Departamento de Medio Ambiente y Desarrollo
Artículos
La energía nuclear: descarbonización y soberanía energética en un contexto mundial de incertidumbre geopolítica
Heliana Gualtieri[1]
Introducción
En las últimas décadas, la política energética internacional ha venido atravesando cambios profundos a raíz de diversos factores, concretamente, originados por los desafíos que se presentan en cuanto a la lucha contra el cambio climático; el aumento sostenido del consumo de energía generado principalmente por el desarrollo económico y social de la población a nivel mundial; así como la creciente expansión de los centros de datos para uso de la inteligencia artificial con intenso consumo de electricidad y; los contextos económicos y geopolíticos derivados de los conflictos armados de los últimos tiempos que dieron lugar a interrupciones de las cadenas de suministro de los principales insumos de las matrices energéticas globales, como el petróleo y el gas, provocando la volatilidad de sus precios.
Si bien la necesidad de mitigar los efectos del cambio climático es un factor importante para la transición hacia matrices energéticas bajas en emisión de dióxido de carbono, el escenario internacional y el creciente consumo de la electricidad a nivel mundial impone a los Estados una redefinición en la implementación de sus políticas energéticas, orientadas no sólo al cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos en materia de descarbonización sino también destinadas a garantizar el abastecimiento energético de manera segura, sostenible y accesible, con el desarrollo de capacidades estatales propias, como condición sine qua non para su soberanía energética.
El concepto de soberanía energética se encuentra relacionado “con la capacidad de una nación para tomar decisiones sobre su abastecimiento, incluyendo conceptos de propiedad, seguridad, tecnología, combustibles e impacto en el medioambiente, e implica tener control sobre la producción, distribución y consumo de energía. En definitiva, se trata de tener autonomía y control sobre la energía que se utiliza en un país o región, para garantizar el bienestar y el desarrollo sostenible de su sociedad” (Vargas, 2023).
En tanto como política energética se entiende a toda política pública que contenga lineamientos estatales dirigidos a satisfacer los requerimientos de la sociedad, planificándose a través de decisiones gubernamentales que permiten realizar intervenciones direccionadas a lograr la evolución del modelo energético aplicado, estableciendo los límites entre los cuales se debe desarrollar la planificación, procurando la consistencia de acciones y objetivos según las características y necesidades nacionales (Oxilia y Blanco, 2016: p.3).
En ese sentido y en lo que respecta a la energía nuclear con fines pacíficos, en el último tiempo ésta ha cobrado especial relevancia toda vez que la misma ha sido puesta en valor por la comunidad internacional por considerarla una energía limpia con potencialidades concretas para contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a la diversificación de la matriz energética a nivel mundial.
Además de sus ventajas ambientales, la generación nucleoeléctrica permite disminuir los niveles de importaciones de petróleo y gas, recursos no renovables finitos cuyo valor comercial fluctúa en función del mercado energético internacional, condicionado por diversos factores, como las tensiones geopolíticas. A modo ilustrativo, el conflicto bélico entre Irán e Israel con la intervención de Estados Unidos, tuvo como consecuencia el riesgo de interrupción del tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz, uno de los más críticos a nivel global, dado que alrededor del veinticinco por ciento del comercio mundial de los hidrocarburos pasa por allí, teniendo grandes consecuencias para el mercado energético mundial (IEA, 2026).
A ello se suma el conflicto entre Rusia y Ucrania, cuyos efectos también impactan en el mercado mundial y principalmente en el continente europeo, ya que desde la guerra fría los países de Europa dependían del gas ruso. Esta situación llevó a una crisis energética lo que implicó la suba de los niveles de precios sin precedentes en el año 2022, hasta ocho veces la media de años anteriores y la necesidad de encontrar fuentes alternativas de suministro de gas, cambiar las rutas de suministro e ir eliminando las importaciones del gas ruso en el año 2026 (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2025).
Por todo ello, cobra trascendencia el papel de la energía nuclear en la agenda internacional. Esta fuente de energía vuelve a ocupar un rol estratégico. En este contexto, organismos internacionales como el Organismo Internacional de Energía Atómica –OIEA- y la Agencia Internacional de Energía –IEA- proyectan un crecimiento sostenido de la capacidad nucleoeléctrica mundial hacia el año 2050, al tiempo que un número creciente de Estados impulsa la expansión o reactivación de sus programas nucleares, configurando un verdadero renacimiento de la energía nuclear en el siglo XXI.
