22 de junio de 1936. Despliegue de la Operación Barbarroja del Tercer Reich en el marco de la Segunda Guerra Mundial

22 de junio de 1936. Despliegue de la Operación Barbarroja del Tercer Reich en el marco de la Segunda Guerra Mundial

En la ciencia histórica contemporánea, es muy difícil sostener un conocimiento del pasado basado en “acontecimientos trascendentales” o “personajes estelares”. Previo a las primeras décadas del siglo XX, la práctica de la Historia se asentaba en la documentación de eventos espectaculares, instituciones políticas y personalidades gubernamentales de peso. Desde la irrupción de los Annales en Francia en la década del 20’, el objeto de la disciplina histórica cambiará radicalmente, atendiendo a procesos de más larga data en donde intervendrán factores mucho más variados que solamente los gobernantes y los estados. Emerge así una Historia preocupada por los aspectos sociales, culturales, económicos y geográficos de los pueblos, por nombrar solo las principales dimensiones a tener en cuenta.

Presentado así el debate, se deshabilitaría completamente la consideración de un suceso como la Operación Barbarroja de 1941 si nos paramos en el zeitgeist contemporáneo de la Historia. Sin embargo, vale en esta ocasión matizar la discusión:se pueden incorporar elementos a nuestra reflexión que permitan ampliar nuestro rango interpretativo. Esto sobre todo para no caer en maniqueísmos analíticos, tan dañosos para las ciencias sociales.

La guerra es un complejo histórico que se mueve por reglas específicas; constituye un quiebre instantáneo del orden imperante al momento de su inicio, y una lenta y tortuosa reconfiguración del rumbo general a partir de sus resultados. Todo suceso en el marco de la guerra, sobre todo durante el siglo XX, viene cargado con una historicidad específica, se constituye como materia particular de estudio. Así, un objeto que antes podía guardar relación exclusiva con los modos de hacer Historia en el pasado, se yergue como materia de examen de las corrientes contemporáneas, siempre atendiendo a su particular modo de existencia.

Nuestro objetivo aquí no es desplegar un estudio riguroso sobre el acontecimiento en cuestión, quizás uno de los más abordados por la relevancia casi inusitada que importa. Lo que buscamos es echar algo de luz sobre las señales que la Operación Barbarroja nos marca a propósito del devenir de la Segunda Guerra Mundial (o sea, su importancia en su contexto histórico específico), así como también intentar reconocer claves analíticas que sirvan como herramientas interpretativas en nuestro “utillaje conceptual” (es decir, qué puede decirnos hoy, qué uso le podemos dar).

En términos de su importancia en el contexto de la Segunda Guerra, cabe decir que la Operación Barbarroja guarda estrecha relación con el proceso de contracción de las fuerzas alemanas. Marca de hecho una victoria estratégica para los Aliados, que a partir de este momento intentarán ganar terreno, tanto simbólica como literalmente, en la contienda.

La Operación Barbarroja es el nombre clave con el que el Tercer Reich encabezado por Hitler llamó al intento de ocupación de territorio soviético, en vistas de abrir lo que se conocerá como el Frente Oriental. Esta operación se dio inicio el 22 de junio de 1941; consistió en un despliegue ofensivo desde tres frentes hacia locaciones específicas de la Rusia europea: desde el norte, a través de la costa báltica hacia Lituania, se tomaría Leningrado (actual San Petersburgo); desde el centro, el objetivo principal era alcanzar a Moscú pasando por Minsk (Bielorrusia); finalmente, Ucrania sería el objetivo de los ejércitos del sur, para proceder tras la toma de este territorio con un ataque a la base naval de Crimea y a los campos petrolíferos del Cáucaso. Hasta este punto Hitler había logrado consolidar su dominio en el Frente Occidental con la ocupación de Francia. Conquistar Rusia supondría el basamento neurálgico de una muy posible victoria en la contienda.

La operación se extendió hasta diciembre de ese mismo año. El avance hacia Moscú en julio resultó un éxito, sobre todo por la avanzada de la artillería alemana contra las defensas antitanques dispersas de los soviéticos, que no dieron abasto para contener la emblemática táctica de la blitzkrieg. El punto de quiebre, que terminó a la larga con la retirada nazi a finales de 1941, se puede situar en la directriz 33 de Hitler: desoyendo los consejos de sus jefes militares, ordenó que las fuerzas centrales procedan a apoyar a los demás frentes abiertos en la Operación. Debido a determinadas variables que analizaremos seguidamente, las fuerzas alemanas adolecieron en sus esfuerzos por repeler a los ejércitos soviéticos.

Algunos puntos que consideramos de especial importancia para comprender cómo el ejército nazi pasó de una victoria táctica al irrumpir en Moscú a una derrota estratégica en cuestión de meses, pueden ser los siguientes: la falta de combustible de Alemania por el bloqueo a las importaciones impuesto por los Aliados, que resultó en el mediano plazo insostenible, es un factor de peso a la hora de comprender la decisión de Hitler de reforzar los frentes norte y sur en la Operación, en clara discrepancia con el consejo de sus generales; también podemos sostener que el líder alemán subestimó la capacidad de las fuerzas soviéticas, que si bien resultaron increíblemente golpeadas por el avance sobre Moscú, contaban con un ritmo de reabastecimiento inusitado; a esto último se le suma el desconocimiento sobre las condiciones climáticas y geográficas del territorio, debido a que llegado el invierno ruso los caminos se llenaron de lodo y nieve, retrasando significativamente el reagrupamiento de las tropas alemanas. Los factores de importancia son muchos más, pero los que hemos descripto funcionan de pivote para reconocer ciertos elementos analíticos que juzgamos puntualmente interesantes.

En primer lugar, resulta sugestivo analizar cómo en tiempos de guerra, la relación entre tomadores de decisión y jefes militares se construye, y la afectación a mediano y largo plazo de lo que la misma genera; también salta a la luz la conexión entre necesidad de recursos y movilización de fuerza en pos de satisfacer esas necesidades; por último, es particularmente atrayente la consideración de una zona específica, la del Cáucaso, que al día de hoy mantiene una importancia estratégica fuera de discusión, sobre todo alrededor del sinfín de conflictos que se han suscitado por el control de los recursos y posibilidades estratégicas que guarda este territorio.

Finalmente, los sucesos durante tiempos de guerra pueden ayudarnos a incorporar perspectivas analíticas y herramientas conceptuales puestas a prueba en el mismo fragor del devenir histórico. El caso de la Operación Barbarroja es llamativo desde la doble perspectiva antes propuesta, por el peso que los acontecimientos propiciados por ella tuvieron al interior del complejo histórico de la Segunda Guerra, y cómo la abstracción de los factores en juego en su desarrollo pueden ofrecernos claves ejemplificadores para análisis hoy.

Referencias

Todos los datos acerca de la Operación Barbarroja fueron consultados de Cervera, Francesc (7 de noviembre de 2020 – 19:54hs), La Operación Barbarroja y la defensa de Moscú durante la II Guerra Mundial, https://historia.nationalgeographic.com.es/a/operacion-barbarroja-y-defensa-moscu-durante-ii-guerra-mundial_15825. Última consulta: 24/05/2021, 20:30 hs (Argentina).


Ignacio Alfredo Grassia
Colaborador de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales (CoFEI)
Departamento de Historia
IRI – UNLP

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