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A 200 años de la independencia de Brasil

Este 7 de septiembre de 2022 se conmemoraron 200 años de la independencia de la actual República Federal de Brasil, que implicó el proceso de emancipación de Portugal tras una serie de hechos que culminaron con el conocido grito de independencia realizado por Don Pedro de Alcântara a la vera del río Ipiranga en Sao Paulo.

Algunas reflexiones sobre su proceso de independencia nos llevan a analizar de forma contextualizada las circunstancias en las que se encontraba el gigante sudamericano en aquel entonces.

En este sentido, el Brasil colonial, que se extendió desde el año 1500 hasta 1822, mantuvo connotaciones diferentes a las presentadas en los antiguos dominios españoles en América. Mientras que en la América española muchas divisiones territoriales luego se transformaron en Estados, que con el tiempo fueron demarcando sus fronteras, en Brasil la división de las capitanías conformó posteriormente las diversas regiones que forman parte de un único país que, a grandes rasgos, presenta similares límites a las demarcados por el tratado de Madrid de 1750.

Esta unión, ha llevado -en muchos casos- a la ilusión de que la unidad de Brasil siempre existió pero, ¿qué hechos llevaron a creer en la existencia de una unidad como nación? Sin dudas una mera ilusión, puesto que las colonias de Portugal en Brasil eran una colección de capitanías separadas unas de las otras, en donde incluso cada una de ellas tenía relaciones directas con la corona portuguesa sin necesidad de generar acuerdos entre las mismas. Pero, ¿por qué esa colección de colonias portuguesas no se transformó, como sucedió en América española en un grupo de Estados soberanos?

Sin dudas uno de los motivos que impidió ello fue la esclavitud: el sistema esclavista generaba intereses comunes en las oligarquías regionales, lo cual llevó a la necesidad de subordinarse a un Estado imperial centralizado, ya que el mismo podría proteger el gran imperio esclavista que se había generado en Brasil. En este sentido, las diversas oligarquías regionales hicieron uso de su autonomía política y aceptaron subordinarse al Estado imperial centralizado con el fin de ampararse en el mismo y proteger de esta manera el sistema de la esclavitud, especialmente la mantención del tráfico. Mientras muchos países habían tomado la decisión de abolir la esclavitud, Brasil la mantuvo hasta 1888.

¿Qué llevó a Brasil ser Brasil?

Muchos historiadores se remontan a 1808 año en el cual la corona portuguesa se trasladó a Brasil con el fin de huir de la invasión napoleónica sobre el territorio de Portugal. La llegada de la corona a Río de Janeiro posibilitó una serie de cambios tales como el desarrollo comercial, económico y cultural que contribuyeron significativamente en la modernización del país, permitiendo de esta forma, sentar bases más sólidas para una posterior independencia.

Haciendo un recorrido histórico de algunos hechos que dieron origen a este proceso revolucionario, cabe mencionar lo que aconteció el 16 de diciembre de 1815,  oportunidad en la cual Brasil deja de ser colonia para integrar el Reino de Portugal, el cual pasó a ser denominado Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves. Dicha medida tuvo como objetivo principal evitar que Brasil siguiera el mismo camino de fragmentación revolucionaria que había seguido Estados Unidos en 1776.

Si bien el objetivo de Portugal era evitar la independencia de Brasil lo cierto es que la elevación de Colonia a Reino que posibilitó que diputados brasileños pasaran a actuar en las cortes portuguesas, no logró tal cometido, puesto que la divergencia de opiniones, especialmente en torno a las libertades económicas para el nuevo reino, generaron desentendimientos y rispideces.

Por otra parte, el crecimiento, la modernización y las libertades en lo económico y comercial generadas por el traslado de la corona de Portugal a Brasil, posteriormente limitado, presentó cierta incomodidad de la elite brasileña quien no veía con buenos ojos el retorno al monopolio comercial portugués, especialmente en los partidarios liberales contrarios al absolutismo como era la inconfidencia Mineira.

Más allá de la instauración de la corona portuguesa en el territorio de Brasil entre 1808 y 1820, otro de los antecedentes relevantes en el proceso de independencia fue la revolución de Porto en 1820, hecho a partir del cualla corona regresa a Portugal el 7 de marzo de 1821 dejando a Brasil a cargo del hijo mayor del rey y heredero Don Pedro.

El proceso de independencia se concreta justamente durante la regencia de Don Pedro. Las cortes portuguesas que habían surgido luego de la revolución de Porto tomaron algunas medidas que incomodaron a Brasil, entre ellas el pedido de retorno del príncipe regente a Europa. Si bien la independencia no era el deseo inicial de Brasil, la resistencia entre las autoridades portuguesas y brasileñas se fue agudizando, posibilitando el ingreso de un discurso independentista.

La posterior exigencia del retorno de Don Pedro a Portugal generó la reacción de los brasileños y la creación de un club de resistencia juntamente con la entrega de un documento al príncipe regente que exigía su permanencia en Brasil, hecho que generó su continuación en el territorio latinoamericano.

La insistencia por parte de Portugal no se hizo esperar, puesto que el 28 de agosto de 1822 llegó una nota que exigía el retorno inmediato de D. Pedro  a la metrópoli. En el mismo documento se revocaban una serie de medidas que regían en Brasil que los portugueses las consideraban “privilegios”.

Doña María Leopoldina, regente en ese momento, porque su marido se encontraba en el interior de Sao Paulo, leyó el documento y convocó a una sesión extraordinaria el 2 de septiembre de 1822 donde se firmó la declaración de independencia y posteriormente envió una carta a D. Pedro mediante  la cual le comunicaba la decisión.

El día 7 de septiembre de 1822, D. Pedro recibió los decretos de Lisboa que lo transformaban en un “mero gobernador” quedando sujeto a la autoridad de las cortes. Tal actitud lo llevó a decidir cortar los lazos que unían a Brasil con Portugal y ordenó a  todos los presentes que se quitaran de sus uniformes las insignias portuguesas que llevaban consigo y, según cuentan algunos historiadores de forma pintoresca,habría pronunciado el grito de: «Independencia o Muerte».

De esta manera D. Pedro pasa a ser aclamado, el día 12 de octubre del año 1822 como primer emperador de Brasil adquiriendo el título de D. Pedro I el día  1 de diciembre.

Brasil como imperio perduró hasta 1889, cuando un golpe militar instaura la forma republicana, federal y presidencialista de gobierno, derribando de esa forma la ya cuestionada monarquía parlamentaria.

Son 200 años de aquella independencia, marcados no solo por conflictividades sociales, políticas, económicas y largas dictaduras militares, sino también por la construcción de una cultura propia, la instauración de sus instituciones, la industrialización, el crecimiento económico, el fortalecimiento de los procesos democráticos, su vinculación con el mundo, la creación de cuerpos diplomáticos de carreras, su inserción internacional, y su reconocimiento a nivel mundial.

Toda una historia de cambios que a pesar de un idioma no compartido y una cultura disímil a los Estados de tradición hispánica posibilitó diversas formas de integración que se mantienen hasta la actualidad. No obstante ello, esta fecha es sin dudas un momento propicio para reflexionarsobre la relación que Brasil mantiene con susEstados vecinos, pensar en la necesidad de retomar un papel de líder regional que posibilite no solo una mayor cohesión del territorio sudamericano sino también en el fortalecimiento de los procesos de integración, comercio e inversión regional, fundamentalmente del Mercosur.

María Julieta Duedra
Cátedra Brasil
Departamento de América Latina y el Caribe
IRI – UNLP