El presente artículo tiene como objeto analizar el resurgimiento de la energía nuclear, en el contexto internacional actual como un sector estratégico por su contribución a la descarbonización de las matrices productivas y la seguridad del abastecimiento energético de los Estados. Para ello se realizará un análisis de fuentes documentales internacionales, provenientes del Organismo Internacional de Energía Atómica –OIEA-, la Agencia Internacional de Energía – IEA- y de otros organismos internacionales. Asimismo, se revisarán instrumentos jurídicos y documentos vinculados a energía y cambio climático, notas periodísticas publicadas en medios de comunicación de carácter nacional e internacional, a los efectos de identificar las principales tendencias que ponen de manifiesto el creciente protagonismo de la energía nuclear en la agenda internacional.
El reconocimiento internacional de la energía nuclear como energía limpia, ante el incremento de la demanda energética global.
Resulta necesario considerar, a la luz del renacimiento de la energía nuclear con fines pacíficos, los factores que impulsan el incremento de la demanda energética global y por qué los Estados deberían redefinir sus políticas públicas en esta materia en un contexto internacional puesto en consideración en la introducción del presente.
De conformidad con la Agencia Internacional de Energía, en su informe “Electricidad 2026” se prevé que la demanda mundial aumente a un ritmo anual de 3,6 para el periodo 2026-2030. Esta demanda está dada principalmente por el consumo de la industria, que demandan electricidad para su funcionamiento, los centros de datos para la inteligencia artificial, vehículos eléctricos, entre otros. Además, se espera que el crecimiento anual de la demanda de energía para los próximos cinco años sea un cincuenta por ciento superior al promedio de la década anterior (IEA, 2026b).
A su vez, es dable considerar que, si bien la población mundial decrece, la misma alcanzará los 9.800 millones de habitantes hacia el año 2050 (ONU, 2017). Asimismo, se prevé para los próximos 50 años, en alrededor de 10.300 millones de personas a mediados de la década de 2080, frente a los más de 8.000 millones que actualmente habitamos el planeta, de acuerdo a los informes del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (ONU, 2024).
Ello demandará un aumento sostenido del consumo de la energía a fin de garantizar el desarrollo económico y social de la población a nivel mundial y es aquí donde comienza a vislumbrarse el renacimiento de la energía nuclear.
Por lo tanto, este incremento de consumo energético dado por diversos factores deberá ser llevado a cabo mediante el uso de fuentes de energías que minimicen los impactos derivados de las emisiones de los gases de efecto invernadero, en cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Estados en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)[2] y el Acuerdo de París[3].
Tratados Internacionales y el Cambio Climático
Tanto la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como el Acuerdo de París constituyen herramientas jurídicas internacionales fundamentales que establecen metas orientadas a la diversificación y a la descarbonización de las matrices energéticas a nivel mundial.
Cabe destacar que, la CMNUCC en su artículo 1 […] define al cambio climático como un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmosfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables. También, conceptualiza los gases de efecto invernadero como aquellos componentes gaseosos de la atmosfera, tanto naturales como antropogenos, que absorben y reemiten radiación infrarroja. (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 1992).
En tanto, su artículo 2 determina […] que su objetivo es lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 1992).
En relación al Acuerdo de París, adoptado en el marco del CMNUCC, reafirma sus compromisos y establece entre sus objetivos mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales y respecto de los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar dicho aumento a 1,5°C (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 2015).
Atento a esto último, los Estados debieron implementar políticas públicas en materia de energía que resulten más limpias y sostenibles como la energía nuclear.
Reconocimiento Oficial de la energía nuclear como energía limpia
En este marco y en el ámbito de las Conferencias de Partes de las Naciones Unidas, espacio donde líderes de todo el mundo se congregan anualmente para abordar y debatir soluciones frente al cambio climático, en consonancia con lo dispuesto por la CMNUCC, la energía nuclear ha sido puesta en relevancia luego de reticencias surgidas contra el sector producto de los accidentes nucleares producidos en el pasado[4]. Y fue en la COP 26 celebrada en Glasgow, donde se abrió nuevamente el debate sobre su aporte, como fuente limpia, en la lucha contra el calentamiento global (Swissinfo, 7 de noviembre de 2021).
