8 de Marzo: Conmemoración de nuestra lucha. Paro feminista internacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis y trans

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales,
humanamente diferentes y totalmente libres”
Rosa Luxemburgo

Para nosotrxs, desde el Centro de Estudios en Género(s) y Relaciones Internacionales (CEGRI), el 8 de marzo no es un día más. Tampoco es un día para festejar, sino para conmemorar y continuar visibilizando las desigualdades de las que aún somos víctimas las mujeres y otras identidades que no responden a una cis-heteronormatividad. Esto lo haremos con una marcha mundial, con la fuerza de la sororidad y la intención de resistir a un sistema patriarcal que nos oprime.

Quisiéramos comenzar por recordar cómo fue la instauración del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. De acuerdo al sitio oficial de Naciones Unidas, en 1910 la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional, como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. La propuesta fue aprobada unánimemente por la Conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, aunque no se estableció una fecha fija para la celebración. Al año siguiente, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, donde además se exigieron derechos laborales.

En 1917 y como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron el último domingo de febrero –como lo venían haciendo desde 1913, y en el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la primera guerra mundial− para declararse en huelga en demanda de «pan y paz». Este paro concluyó con la abdicación del Zar y la concesión del sufragio femenino. “Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países”, se afirma desde la página de la ONU.

A pesar de lo anterior, fue recién en el año 1975, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, cuando por primera vez el 8 de marzo las Naciones Unidas celebraron este día de carácter global. A partir de allí, es evidente la serie de estrategias, normas, programas y objetivos acordados internacionalmente para mejorar la condición de las mujeres en todo el mundo que impulsó el organismo. Sin embargo, y a pesar de la bisagra histórica que implicó la Declaración y la Plataforma de Beijing, la situación de las mujeres y algunas identidades no hegemónicas sigue siendo preocupante.

Algunos datos de por qué paramos en Argentina

Mañana desde el CEGRI nos sumaremos al Paro feminista internacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis y trans, que se llevará a cabo en nuestro país y el mundo entero.

Urge resaltar que en Argentina y de acuerdo a cifras de la Asociación Civil “La Casa del Encuentro”, una mujer es asesinada cada 30 horas. Pero los femicidios no son el único tipo de violencia al que este sistema nos quiere acostumbrar.

De acuerdo a la Cátedra libre Virginia Bolten, las que siguen son algunas de las abrumadoras estadísticas actuales de nuestro país: 1 de cada 5 mujeres jóvenes está desempleada; a las mujeres nos pagan 27% menos que a los varones en el mercado de trabajo; las mujeres trabajadoras dedican 72% más que los varones en tareas domésticas y de cuidados no remuneradas; sólo 1 de cada 3 horas de trabajo realizado por las mujeres es remunerada.

También de acuerdo a “la Bolten”, de las 65 de las universidades nacionales públicas sólo 7 están conducidas por rectoras. En la docencia universitaria las mujeres representan la mayoría en los cargos de ingreso (54% de las ayudantes diplomadas), mientras ocupan sólo el 38% de los cargos de profesoras titulares de cátedra. En el CONICET, más de la mitad de investigadorxs son mujeres, pero sólo el 25% tiene la categoría de investigador superior.

Por todo lo anterior, y por el trabajo que nosotrxs venimos realizando como centro contra este statu quo tradicional al interior de la academia, invitamos a que quienes empaticen con la idea de un país y mundo más justo y libre para todxs, se sumen a la deconstrucción de sus privilegios y a la denuncia de asimetrías en todos los ámbitos y esferas de la vida personal y laboral. No, no queremos flores ni bombones; queremos su compromiso para terminar con las desigualdades.

Dulce Daniela Chaves
Coordinadora
Lucia De Igarzabal
Integrante
Centro de Estudios en Género(s) y Relaciones Internacionales