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Análisis de coyuntura nº 62: Reflexiones (alcances y complejidades) en tiempos de Posverdad

AÑO 2026 / MES: julio / Nº 62

El Centro de Reflexión en Política Internacional fue creado en 1995 y tiene como objetivos principales: promover e impulsar una instancia de análisis, discusión y seguimiento de la política internacional argentina, analizada en sus diversas fases pasadas, presentes y futuras; y constituir un ámbito de capacitación, actualización y producción académica en Política Exterior Argentina.

Coordinador: Alejandro Simonoff,
Secretarios: Abril Bidondo, Sebastián Russo
Integrantes: Juan Gutauskas, Lucrecia Pasos, María Delicia Zurita, Matías Mendoza, Micaela Rognone, Pablo Bezus, Sebastián Schulz, Viviana Viublioment

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Reflexiones (alcances y complejidades) en tiempos de Posverdad

Por Martín Benítez

Introducción

“En un siglo donde la globalización continúa transformando a la infodiversidad y a los canales de comunicación – donde los cambios están a la orden del día y se diluyen las fronteras geográficas, las certezas científicas y sociales, las del conocimiento dado o acabado; donde las Tecnologías de la Información y la Comunicación tienen un potencial de innovación, de elección en el consumo a través del comercio electrónico, de influencia, de uso indiscriminado de todo tipo de información, y donde pareciera que estamos transitando en una novela de ficción – no es extraño el término posverdad”. (Martínez Rider, 2018, p.247).

La información hoy en día es una necesidad humana. Circula por múltiples canales, constituyéndose en un elemento necesario para nuestras motivaciones y decisiones, tanto personales, laborales como políticas también.

Estos canales mencionados en pleno siglo XXI, se han ampliado de manera tal que en el acto obtenemos materia prima para nuestras vidas cotidianas, en una transmisión de datos continua a partir de las nuevas tecnologías aplicadas, lo que nos convierte, como colectivo, en una sociedad de la Información.

Internet, redes sociales, inteligencia artificial, aplicaciones para una diversidad sin fin de actividades, nos dan acceso a la multi-información y a una nueva realidad integrada, que, con las nuevas tecnologías informativas y de comunicación, impactan de pleno en las distintas interacciones del tejido socio-cultural.

En este marco contextual, estamos inmersos en una época donde impera el paradigma de la Posverdad, en el que se ponen en juego tanto la verdad, esparciéndose contenidos científicos, verídicos, desde la lógica y la razón; como la mentira, a la par pero por la negativa, aportaciones que desinforman, que distorsionan los acontecimientos y procesos, que siembran pánico, miedo e inestabilidad entre otros elementos; y la relación entre ellas se da en un juego conceptual tan antiguo que ya en la antigua Grecia, Sócrates intervenía filosóficamente entre ambos conceptos.

Ciertas implicancias del impacto geopolítico de la Posverdad

“…surgen categorías opuestas en contradicción con la verdad que son la verosímilitud, la mentira, la falacia…La posverdad, por lo tanto, tiene que ver con la producción y reproducción de la mentira tanto en la dimensión macro, como en la dimensión micro.” (Haidar, 2018, pp.4-5).

Existe en este paradigma la intención manifiesta de interpretar situaciones inexistentes o directamente distorsionarlas en la falsedad para hacerlas circular con el objetivo de que tengan un sentido de verdad y pasen a ser parte del sentido común de las personas. Involucrando los planos socioculturales, políticos y económicos a escala global.

Nuestro mundo digital actúa como un espacio ya naturalizado por parte de las naciones y de sus pueblos, como medio elemental donde obtener información y expresarse libremente. De parte de las autoridades de los Estados el anunciar discursos, llevar a cabo acciones institucionales, debates y polémicas al más alto nivel. El paradigma de la Posverdad, las “fake news” y la desinformación circulante en ellas son desestabilizadoras de un equilibrio común necesario, la verdadera intención de estas noticias maliciosas no es durar, sino lastimar. Encargándose de información diseñada con el objetivo político de desinformar, generar pánico, indignar y acrecentar prejuicios.