Sin embargo, fue recién durante el desarrollo de la COP 28, llevada a cabo en Dubái en diciembre del año 2023 donde por primera vez, la energía nuclear obtuvo un reconocimiento formal, caracterizándose como energía limpia y como tecnología de cero y bajas emisiones que contribuye a realizar reducciones profundas, rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, y también se reconoció la necesidad de acelerar su desarrollo y despliegue (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 2023: p. 5).
Además, en ese mismo ámbito, fue suscrita la Declaración para Triplicar la Capacidad de la Energía Nuclear para el año 2050 con el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero y limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C, como lo establece el Acuerdo de Paris y en consonancia con el Objetivo nro. 7 – Energía asequible y no contaminante- de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ONU, 2023).
Asimismo, en la declaración suscripta se reconoció que la energía nuclear es la segunda fuente más importante de energía limpia y despachable, es decir que puede generar electricidad de manera continua y sin depender de factores climáticos, resultando crucial para la seguridad energética.
Por su parte, los representantes de los países que suscribieron dicha declaración también hicieron hincapié en la necesidad de altos estándares de seguridad, una gestión responsable de los residuos y el desarrollo de nuevas tecnologías nucleares, como los pequeños reactores modulares, y también se comprometieron a movilizar inversiones e invitar a las instituciones financieras a apoyar la energía nuclear, revisando el progreso anualmente (US Department of Energy, 2023).
Cabe destacar que, los reactores modulares pequeños, conocidos como (SMR[5]) son reactores nucleares avanzados con una capacidad de potencia de hasta 300 MW(e) por unidad, lo que representa cerca de un tercio de la capacidad de generación de los reactores nucleares de potencia tradicionales (Liou, 2026).
Las características principales de estos reactores es que son pequeños: es decir físicamente una fracción del tamaño de un reactor nuclear de potencia convencional. Modulares: lo que permite que los sistemas y componentes se ensamblen en fábrica y se transporten como una sola unidad a un lugar para su instalación y finalmente, reactores: por aprovechar la fisión nuclear para generar calor para producir energía.
En conclusión, la energía nuclear ha sido señalada en diversos foros y organismos internacionales como una fuente de energía limpia y fiable, fortaleciendo su rol estratégico en la lucha contra el cambio climático.
El rol del Organismo Internacional de Energía Atómica –OIEA-
Por otra parte, resulta relevante, el rol que ha tenido el Organismo Internacional de Energía Atómica –OIEA-[6] cuya misión establecida en su estatuto consiste en acelerar y aumentar la contribución de la energía atómica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo entero.[7]
En el marco de sus funciones el OIEA establece y promueve normas internacionales y orientaciones respecto del uso tecnológica y físicamente seguro de la energía nuclear para proteger a las personas y el medio ambiente. Presta apoyo a los programas nucleares de todo el mundo y controla que los materiales y tecnologías nucleares no se desvíen de los usos pacíficos de conformidad con los principios de las Naciones Unidas y respetando los derechos soberanos de los Estados.[8]
El rol del organismo en la COP 28 fue relevante para impulsar la Declaración para triplicar la energía nuclear como así también la plataforma Atoms4NetZero iniciativa del OIEA que abarca líneas de trabajo específicas para evaluar y poner de relieve el papel de los sistemas energéticos en la descarbonización de los sistemas de energía nuclear.
Hoy en día, la energía nucleoeléctrica suministra alrededor del 10 % de la electricidad mundial, lo que equivale a casi un cuarto de toda la electricidad con bajas emisiones de carbono (OIEA,sf).
En definitiva, el OIEA no sólo establece guías y orientaciones a los países en la implementación de sus políticas públicas en la materia, sino que también otorga mayor legitimidad internacional a los mismos en el desarrollo de los programas nucleares con fines pacíficos, a los efectos de que estos sean sostenibles.
Energía nuclear: contexto actual
El contexto actual de la energía nuclear con fines pacíficos también ha tenido su correlato en el plano normativo. En los últimos años, diversos Estados han actualizado sus marcos jurídicos para acompañar el desarrollo de nuevas tecnologías, particularmente los pequeños reactores modulares -SMR-, simplificar procedimientos de licenciamiento y brindar mayor previsibilidad a las inversiones. Asimismo, la transparencia, el acceso a la información y la participación ciudadana se han consolidado como principios esenciales para la legitimación social de las decisiones vinculadas con el desarrollo de la actividad nuclear.
