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¿Cómo se posicionan los países del Medio Oriente tras el ataque con drones a Arabia Saudita?

Cualquier crisis en Medio Oriente hace que todas las piezas se muevan, una a una. Ejemplo de eso es el caso de ataque con drones que ocurrió el pasado sábado en Arabia Saudita. Unos vehículos no tripulados de procedencia aun desconocida atacaron dos objetivos en ese país, forzando la suba en el precio del crudo en todo el mundo.

Más allá de identificar al culpable, estos ataques empujaron a los actores a reforzar sus  posiciones en un contexto regional elástico, cambiante: aunque todavía no se conoce la identidad de los agresores, todos quieren sacar provecho de esta coyuntura, eligiendo al culpable que más convenga a sus intereses.

El ataque con drones fue en dos localidades: Khurais, un campo petrolero, y Abqaiq, la refinería más importante del país, a unos cincuenta kilómetros de distancia una de otra. Ambas locaciones se cuentan entre las más antiguas de ARAMCO, la principal empresa petrolífera estatal de Arabia Saudita.

Como consecuencia, el 6% de la producción diaria de crudo fue afectada, es decir, unos 5,7 millones de barriles. Los índices sostienen que es la suspensión de producción más importante de la historia, sólo comparable al que produjo la Revolución Islámica en  Irán (1979). Los precios están en alza.

En Yemen, los hutíes asumieron la responsabilidad del ataque. Chiítas, integristas y cercanos a Irán, ante el impacto mediático de los ataques, prometieron nuevas incursiones. Este grupo es uno de los actores más relevantes de la guerra civil en Yemen, que arrancó en 2015.

Estados Unidos en cambio, apuntó a Irán como responsable y no descartó un conflicto armado. Desde la asunción de Donald Trump, la relación entre ambos países está en punto muerto. El ayatolá Ali Khamenei ha rechazado la posibilidad del diálogo. Ambos se benefician de la imagen proyectada por su rival.

Puntualmente, Irán rechazó la responsabilidad por el ataque, y apuntó a los hutíes, a quienes en cuyo caso justificó, sosteniendo que el ataque con drones iba de la mano con la violación a la integridad territorial de Yemen, que los hutíes defienden ante las incursiones saudíes.

El gobierno de Kuwait, en cambio, vuelve la mirada hacia los grupos armados chiítas que operan en su frontera con Irak, la «Línea Maginot» del Medio Oriente, afirman que tiene pruebas que determinan la culpabilidad de estas facciones, y pide ayuda para desarmarlos.

Por otro lado, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los países más involucrados en el conflicto de Yemen, donde comparte algunos objetivos con Arabia Saudita, también culpó a los hutíes, aunque con una variante: los acusó de usar tecnología brindada por Irán.

El príncipe heredero de Bahrein, aliado de Arabia Saudita en el marco del Consejo de Cooperación del Golfo, está de gira en Estados Unidos, donde firmó acuerdos para renovar los sistemas defensivos con tecnología de ese país. Se mostró junto al presidente Trump, y aprovechó para recomendar la necesidad de reforzar las defensas en la región contra este tipo de nuevos ataques.

A su vez, el primer ministro del Líbano Saad Hariri salió a respaldar a Arabia Saudita, que había comprometido importantes préstamos para el país en un contexto de recorte del financiamiento externo occidental. El presidente del país, cercano a Hezbolá, aun no ha realizado declaraciones.

Turquía mientras tanto, recibió a Putin y Rohani en un nuevo capítulo para resolver la crisis en Siria. Alineado con Moscú, lamentó el ataque con drones y pidió calma frente al panorama de tensión. Enfocado en sus asuntos domésticos con una mirada en la región, tiene la atención puesta en dos temas que lo involucran con el gobierno de Damasco: los refugiados y los rebeldes kurdos.

Cada cual atiende su juego en la región, en un contexto en el que, cada vez más, la «comunicación» y el «derrame» entre los conflictos se hace ineludible. Esta escalada, que tenderá a diluirse con el correr de los días, constituye un nuevo capítulo en una región que parece no encontrar salida a los constantes vaivenes de la inestabilidad política.

Said Chaya
Miembro
Departamento de Medio Oriente
IRI – UNLP