La Cooperación Sur-Sur Interregional entre América Latina y África (junio 2025-julio 2026)

Departamento de África

Artículos

La Cooperación Sur-Sur Interregional entre América Latina y África (junio 2025-julio 2026)

Carla Morasso

Introducción

En el primer quinquenio de este siglo, y tras una etapa de relativa desconexión interregional, tuvieron lugar importantes aproximaciones entre América Latina y África en un contexto propicio para la cooperación Sur-Sur. En América Latina se extendió la denominada “marea rosa”, donde gobiernos de orientación progresista hicieron hincapié en la reducción de la pobreza y la desigualdad y apostaron por la integración regional y el fortalecimiento de los lazos con el Sur Global, en tanto el superciclo de los commodities les brindó recursos para fortalecer la actividad diplomática. De este modo, y con marcado activismo de Brasil, y en menor medida de Venezuela y Argentina, se impulsaron las relaciones interregionales.

Por una parte, se organizaron tres cumbres de alto nivel América del Sur – África (ASA), las cuales tuvieron lugar en Nigeria (2006), Venezuela (2009) y Guinea Ecuatorial (2013). Estos encuentros partieron del reconocimiento de espacios geográficos con ciertas homogeneidades históricas y socioculturales, con similares patrones de inserción en el sistema internacional y se articularon con la participación de Estados y organismos de integración regional, como lo son la Unión Africana y la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR). Las agendas contemplaron principalmente cuestiones políticas y económicas.

Por otra parte, se revitalizó la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), un mecanismo de diálogo multilateral instituido en el ámbito de la Asamblea General de Naciones Unidas en 1986 que reúne a 24 países ribereños africanos y sudamericanos con el propósito de promover una agenda de gobernanza en materia de defensa y seguridad. En este período se realizaron dos cumbres de ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores, una en Angola (2007) y otra en Uruguay (2013).

Si bien estos encuentros permitieron el intercambio de información y la generación de consensos en torno a problemáticas de la gobernanza global, incentivaron el acercamiento entre países con muy escasas vinculaciones previas y permitieron la puesta en marcha de acciones de cooperación Sur-Sur, encontraron limitaciones para la implementación completa y efectiva de sus objetivos. En efecto, a partir de 2015, ante los cambios en el contexto internacional, en particular la baja de los precios de las materias primas y la llegada de la “marea celeste” a América Latina (Lorenzini & Pereyra Doval, 2019), con gobiernos en que volvieron a priorizar los vínculos Norte-Sur y desplazaron de sus políticas exteriores a África, la erosión del multilateralismo, la pandemia de COVID-19 y la intensificación de las disputas geopolíticas entre China y Estados Unidos, los mecanismos interregionales de summitry pasaron a una etapa de aletargamiento.

No obstante, una década después, la CSS con África retornó a las agendas de los gobiernos de corte progresista que asumieron en la post pandemia, en particular el de Luiz Ignácio “Lula” Da Silva (2023-2026), que revitalizó la política brasileña hacia África, y el de Gustavo Petro (2022-2026), que desplegó una estrategia africana proactiva por primera vez para Colombia. En este marco, en el período junio 2025 – julio 2026 es posible observar indicios de latencia en el interregionalismo con la materialización de tres reuniones de alto nivel, las cuales serán presentadas a continuación.

La Cumbre Comunidad del Caribe – África

El 7 septiembre de 2025 se llevó adelante la II cumbre CARICOM-África de jefes de Estado y gobierno en la sede de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía, con el objetivo de reafirmar los lazos históricos y construir nuevos compromisos políticos y económicos[1].