A modo ilustrativo la resolución del Parlamento Europeo sobre los pequeños reactores modulares pequeños, hace hincapié en que existen SMR operativos en Rusia y en China y aunque existan otros diseños de este tipo de tecnología en 18 países sostiene que, la Unión Europea debe esforzarse por mantener su liderazgo tecnológico en el futuro mercado de los SMR; a su vez afirma que la energía nuclear posee un rol que desempeñar a la hora de equilibrar el sistema energético general, limitar la dependencia de terceros países y lograr la seguridad energética y la estabilidad de los precios de la energía;
Reconoce que es necesario resolver la crisis climática y resalta la necesidad de explorar las posibilidades de los SMR para proporcionar a la comunidad europea un suministro de electricidad fiable, asequible y adaptado a la demanda, con la capacidad potencial de proporcionar una sólida carga base de electricidad, calor y vapor limpios para la industria y los hogares (Parlamento Europeo, 2 de agosto de 2024).
En ese sentido, países como Francia, cuyo sistema eléctrico se abastece en un setenta por cuento con energía nuclear, en febrero del año 2026 aprobó una ley mediante la cual expande la producción de energía nuclear (France 24, 12 de febrero de 2026).
Italia, ha aprobado en junio de 2026 un proyecto de ley en la cámara de diputados mediante el cual reconoce la energía nuclear como tecnología idónea para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones, gracias a su continuidad de servicio y estabilidad frente a la variabilidad de las renovables. A su vez se da creación de una Autoridad independiente de seguridad nuclear italiana, siguiendo directivas de la Comunidad Europea de la Energía Atómica – EURATOM- y recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica –OIEA- (Senato della Repubblica, 2025).
Polonia también ha tomado la decisión política de introducir la energía nuclear en su sistema como parte de una cartera energética diversificada, de generación estable y libre de emisiones y a los fines de reducir su fuerte dependencia del carbón. Se prevé la puesta en marcha del primer reactor nuclear en 2033, con una potencia de entre 1 y 1,6 GW (Ministry of Climate and Environment (2021).
Por otra parte, el Reino Unido decidió extender la vida de la central nuclear Sizewell B hasta el año 2055 y el gobierno sostuvo que esta central, que suministra electricidad a 2,5 millones de hogares, protegerá a los consumidores de la volatilidad de los mercados hidrocarburos toda vez que la misma es considerada segura, fiable y libre de emisiones de carbono (Foro Nuclear, 9 de julio de 2026).
Esta tendencia tampoco resulta ajena a América Latina. En los últimos años algunos países de la región han comenzado a actualizar sus marcos jurídicos e institucionales vinculados con los usos pacíficos de la energía nuclear. Entre ellos, Perú sancionó la ley 35.560 en marzo de 2026 a fin de fortalecer el desarrollo del sector nuclear mediante la generación eléctrica de origen nuclear y la instalación de pequeños reactores modulares en el país (Congreso de la República del Perú, 19 de marzo de 2026).
Ecuador ha sido otro país que ha enviado al congreso nacional un proyecto de ley denominado Ley Orgánica de energía Atómica, para incluir la energía nuclear en su matriz energética por caracterizarse eficiente, seguro y sostenible (El periódico de la energía, 2025, 16 de julio).
Por supuesto existen otros ejemplos, así como países con gran trayectoria en esta materia como Argentina. Frente a este escenario internacional, la República Argentina cuenta con una posición singular. Posee una trayectoria de más de setenta años de desarrollo nuclear, capacidades científico-tecnológicas consolidadas y fue pionera en el desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR) mediante el proyecto CAREM, cuyo diseño comenzó en 1984. Sin embargo, mientras numerosos Estados fortalecen sus programas nucleares e impulsan reformas normativas para acompañar su expansión, el proyecto CAREM junto a todo el sistema nuclear argentino se encuentra actualmente desfinanciado por las políticas públicas del actual Poder Ejecutivo Nacional, lo que evidencia un marcado contraste entre las tendencias internacionales y las políticas públicas nacionales.
