion/expiro-new-start-mundo-nuclear-mas-inestable

_ ¿Qué es el acuerdo nuclear New START y por qué Rusia lo suspendió? (22 de febrero de 2023). Aljazeera. https://www.aljazeera.com/news/2023/2/22/what-is-the-new-start-nuclear-deal-and-why-did-russia-suspend-it

_ Rusia suspende participación en acuerdo nuclear New Start. (21 de febrero de 2023). Deutsche Welle. https://www.dw.com/es/putin-rusia-suspende-su-participaci%C3%B3n-en-tratado-de-desarme-nuclear-new-start/a-64774745

[1] Maestrando en Relaciones Internacionales (IRI – UNLP). Diplomado en Misiones de Paz (Universidad de Morón-Asociación Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente). Licenciado en Comunicación Social y Periodista (Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP). Secretario del Departamento de Seguridad Internacional y Defensa (IRI – UNLP). Estudiante avanzado de la carrera de Abogacía (Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, UNLP). Colaborador adscripto de la Cátedra de Derecho Internacional Público (Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, UNLP).

[2] El Nuevo START fue prorrogado en 2021 por el entonces presidente estadounidense, Joe Biden, y el presidente ruso, Vladimir Putin, luego de que el tratado expirara en febrero de ese año. En un entendimiento mutuo, ambos mandatarios acordaron extender el tratado por 5 años, hasta febrero de 2026.

[3] El Tratado INF (por sus siglas en inglés: Intermediate-Range Nuclear Forces) Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance, fue firmado el 8 de diciembre en 1987 por los entonces líderes de la URSS y EEUU, Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan, respectivamente. El tratado eliminó los misiles balísticos y de crucero, nucleares o convencionales, cuyo rango operativo de alcance estuviera entre 500 y 5.500 kilómetros.

[4] [4] Ver: https://www.icanw.org/hidden_costs_2024_global_nuclear_weapons_spending (Tricontinental, 19/02/2026).