En continuidad con lo anterior, citaremos algunos casos que dan cuenta de lo narrado.

La primera campaña presidencial del actual Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump[1] estuvo cargada de estas malas artes, desde la situación de espionaje ruso que perjudicó a su principal rival Hillary Clinton[2] hasta sus siempre polémicas y agresivas declaraciones públicas esparcidas hasta el hartazgo por las redes sociales (en particular Truth Social y X).

“…la posverdad cambió la forma de hacer política en el mundo, por varias razones, entre las cuales se destacan: a) la profunda crisis de credibilidad en todo el mundo; b) las redes sociales que lograron presentarse como las portadoras de informaciones auténticas; c) la radicalización del populismo; d) la estrategia de usar la mentira, noticias falsas que las redes sociales se encargaron de difundir de manera rápida, ilimitada y continua, y e) el uso de estrategias emotivas, no racionales. En la dimensión emotiva, en donde residen las creencias, los prejuicios, a los cuales se apelaron para cooptar al electorado, más que a promesas posibles, o estrategias analíticas”. (Haidar, 2018, p.10).

Más atrás en el tiempo, a principios de este siglo, en una coyuntura donde ni las redes sociales ni la IA dominaban el espacio informativo y si las grandes cadenas comunicacionales a partir de la televisión, agregaremos en tanto a las falsas noticias esparcidas y digeridas, cuando la cadena FOX apoyó desde sus ¨thinks thanks» la invasión a Irak por parte del gobierno republicano de Bush (H)[3], aún a sabiendas de la información falaz que estaban haciendo circular de que el gobierno de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, elementos que nunca se encontraron y legitimaron una invasión militar con un costo de proporciones enormes en cuanto a destrucción de infraestructura y pérdidas de vida.

“En un artículo de Tele Sur, escrito por David Swanson, publicado en 16 de julio de 2015, con el título ´Documento Secreto Muestra Reacción de la CIA al No Encontrar Armas de Destrucción Masiva en Irak´, se afirma que en esta invasión el Gobierno de Estados Unidos invadió Irak, devastó toda una sociedad, mató a más de un millón de personas, hirió, traumatizó y desplazó a millones más. Y se añade que después de que Duelfer, encargado de pesquisar sobre las armas, con 1.700 miembros del ejército de Estados Unidos, afirmara que no encontró ninguno de los supuestos arsenales de armas de destrucción masiva, de nada sirvió porque el 42% de los estadounidenses (y el 51 por ciento de los republicanos) todavía creen lo contrario.” (Haidar, 2018, p.12)

Por último, citaremos la Operación Militar Rusa[4] en territorio ucraniano que cursa su cuarto año. La agresión rusa (pero también la contraparte ucraniana junto a la colaboración informal de países de la OTAN) se basa, estratégicamente, en el concepto de “guerra híbrida”, que en líneas generales es una táctica utilizada en tiempos recientes que combina elementos de guerra tradicional con otros no tradicionales, no convencionales, propios de estos tiempos de Posverdad. De este modo, se gesta una táctica militar de ejércitos y armamentos regulares con otros solapados, encubiertos y episodios de combate que van más allá del combate terrestre o del lanzamiento de misiles inteligentes; como los ataques cibernéticos o la “desinformación” en los medios masivos de comunicación y las “fake news” en las redes sociales. En Rusia hay un gran nivel de “desinformación” en los medios, debido al alto grado de control estatal sobre ellos y a la propaganda gubernamental expansiva en los mismos, lo que bien puede condicionar la percepción de lo que está ocurriendo.

Posverdad y política en pleno siglo XXI

Alex Grijelmo (2017) afirma que “la era de la posverdad es en realidad del engaño y de la mentira…”. En esta línea, la Posverdad se impone en nuestras percepciones apelando al discurso de lo emocional, de lo pasional, del folklore por sobre los hechos, lo fáctico, el plano científico.
En el marco de la tecnología y su impacto, el arte de la manipulación masiva se impone mediante el bombardeo mediático e inmediato en la sociedad, afectando su tejido.