Bajo el lema “Una alianza transcontinental en busca de justicia reparadora para los africanos y las personas de ascendencia africana mediante reparaciones”, el foco de la reunión fue la búsqueda de justicia reparadora para los africanos y las personas de ascendencia africana que fueron víctimas del dominio colonial y la trata de esclavos. Este lineamiento se enmarca además en lo que fue el Decenio Internacional de las Naciones Unidas para las Personas de Ascendencia Africana (2015-2024), que tuvo como objetivo visibilizar la necesidad de protección de los derechos de las personas de ascendencia africana y su patrimonio cultural. Es por ello que la Secretaría General de CARICOM, Carla Barnett, señaló que el evento representó una “manifestación tangible” del compromiso de superar la división histórica y reafirmar los lazos fraternales “forjados por nuestros antepasados” (CARICOM, 7 sep. 2025).

Durante el encuentro se presentó la Alianza para el Desarrollo de la Salud en África y el Caribe (HeDPAC), junto con un borrador de plan de acción para su primer año y la realización de un evento paralelo de ministros de salud. Asimismo, se abordaron los planes para que el del Banco Africano de Exportación e Importación (Afreximbank) comience a operar en el Caribe y se reiteró el compromiso a la operativización de la Cooperación Sur-Sur en materia de comercio, inversiones, transporte, educación y ciencia y tecnología. Asimismo, se plantearon los desafíos comunes y miradas compartidas en torno a la reforma de las instituciones financieras internacionales, la coordinación de respuestas frente al cambio climático y la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible.

El Foro de Alto Nivel entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – África

En el marco de la presidencia colombiana pro témpore de CELAC se llevó adelante en marzo de 2026 el I Foro de Alto Nivel CELAC-África, el cual se organizó en los siguientes capítulos: a. sostenibilidad ambiental y biodiversidad, paz y seguridad, soberanía alimentaria y sanitaria y equidad digital; b. reparación histórica y justicia étnico-racial; c. comercio exterior, inversión y  financiamiento; d. política exterior y la articulación multilateral.

La reunión de cierre del foro estuvo encabezada por los jefes y jefas de Estado y Gobierno, donde destacó la presencia de los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, Brasil, Lula Da Silva, Uruguay, Yamandú Orsi y Burundi, Évariste Ndayishimiye. Asimismo, estuvieron los primeros ministros de San Vicente y Granadinas, Godwin Frid y Guyana, Mark Phillips, y 25 cancilleres, vicecancilleres y embajadores.

El Comunicado Conjunto de los Copresidentes del foro, Colombia y Burundi, en sus calidades de presidentes pro témpores de la CELAC y la Unión Africana, respectivamente, sintetizó los principales resultados alcanzados y la voluntad de fortalecer el diálogo CELAC–África de cara a una futura cumbre durante la presidencia pro témpore de Uruguay en el organismo latinoamericano.

En este contexto, cabe subrayar la presidencia colombiana dado que desde la asunción de Petro al poder y bajo la égida de su vicepresidenta, la afrodescendiente Francia Márquez, Colombia llevó adelante por primera vez una “Estrategia África” para el período 2022-2026. El propósito de dicha estrategia es reconectar con África a partir de ejes temáticos en torno al diálogo político, la cooperación técnica, el comercio, la cultura y la justicia étnico-racial (Gobierno de Colombia, 2026). Bajo este paraguas, Márquez firmó múltiples acuerdos, realizó cuatro giras por países africanos, promovió proyectos de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC) con socios africanos y se abrieron embajadas en Etiopía y Senegal.

La Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur

Durante el tercer mandato de Da Silva hubo un regreso a la agenda africana. Esta revitalización se plasmó no solo en la mayor densidad brindada a las asociaciones con Angola y Sudáfrica, sino también con la organización de la cumbre del G20, donde participó como miembro pleno la Unión Africana, con la visita presidencial a Egipto, tras su ingreso a los BRICS, con el relanzamiento del Foro Brasil-África (Pinau, 2024), con la organización del I Foro de Rectores Brasil-África, con la reedición del programa “Mais Alimentos África” en Angola y Mozambique y con la inauguró una Oficina de Cooperación Técnica para África gestionada por EMBRAPA y la Agencia Brasileña de Cooperación (Xinxhua, 28 may. 2026).