A modo de conclusión
Finalmente, por todo lo expuesto, no caben dudas de que existe un renacimiento de la energía nuclear, dado principalmente por su aporte a la lucha contra el cambio climático y por su capacidad de coadyuvar a la diversificación de las matrices energéticas. En un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, donde la seguridad del abastecimiento se ha convertido en una prioridad estratégica, y los Estados se ven obligados a fortalecer sus políticas en esta materia de cara a garantizar su autoabastecimiento y consolidar su soberanía energética.
Bibliografía
Ángel Arcos Vargas, Á. (2023). Soberanía energética: De los combustibles a las materias primas. Economía Industrial, 427, 113–123. https://www.mintur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/427/ANGEL%20ARCOS%20VARGAS.pdf
Congreso de la República del Perú. (2026, 19 de marzo). Ley N.º 32560. Ley que promueve la generación eléctrica de origen nuclear y la instalación de reactores modulares pequeños (SMR) en el país. Diario Oficial El Peruano. https://img.lpderecho.pe/wp-content/uploads/2026/03/Ley-32560-LPDerecho.pdf
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (1992, 9 de mayo). Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. https://unfccc.int/resource/docs/convkp/convsp.pdf
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El Periódico de la Energía. (2025, 16 de julio). Ecuador presenta proyecto de Ley de Energía Atómica para impulsar su seguridad energética. https://elperiodicodelaenergia.com/ecuador-presenta-proyecto-de-ley-de-energia-atomica-para-impulsar-su-seguridad-energetica/
Foro Nuclear. (2026, 9 de julio). Reino Unido autoriza la operación de la central nuclear de Sizewell B hasta 2055. https://www.foronuclear.org/actualidad/noticias/reino-unido-autoriza-la-operacion-de-la-central-nuclear-de-sizewell-b-hasta-2055/
France 24. (2026, 12 de febrero). France slashes renewable energy targets in favour of nuclear power with new energy law. https://www.france24.com/en/france/20260212-france-slashes-renewable-energy-targets-favour-of-nuclear-power-new-energy-law
International Energy Agency. (2026a). Electricity 2026: Analysis and forecast to 2030. IEA. https://www.iea.org/reports/electricity-2026
International Energy Agency. (2026b, febrero). Strait of Hormuz factsheet. https://www.iea.org/about/oil-security-and-emergency-response/strait-of-hormuz
Liou, J. (2026). ¿Qué son los reactores modulares pequeños (SMR)? Organismo Internacional de Energía Atómica. https://www.iaea.org/es/newscenter/news/que-son-los-reactores-modulares-pequenos-smr
Ministry of Climate and Environment. (2021). Energy policy of Poland until 2040. Government of the Republic of Poland.
Organismo Internacional de Energía Atómica. (s.f.). Atoms4NetZero. https://www.iaea.org/es/servicios/atoms4netzero
Organización de las Naciones Unidas. (2023). Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2023. Edición especial. https://unstats.un.org/sdgs/report/2023/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2023_Spanish.pdf
Oxilia, V., & Blanco, G. (2016, septiembre). Integración energética: Guía práctica. Organización Latinoamericana de Energía. https://biblioteca.olade.org/opac-tmpl/Documentos/old0358.pdf
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Parlamento Europeo & Consejo de la Unión Europea. (2025). Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la eliminación progresiva de las importaciones de gas natural ruso y la preparación de la eliminación progresiva de las importaciones de petróleo ruso, la mejora del seguimiento de las posibles dependencias energéticas y por el que se modifica el Reglamento (UE) 2017/1938 (PE 63/2025). Consejo de la Unión Europea. https://data.consilium.europa.eu/doc/document/PE-63-2025-INIT/es/pdf
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[1]Abogada (UBA), con posgrados de especialización en Derecho y Política de los Recursos Naturales y Medio Ambiente (UBA) y en Derecho del Petróleo y Gas (UBA). Miembro del Departamento de Medio Ambiente y Desarrollo (IRI-UNLP). helugualtieri@gmail.com
[2] La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático entró en vigor el 21 de marzo de 1994. Hoy en día, tiene una membresía casi universal.
[3] Acuerdo de Paris. Firmado el 12 de diciembre de 2015. Disponible en https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf
[4] Principalmente luego del accidente de la central nuclear japonesa Fukushima.
[5] Small Modular Reactors.
[6] Creado en el año 1957 como organismo independiente de las Naciones Unidas.
[7] Estatuto disponible en: https://www.iaea.org/sites/default/files/statute_sp.pdf