En términos de época, las nuevas derechas radicales y su ascenso interpretan como nadie este paradigma, entendiéndose como un fenómeno global que pone en tela de juicio los fundamentos y esencia de las Democracias. Logrando que miles de personas desistieran de aquellos canales de información verídica en los que se basaban y en cuyo lugar ahora eligen fuentes proclives a ser manipuladas, la descontextualización, la desmemoración, en tiempos de la exaltación de la IA.

Pablo Stefanoni (2021) desarrolla el concepto “rebeldias de derecha” y es identificador de los tiempos que corren. Cómo el antiprogresismo y la anticorrección difundidos en clave de una retórica agresiva de líderes outsiders (Trump en EEUU, Milei en Argentina) bajo el ala de asociados a la hiperglobalización del sistema económico – financiero y nuevas tecnologías (Elon Musk) penetran en diversos estratos sociales y gestan un nuevo sentido común. Sosteniendo un capitalismo camaleónico que nuevamente resiste, se adapta y avanza sobre distintas realidades[5].

La “ola libertaria” que se viene dando, por citar ciertos casos, en EEUU (con las dos Presidencias de Donald Trump), El Salvador (Pres. Nayib Bukele), Argentina (Cambiemos durante el período 2015 – 2019 y el actual gobierno de La Libertad Avanza con él Presidente Javier Milei), Brasil (durante la Presidencia de Jaid Bolsonaro), Ecuador (Presidencias de Lenin Moreno y Daniel Noboa) y con presencia importante en Europa (Viktor Orban como Primer Ministro de Hungría, el partido Vox en España o Le Pen en Francia) contiene elementos en común en términos de Posverdad: expansión de una polarización asimétrica que manifiesta el concepto de nación en peligro y que su salvación radica en retornar a un supuesto “pasado de grandeza” identificando la cultura nacional con el pueblo; autoritarismo y autocracia; xenofobia reaccionaria con exabruptos y falsas noticias en el marco de una batalla político-cultural frente al progresismo y las izquierdas; desprecio al Estado y la invalidación del otro.

En estos términos, la reconversión del capitalismo en capitalismo de plataforma, es esencial vehiculizando la Posverdad, articulándose con la crisis de valores propia de la descomposición del siglo XX. Capturar, procesar, entender y dar valor estratégico a este aumento exponencial informativo, elaborando tendencias y algoritmos que se utilizan para conseguir y retener el “producto” conectado, o sea, nosotros. Ofreciendo la hiperrealidad, es decir, el subsistir en imaginarios que reemplazan a la realidad, reduciendo el pensamiento crítico e instalándose en la deshonestidad intelectual que a su vez brinda un espacio sin contradicciones ni contratiempos, sumamente peligroso, ya que es un proceso que trasciende lo personal y se expande por todo el tejido socio-cultural.

A modo de conclusión

Vivenciamos un siglo XXI encuadrado en múltiples complejidades. Estas dan cuenta de procesos divergentes que remiten a décadas anteriores, que irrumpen en la coyuntura de manera abrumadora, anclándose en la multi-información que moldea una sociedad digital en la que la circulación de datos se ha acrecentado como nunca en la historia de la humanidad

Que conlleva a la par, un ascenso global, un nuevo impulso de las derechas en materia política adaptadas a las características de la era de la Posverdad, a partir de su gran capacidad de asimilación e interpretación de los momentos históricos.

Lo preocupante, más allá del trasfondo de este capitalismo concentrador y desmesurado que avanza sin escrúpulos sobre la naturaleza y los derechos de la población, son las consecuencias que provoca una sociedad manipulada, alienada, descontextualizada y desmemoriada, que se transforma en un «caldo de cultivo» proclive a la conformación de movimientos violentos, racistas y extremistas, que llevan, por ejemplo, al cierre de fronteras arbitrario o al resurgimiento del neonazismo.