En línea con estas políticas de aproximación al continente africano, el gobierno brasileño, en calidad de presidente pro témpore de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), organizó en Río de Janeiro la IX Reunión Ministerial durante el mes de abril de 2026.  En la misma participaron los cancilleres de Brasil, Uruguay y Cabo Verde, así como el ministro de Defensa brasileños y representantes de los 24 países que la conforman.

La declaración resultante retoma los principios de la resolución 41/11 de la Asamblea General de Naciones Unidas que dio inicio al mecanismo en tanto declara al Atlántico Sur como como zona libre de armas nucleares y de destrucción masiva, rechaza la importación de rivalidades y conflictos que nada tienen que ver con los intereses de los pueblos ribereños y llama al diálogo al Reino Unido en la Cuestión Malvinas.

Asimismo, se firmaron otros dos documentos de relevancia. Una estrategia de cooperación que establece las áreas prioritarias de actuación en materia de seguridad, defensa y desarrollo sostenible, y la Convención sobre el Medio Ambiente Marino del Atlántico Sur. Dicho acuerdo es una propuesta brasileña que procura proteger el medio marino, tanto en las áreas bajo jurisdicción y soberanía de los Estados Partes como en las situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, de la contaminación y de los daños para preservar los ecosistemas oceánicos y prevé mecanismos de notificación y cooperación ante incidentes ambientales.

A modo de cierre: consideraciones sobre la postura argentina

Luego de casi una década de amesetamiento, las relaciones interregionales dieron señales de latencia. Aunque el alcance de la cooperación Sur-Sur presenta limitaciones, en particular a corto plazo, su relevancia está dada por ser un vector de asociaciones entre países en desarrollo en un orden global caracterizado por la fragmentación geoeconómica, las impugnaciones al multilateralismo y el solapamiento de múltiples crisis.

Las Cumbres CARICOM-África, CELAC-África y ZOPACAS recuperaron principios fundacionales de horizontalidad, solidaridad y no injerencia en asuntos internos, a pesar de estar condicionadas por el contexto internacional, por desafíos materiales vinculados al financiamiento y a la logística, y sobre todo por los cambios en las orientaciones de las políticas exteriores ante los cambios de gobierno. En este sentido, cabe preguntarse qué sucederá con las iniciativas colombianas ante la futura asunción de un gobierno de derecha así como los interrogantes ante un posible cambio de gobierno en Brasil. Es por ello que es necesario aún la construcción de estructuras que trasciendan los impulsos de las presidencias pro témpore de turno, los compromisos declarativos y las voluntades presidencialistas.

Finalmente, cabe una mención a la participación argentina en estos espacios en el marco de una política exterior “hiperoccidentalista” (Tokatlián, 2024) que marginalizó al extremo los vínculos con África, a pesar del superávit comercial en particular con los países nordsaharianos. En efecto, la balanza comercial de 2025 da cuenta de un superávit con África por U$D 2.212 millones, que equivale al déficit con Estados Unidos por U$D 1.457 millones, o con Europa, por U$D 1.979 millones (INDEC, 2026). Es decir, el intercambio con África contribuye ampliamente a equilibrar la balanza comercial argentina y además cuenta con posibilidades de ampliarse, tanto en el intercambio de bienes primarios como de productos con valor agregado y servicios, teniendo en cuenta que se han vendido reactores nucleares, satélites y maquinaria agrícola al continente.

El relegamiento tanto de los esquemas de integración regional como de la cooperación Sur-Sur se reflejó en la participación de bajo perfil en las cumbres de CELAC-África y ZOPACAS, donde no participó el canciller ni el ministro de Defensa, a pesar del apoyo recibido en la Cuestión Malvinas, e incluso la reserva que se presentó por el artículo 22 de la Declaración de Río de Janeiro relativo al legado de la esclavitud, el colonialismo y el racismo (Infobae, 9 abr. 2026). Esta reserva, estuvo claramente alineada con la votación que en la Asamblea General de Naciones Unidas había emitido un mes atrás, acompañando a Estados Unidos e Israel, en contra de la resolución impulsada por Ghana para reafirmar la esclavitud como crimen de lesa humanidad y promover el debate sobre reparaciones históricas (ONU, 26 mar. 2026).

