Comentarios sobre el inicio de la presidencia argentina

Comentarios sobre el inicio de la presidencia argentina

El 24 de octubre por la mañana el Centro Cultural Kirchner (CCK) se llenó de pasos apurados. Afuera, turistas y visitantes frustrados mostraban su desencanto ante un vallado que les cerraba el paso hacia un edificio que figura como punto de visita en cualquier guía de paseos por la ciudad de Buenos Aires. Adentro, la entrega de gafetes a las personas que previamente habían sido informadas de su acreditación para participar del 39º período de sesiones de la Cepal a punto de iniciarse formaban una larga fila que avanzaba lentamente. Una delegación del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata estaba allí

Quienes se hacían de sus pases ingresaban a la principal reunión bianual de la CEPAL buscando contrapartes para reuniones bilaterales, sonriendo con el cansancio apurado de saber que por delante estaban dos días y medio de programas completos de actividades, y en algunos casos, que inmediatamente después volverían a verse las caras en una reunión back to back de la CELAC.

Poco más de una hora después de la indicada en el programa, la Sala Argentina del CCK vio entrar a los oradores del panel inicial, incluidos los ministros de Relaciones Exteriores de la Argentina y de Costa Rica, Santiago Cafiero y Arnoldo André Tinoco, el nuevo secretario ejecutivo de la CEPAL tras 14 años de liderazgo de la institución por Alicia Bárcena, José Manuel Salazar-Xirinachs, y el presidente de la república, Alberto Fernández. Los acompañaban Claudia Mojica, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en la Argentina, y Mercedes Marcó del Pont, secretaria de Asuntos Estratégicos del país. Mediante un mensaje pregrabado se unió a ellos el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

El inicio de ese panel de apertura significaba el pase formal de la presidencia de la principal institución regional de sistema ONU de las manos de Costa Rica a las de Argentina, que ejercerá ese rol por un plazo de dos años.

Aunque las elecciones nacionales presidenciales que tendrán lugar en Argentina en 2023 ponen dudas sobre los posibles giros en la posición política de quienes estarán llevando adelante la tarea de presidir la CEPAL, el acto de apertura dejó dudas sobre las posiciones de quienes ya están haciéndolo. Me explico: cuando un país asume la presidencia de un organismo como la CEPAL, lo que se espera es que anuncie cuáles serán sus prioridades y cuál es “su programa” para ese espacio, pero nada de esto se vio en los discursos de los funcionarios argentinos. Lucha contra el cambio climático, producción, innovación, combate a la inequidad, aumento de la producción de alimentos, promoción del diálogo y enfrentamiento a los discursos de odio, promoción de las energías limpias, educación de calidad, equidad de género… Cuando todo es prioridad, nada es prioritario. “Volver a construir la patria grande”, como se mencionó, requiere más que enumerar áreas que ya todos y todas conocemos sobre las que se acumulan problemas ya perfectamente diagnosticados hace tiempo.

Mucho más interesante y productiva fue la sesión siguiente en la que José Manuel Salazar-Xirinachs presentó el nuevo documento de posicionamiento preparado por la CEPAL. El informe “Hacia la transformación del modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe: producción, inclusión y sostenibilidad” muestra elementos perfectamente alienados a la trayectoria del ex ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, solo entre 1997 y 1998, que inicia su gestión al frente del organismo regional. Fuerte foco en el desarrollo productivo, el diálogo social y la gobernanza y diez áreas prioritarias para la transformación del modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe:

  • Productividad, desarrollo productivo, empleo, crecimiento inclusivo.
  • Brechas en la protección social.
  • Educación y formación profesional.
  • Igualdad de género y sociedad del cuidado.
  • Sostenibilidad y cambio climático.
  • Transformación digital.
  • Integración económica regional.
  • Macroeconomía para el desarrollo.

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La presentación estuvo seguida por intervenciones de Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD (virtual), Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, y Mariana Mazzucato, Profesora de Economía de la Innovación y el Valor Público en la University College London. Solo esta última mostró un tono crítico propositivo en su participación mientras los demás siguieron señalando problemas conocidos y soluciones tan generales que resultan de escasa utilidad.

Tras ello, dos días completos de paneles de expertos y presentaciones de informes. Los trabajos se organizaron en torno a cuatro “seminarios de alto nivel”:

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Los informes de actividades del sistema de la CEPAL durante 2021 y del Proyecto de programa de trabajo del sistema de la CEPAL hasta 2024, de las actividades de los órganos subsidiarios de la CEPAL y de los resultados de otras reuniones intergubernamentales organizadas por esa Comisión durante el último año, y la presentación del documento de política “Cambio transformacional en América Latina y el Caribe: un enfoque de política orientada por misiones”, escrito por la profesora Mazzucato (único evento que tuvo lugar fuera del CCK), marcaron los trabajos de los primeros dos días de la reunión regional.

Finalmente, el miércoles 26 tuvo lugar el “diálogo entre los Estados”. En ocasiones es difícil comprender por qué se denomina “diálogo” a una sucesión inconexa de discursos. De la acumulación de alocuciones hechas por los representantes quedó claro que

  • La invasión de Rusia a Ucrania es un tema de preponderancia para la región, que en términos generales fue fuertemente crítica de la acción rusa. Los defensores de la invasión en la región decidieron no mencionar el tema en sus presentaciones.
  • El interés que despierta el “triángulo del litio”, una zona en la frontera entre Argentina, Bolivia y Chile que concentra más del 85 % de las reservas mundiales de ese metal. Los representantes de países extrarregionales presentes, los llamados Estados asociados de la CEPAL, no dudaron en dar prioridad y mostrar su interés sobre ese activo mineral.
  • Hablar de “postcovid” sigue siendo una quimera en la región: recordaron la acumulación asesina de vacunas y tratamientos por los países ricos durante el auge de la pandemia y cómo las dificultades persisten hasta hoy bajo la forma de impactos frente a los que la respuesta internacional se mantiene tan egoísta como lo fue durante la gestión de la respuesta al virus.
  • La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible se van desvaneciendo en los discursos. De ser una referencia obligada han pasado a ser una mención opcional.

Entre aplausos, el 39 período de sesiones de la CEPAL se cerró dejando muchas palabras sobre identificación de problemas, pero pocas sobre soluciones. Una vez más entre los Estados de la región los qué hacer se impusieron a los cómo hacer, y la reiteración de frases al planteo de nuevas ideas. Resultó evidente que, aunque todos felicitaron la calidad y contribuciones del nuevo documento de posicionamiento de la CEPAL pocos lo han leído y entendido.

La presidencia argentina de la CEPAL tiene mucho trabajo por hacer para ayudar a poner la región en una dinámica de acción, pero primero deberá superar sus propias limitaciones y construir un verdadero programa de trabajo orientado a la acción, algo que por lo visto en Buenos Aires estuvo lejos de ocurrir.

Norberto Consani
Director del IRI
Javier Surasky
Coordinador
Departamento de Cooperación Internacional
IRI-UNLP

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