La respuesta al interrogante ¿cómo detener o ralentizar lo que parece imparable?, aún se encuentra en ciernes.

Referencias

Aruguete, N., Calvo, E. (2020). Fake News, trolls y otros encantos: cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales. Siglo XXI.

BBC Mundo (14 de junio de 2016). Hackers rusos acceden a datos confidenciales del Partido Demócrata de Estados Unidos. Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36534407

Benítez, M. (2025). “Impacto de la mundialización neoliberal, un esquema comparativo: de EEUU – Francia al cono sur». Análisis de coyuntura N°57. Centro de Reflexión en Política Internacional (CeRPI-IRI-UNLP). Recuperado de https://www.iri.edu.ar/index.php/2025/09/23/analisis-de-coyuntura-n-57/

Castells, Manuel. La Era de la Información. Volumen I: La sociedad en red. México, Siglo XXI, 2006, Cap.1 “La revolución de la tecnología de la información”.

Crouch, Colin. La extraña no muerte del neoliberalismo, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2012, Cap. 1 “La carrera previa del neoliberalismo”.

Garton Ash, Timothy. Los hechos son subversivos. Ideas y personajes para una década sin nombre. Barcelona, Tusquet, 2011, “Prefacio”.

Gonzalez, E. (20 de septiembre de 2002). Bush convierte el ataque preventivo en la doctrina estratégica de EE UU. El País. Disponible en https://elpais.com/diario/2002/09/21/internacional/1032559201_850215.html 

Grijelmo, Álex (2017). El arte de la manipulación masiva. El País. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2017/08/22/opinion/1503395946_889112.html

Haidar, Julieta (2018). Las falacias de la posverdad: desde la complejidad y la transdisciplinariedad. Oxímora Revista Internacional de Ética y Política, Núm. 13. Jul-Dic 2018. ISSN 2014-7708.

Kaldor, Mary. Las nuevas guerras. Barcelona, Tusquet, 2001, “Introducción” y “Epílogo”.

Martínez Rider, Rosa María (2018). La biblioteca ante el fenómeno de la posverdad. En: Morales Campos, Estela. La posverdad y las noticias falsas: el uso ético de la información.

Sáliche, Luciano (2020). Las fake news no pueden ser corregidas porque sus autores siempre supieron que son falsas. Infobae. Disponible en: https://www.infobae.com/cultura/2020/08/15/las-fake-news-no-pueden-ser-corregidas-porque-sus-autores-siempre-supieron-que-son-falsas/

Stefanoni, P. (2021). ¿La rebeldía se volvió de derecha? Buenos Aires: Siglo XXI. Introducción “Rebeldías de derecha”. Svampa, M. (2025). POLICRISIS. Cómo enfrentar el vaciamiento de las izquierdas y la expansión de las derechas autoritarias. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Siglo XXI.


[1] El 8 de noviembre de 2016, el republicano Donald Trump triunfó en las 58º elecciones presidenciales de los Estados Unidos sobre la candidata demócrata Hillary Clinton, al conseguir 304 votos electorales.

[2] Durante la campaña demócrata, la candidata y su partido denunciaron un ataque cibernético a su Comité Nacional, afirmando que sus computadoras, y por consiguiente sus investigaciones, análisis, correos electrónicos, chats privados fueron captados por “hackers” rusos en vinculación con sus servicios de inteligencia para que luego esa información se filtrara por medio de Wikileaks.

[3] Inició en el año 2003, guerra donde EEUU derrocó, capturó, juzgó y aplicó pena de muerte el 30 de diciembre de 2006 a Saddam Hussein. Aún subsisten consecuencias políticas, sociales y económicas en Irak.

[4] El 24 de febrero 2022 la Federación Rusa comienza la invasión a gran escala a Ucrania bajo el rótulo de “Operación Militar Especial”.

– [5] En: Benítez, M. (2025). “Impacto de la mundialización neoliberal, un esquema comparativo: de EEUU – Francia al cono sur». Análisis de coyuntura N°57. Centro de Reflexión en Política Internacional (CeRPI-IRI-UNLP).