Del mismo modo, en su alineamiento con Estados Unidos, el presidente Javier Milei no participó de la Cumbre de Líderes del G20 realizada en Sudáfrica y Argentina tampoco adhirió al documento final. El posicionamiento fue justificado por la Cancillería argentina por no haberse respetado la regla del consenso y por existir diferencias en torno a lo expresado sobre la situación geopolítica en Medio Oriente (MRECIC, 2025), estando de fondo la decisión estadounidense de boicotear el encuentro en el contexto de las diferencias que sostiene con el gobierno sudafricano[2] y las objeciones a las instancias multilaterales de coordinación y cooperación.

De este modo, en el marco de un viraje muy pronunciado de la política exterior argentina, es posible decir que se reedita una fase de “no política” hacia África, como la caracterizada por Lechini (2006) para los años noventa, que presenta el riesgo de profundizar hacia una política de menosprecio que en el fondo no hará más que ir detrimento de la proyección internacional argentina y sus activos de poder blando vinculados a la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra el colonialismo y la defensa de la Democracia.

Referencias Bibliográficas

Comunidad del Caribe -CARICOM- (2025, 7 de septiembre). Second CARICOM-Africa Summit marks milestone in bridging historical divide – CARICOM SG. https://caricom-org.translate.goog/second-caricom-africa-summit-marks-milestone-in-bridging-historical-divide-caricom-sg/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Gobierno de Colombia (2026). ABECÉ Foro de Alto Nivel CELAC-Africa 2026. Vicepresidencia. CELAC-África 2026

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos -INDEC- (2026). Balanza comercial argentina por zonas económicas y principales países. Años 2021-2025. https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-3-2-40

Infobae (2026, 9 de abril). Los países del Atlántico Sur buscan blindarse como zona de paz ante tensiones geopolíticas. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/04/09/los-paises-del-atlantico-sur-buscan-blindarse-como-zona-de-paz-ante-tensiones-geopoliticas/

Lechini, G. (2006). Argentina y África en el espejo de Brasil. CLACSO.

Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto -MRECIC- (2025. 22 de noviembre). La República Argentina no acompañó el documento final circulado durante la Cumbre de Líderes del G20 en Johannesburgo. Comuniado Oficial. https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/la-republica-argentina-no-acompano-el-documento-final-circulado-durante-la

Organización de Naciones Unidas -ONU- (2026, 26 de marzo). La trata de esclavos, el crimen de lesa humanidad más grave de la historia. Noticias. https://news.un.org/es/story/2026/03/1541279

Pinau, M. (2024, 22 de diciembre). Lula: el nombre para pensar la política de Brasil en África. https://tektonikos.website/lula-el-nombre-para-pensar-la-politica-de-brasil-en-africa/

Salami, C. (2025). Sudáfrica y Estados Unidos en tiempos de conflicto: desafíos y tensiones en la era Trump- Ramaphosa. Anuario IRI 2025. Departamento Africa. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/195682

Tokatlián, J. (2024, 17 de junio). Hiperoccidentalismo, Milei y el interés nacional. Cenital. https://cenital.com/hiperoccidentalismo-milei-y-el-interes-nacional/

Xinxhua Español (2026, 28 de mayo). Brasil destaca ampliación de cooperación agrícola con África. https://spanish.news.cn/20260528/508d2a99042a4b4fbffa68c0caf2b90b/c.html


[1] La primera tuvo lugar en 2021 en formato virtual, debido a la pandemia de COVID-19, bajo el lema “Unidad entre continentes y océanos: oportunidades para una integración más profunda” y fue organizada por Kenia.

[2] Sobre el tema ver en el Anuario IRI 2025 el texto de Salami “Sudáfrica y Estados Unidos en tiempos de conflicto: desafíos y tensiones en la era Trump- Ramaphosa”.